Tardaba Donald Trump en mencionar a España. Pero lo ha hecho de forma contundente ante el secretario general de la OTAN en el entorno de la cumbre en Ankara. "No queremos tener ningún tipo de negocio con España nunca más. España es un socio terrible de la OTAN", ha dicho Trump.
"Cortemos todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas", ha añadido ante un Rutte, que le miraba sonriente. "Es un caso perdido. Ni siquiera hay que hablar con España. Son mala gente". Incluso ha comentado que ya se verá cómo el Gobierno español intentará rectificar y se echarán atrás. "Veremos cómo volverán corriendo".
En la cumbre de Ankara, Trump ha repartido reproches a unos y a otros, salvo al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. De hecho, ha confesado que ha participado en el encuentro únicamente porque Erdogan es el anfitrión. Incluso le ha agradecido que no se haya puesto de parte de Irán en la guerra, dados los vínculos entre Ankara y Teherán. Justo en las últimas horas, la frágil tregua entre EEUU e Irán ha saltado por los aires. Trump ha dado por terminado su acuerdo con Irán.
De La Haya a la guerra contra Irán
La relación entre Donald Trump y el Gobierno de Pedro Sánchez ha ido de mal en peor. En la cumbre de La Haya, el verano pasado, el jefe del Gobierno español se desmarcó del resto y criticó el acuerdo para elevar el presupuesto en defensa al 5% antes de 2035. Aquello sentó fatal en Washington, y también al resto de los aliados. Para todos es un esfuerzo gigantesco.
La medida tenía un doble objetivo: por un lado, contentar a Trump y evitar que ordenara la retirada de tropas de Europa como represalia; por otro lado, los europeos han tomado conciencia de que se acabó la época en que la defensa de Europa dependía en gran parte de EEUU así que el esfuerzo de todos ha de ser mayor. Pero Sánchez sabía que para España era difícilmente asumible un aumento tan elevado, ya que partía de una inversión por debajo del 2%. Además, en un país de tradición antiamericana el enfrentamiento con Trump le podía dar ventaja electoral.
Desde entonces las críticas a España se han convertido en un mantra para Trump. Ya amenazó con cortar relaciones comerciales en marzo pasado. Incluso dijo que había dado la orden al secretario del Tesoro, Scott Bessent. Sin embargo, no ocurrió nada. Por un lado, EEUU tiene superávit en los intercambios comerciales. A su vez, las medidas que puede adoptar tendrían que ser en el marco de la relación con la Unión Europea, ya que el comercio es competencia comunitaria. O bien, establecer cláusulas para productos que perjudicaran especialmente a España. Además, como han señalado fuentes de Moncloa, los vínculos económicos los tejen las empresas privadas, "no los gobiernos".
A Trump también le irritó en marzo que España no haya cedido sus bases en la operación de Israel y EEUU contra Irán. No ha sido el único país que ha reaccionado así en Europa. Pero Trump siempre incide en que España por no gastar en defensa, y por la rebelión por el uso de las bases, es diferente.
Trump se ha encontrado con el mismo problema con Italia, y de ahí las recientes críticas personales a su primera ministra, Giorgia Meloni. Antes de la cumbre escribió en un post que habría que dictar una "orden de alejamiento" contra ella. Luego ha tratado de congeniar con ella de nuevo sin éxito.
También ha remarcado que tanto Alemania, Francia e Italia "dieron la espalda" a Estados Unidos en Irán. Pero Trump separa a España de todos los demás: con los otros aún cree que puede hablar, pero nuestro país le parece "una causa perdida". Aún así el Gobierno de Sánchez insiste en que las relaciones con EEUU so "magníficas".
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