La situación migratoria en Ceuta ha alcanzado un punto crítico que los sindicatos de la Policía Nacional, SUP y Jupol, no dudan en calificar de "colapso total". Las autoridades marroquíes, según denuncian los agentes desplegados sobre el terreno, "no están haciendo absolutamente nada" para frenar la entrada masiva de inmigrantes a la ciudad autónoma, tanto por vía marítima como a través del espigón fronterizo.

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Desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP) alertan de que el país vecino "ya no está reteniendo a nadie", lo que genera un escenario en el que resulta "imposible" para las fuerzas de seguridad españolas contener y hacer frente a la avalancha de llegadas de los últimos días. Esta inacción ha encendido las alarmas de los policías, que se ven completamente sobrepasados por la magnitud del desafío.

Por su parte, Jupol, el sindicato mayoritario en el cuerpo, ha ido un paso más allá al acusar abiertamente a Rabat de mantener una "absoluta pasividad". La organización sindical considera que España está siendo víctima de un "chantaje" orquestado y lo enmarcan dentro de una "estrategia de presión propia de una guerra híbrida".

En este contexto de tensión fronteriza, los agentes aseguran que la Gendarmería marroquí está incumpliendo flagrantemente la legislación marítima. Según señala Jupol en sus redes sociales, las fuerzas del país vecino permiten que los migrantes avancen hacia territorio español sin ningún tipo de impedimento, llegando incluso a dejarlos "abandonados a su suerte" en el agua.

Ibón Domínguez, portavoz de Jupol, apunta a dos detonantes principales para explicar el repunte de esta crisis, por un lado, el uso de Ceuta como "moneda de cambio", y por otro, el reciente fallo del Tribunal Supremo del 13 de julio. Dicho pronunciamiento judicial prohibió expresamente la devolución en caliente de aquellas personas que logren llegar a nado a las costas ceutíes.

Ante la extrema gravedad de los hechos, Jupol exige al Gobierno un plan de choque inmediato que incluya el envío urgente de refuerzos de la Policía Nacional y el establecimiento de acuerdos bilaterales de readmisión. Advierten que sin un marco legal ágil y una reforma de la Ley de Extranjería, el efecto llamada continuará, obligando a los policías a afrontar "en solitario una presión migratoria que no deja de crecer".

El SUP, en la misma línea de exigencias, ha reprochado que hace más de dos semanas ya advirtió tanto a la Jefatura Superior de Policía como al Ministerio del Interior de las previsibles consecuencias tras conocerse la sentencia del Supremo. La organización sindical insiste en la necesidad imperiosa de habilitar un Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) en Ceuta, ampliar el catálogo de puestos de trabajo y dotar de más medios materiales para lograr descongestionar las actuales dependencias policiales.