La Vuelta a España ha arrancado con una polémica ajena a los tiempos de los ciclistas, las estrategias de los equipos o la pelea por el maillot rojo. La organización ha recurrido a una fórmula cada vez más frecuente en el deporte profesional (incorporar a creadores digitales para ampliar su impacto social), pero la elección de Erola Jons ha abierto un intenso debate sobre los límites del entretenimiento, el respeto a los deportistas y el papel de la información especializada.

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La creadora catalana fue contratada para elaborar contenidos desde la carrera y acercar la prueba a audiencias menos habituadas al ciclismo. Sin embargo, su irrupción durante el arranque en Mónaco ha desencadenado críticas de aficionados, periodistas y profesionales del sector. El motivo han sido varios vídeos, comentarios y acercamientos a corredores que una parte importante de la comunidad ciclista ha considerado frívolos y sexualizados. El episodio ha trasladado la conversación desde la competición a una cuestión de fondo, cómo deben convivir las nuevas narrativas digitales con el rigor y las dinámicas de un gran evento deportivo.

Quién es Erola Jons

Erola Jons es una creadora de contenido catalana, natural de Sant Fruitós de Bages (Barcelona). Ella ha consolidado una enorme comunidad en redes sociales gracias a vídeos de humor, cámaras ocultas y situaciones de ligue con desconocidos. Tiene 28 años y reúne alrededor de 3,2 millones de seguidores en Instagram y 2,9 millones en TikTok.

Su salto a la popularidad se produjo en 2023, cuando un vídeo grabado en una biblioteca alcanzó 40 millones de visualizaciones en un solo día. A partir de ahí, desarrolló un formato propio basado en la espontaneidad y el contacto directo con personas por la calle. Además cuenta con un tono desenfadado que ha trasladado a otros espacios mediáticos.

Erola Jons se presenta como creadora de contenido, actriz y emprendedora. Además de su actividad en TikTok e Instagram, ha participado en proyectos vinculados a la televisión y la ficción. Entre ellos, el especial José Mota No News de TVE y la serie de terror Rabia. También ha trabajado en acciones ligadas a la Fórmula 1 y MotoGP y ha publicado el libro Cómo conseguir a tu crush, editado por Planeta, en el que combina consejos sobre relaciones con mensajes relacionados con la autoestima.

El encargo de La Vuelta

La organización de La Vuelta la incorporó como host y creadora de contenido para producir piezas desde las etapas, los puntos de salida, el podio y otras zonas del evento. La intención era evidente, conectar la carrera con públicos jóvenes y con usuarios que consumen vídeos breves, entretenimiento y contenido de redes.

No se trata de una estrategia inédita. Las competiciones deportivas recurren cada vez más a influencers para aumentar su alcance y generar conversación. La diferencia, en este caso, está en que La Vuelta es una prueba con una audiencia muy vinculada al conocimiento técnico, a la tradición periodística y a la relación de respeto entre corredores, equipos y medios acreditados.

La elección de Erola Jons también ha dejado al descubierto una tensión habitual en el deporte contemporáneo. Por un lado, las organizaciones necesitan renovar audiencias y adaptar su comunicación a TikTok, Instagram o YouTube. Por otro, esa búsqueda de viralidad exige conocer el contexto del evento, sus protagonistas y los límites que implica acceder a espacios de trabajo de deportistas de élite.

El vídeo que encendió las críticas

La controversia se disparó durante la primera etapa de La Vuelta, celebrada en Mónaco. Erola Jons difundió un contenido en el que se dirigía a Tadej Pogacar llamándole repetidamente "Pogachitar" y le planteaba comentarios alejados de la actualidad competitiva. El vídeo se hizo viral y fue interpretado por numerosos espectadores como una muestra de desconocimiento del ciclismo y de invasión del espacio del corredor.

A ese momento se sumaron otras frases difundidas en sus conexiones, como "tanta belleza me desconcentra" o "qué calor de ver tanta malla tan ajustada". La cuestión no fue únicamente el tono humorístico. La crítica central sostiene que ese enfoque convierte a los corredores en objetos de entretenimiento y desplaza el foco de la carrera, especialmente en zonas donde los ciclistas están concentrados, trabajan o se preparan para competir.

El debate aumentó por el tipo de acceso que tenía la creadora. Algunos periodistas especializados cuestionaron que una persona sin trayectoria en ciclismo pudiera contar con una presencia privilegiada en áreas sensibles de la prueba mientras los medios acreditados operan bajo normas profesionales estrictas. El malestar, por tanto, no se dirige solo a Jons, sino también a quienes diseñaron y supervisaron el formato.

La reacción del periodismo ciclista

Laura Meseguer, periodista especializada en ciclismo y voz habitual de Eurosport, fue una de las profesionales más críticas. Meseguer calificó la situación de "grave" y recordó que muchas mujeres llevan años intentando ganar espacio y respeto profesional dentro de un deporte históricamente masculinizado. Su objeción principal fue que los comentarios sexualizados, aunque se dirijan a hombres, reproducen una lógica de cosificación.

La periodista subrayó además que nadie debería ser tratado como un objeto, independientemente de su género. Esa reflexión ha sido uno de los ejes de la polémica. No se trata de una guerra entre periodistas e influencers ni de negar la utilidad de los creadores digitales, sino de discutir qué contenido es apropiado cuando se trabaja con deportistas y se representa oficialmente a una gran vuelta.