La Policía Nacional, en una operación conjunta con la Policía de Georgia, ha desarticulado una organización criminal especializada en robos con fuerza en el interior de viviendas. La investigación ha permitido detener a tres personas e identificar un entramado que, presuntamente, daba apoyo logístico a grupos internacionales que se desplazaban a España para cometer delitos durante cortos periodos de tiempo.

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Las pesquisas comenzaron hace algo más de un año, en abril de 2025, después de que los investigadores detectaran una sucesión de robos con fuerza en domicilios de la ciudad de Valencia. A medida que avanzó la investigación, los agentes comprobaron que los sospechosos actuaban de forma profesional y con un marcado carácter al que denominan "itinerante". Según fuentes policiales, los detenidos prestaban cobertura a otras redes criminales internacionales que viajaban a España con el único objetivo de cometer robos y abandonar el país una vez finalizadas las acciones delictivas con el material que habían conseguido.

La organización se encargaba de facilitar la infraestructura necesaria para ejecutar los asaltos. Entre sus funciones figuraban las labores de vigilancia, el alquiler de vehículos —utilizando para ello documentación falsa o identidades de testaferros— y la preparación del acceso a los inmuebles que posteriormente eran objeto de los robos.

Modus operandi

Según la investigación, los integrantes de la banda acudían a las zonas donde pretendían actuar entre semana y a plena luz del día para evitar levantar sospechas. La selección de las viviendas se realizaba, principalmente, durante los fines de semana. Para comprobar si los inmuebles estaban desocupados, colocaban pequeñas marcas en las puertas, utilizando hilo y pegamento, con el fin de verificar si habían sido abiertas por sus propietarios.

Una vez elegido el objetivo, estacionaban los vehículos en las inmediaciones, pero a una distancia suficiente para facilitar una huida rápida sin llamar la atención, dejando, además, las llaves escondidas en un lugar cercano. Para aproximarse a la vivienda utilizaban paraguas con los que ocultaban parcialmente su rostro y trataban de evitar ser identificados por posibles cámaras de videovigilancia que hubiera en la zona.

Tras acceder al interior de los domicilios, se hacían con el botín: relojes, joyas, dinero en efectivo y dispositivos electrónicos. Posteriormente, enviaban parte de lo sustraído a su país de origen mediante empresas de mensajería, un método que, según los investigadores, dificultaba el seguimiento y la recuperación de los efectos sustraídos.

La explotación del operativo tuvo lugar a mediados de este mes, cuando los agentes detuvieron a tres personas que acababan de cometer uno de los robos en Valencia. Durante la intervención se incautaron de cerca de 2.000 euros en efectivo, herramientas utilizadas para los asaltos y diversa documentación falsa.

Posteriormente, la Policía practicó dos registros en las localidades valencianas de Cullera y Gandía. En ellos fueron intervenidas 40 joyas, seis relojes, ganzúas, láminas, pegamentos y otros útiles empleados para fabricar llaves maestras. Los tres detenidos ingresaron posteriormente en prisión donde permanecen a la espera de conocer su futuro procesal.

A los arrestados se les atribuyen delitos de pertenencia a grupo criminal, falsedad documental y 18 robos con fuerza en el interior de viviendas. Además, les constaban tres reclamaciones judiciales en vigor. La investigación continúa abierta para esclarecer otros hechos delictivos y avanzar en la identificación y devolución de los objetos sustraídos a sus legítimos propietarios.

Una técnica habitual

No es la primera vez que las fuerzas de seguridad desarticulan una organización especializada en robos con fuerza en viviendas en el arco mediterráneo. Hace apenas unos días, la Guardia Civil puso fin a la actividad de otro grupo criminal integrado por cuatro personas, de entre 26 y 50 años, acusado de cometer delitos de características similares y que, al igual que la organización ahora desmantelada, utilizaba la técnica del hilo y el pegamento para comprobar si las viviendas permanecían desocupadas antes de actuar.

Según informó Europa Press, los robos que se atribuyen a este grupo fueron cometidos en las localidades alicantinas de Ibi, Xixona y Monóvar, así como en el municipio murciano de Yecla. Durante la operación, los agentes intervinieron lingotes de oro, botellas de bebidas alcohólicas de alta gama, herramientas especializadas para la comisión de los asaltos, cuatro turismos, inhibidores de frecuencia e incluso una pistola simulada. A los cuatro detenidos se les atribuye, entre otros, un presunto delito de robo con fuerza en viviendas habitadas.

La sucesión de operaciones policiales de este tipo pone de manifiesto que los robos organizados en domicilios continúan siendo una de las principales preocupaciones de las fuerzas de seguridad. Los investigadores advierten de que muchas de estas bandas actúan con una elevada especialización, reparten funciones entre sus integrantes y se desplazan por distintas provincias o incluso entre países para dificultar su identificación y evitar la acción policial.