La ministra de Defensa, Margarita Robles, aterrizó este martes en el Congreso de los Diputados para comparecer a petición propia en la comisión de su ramo. Es la primera representante del Consejo de Ministros que lo hace en esta semana, en la que acudirán a sus respectivas comisiones hasta ocho ministros para rendir cuentas sobre la gestión de la crisis de Ceuta tras la entrada masiva de inmigrantes irregulares a finales de julio. La situación adelanta el inicio del curso político una semana. Las declaraciones de Robles llegan horas después de que el Gobierno haya decretado un mando único para la coordinación de los trabajos. Lo dirige el titular de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, con apoyo de un comité en el que están otros ministros involucrados, figuras de seguridad nacional y el propio presidente ceutí, Juan Jesús Vivas.

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Al comienzo de su intervención, Robles quiso mostrarse tajante. Cualquier actuación en la ciudad autónoma seguirá los dictados de la legislación y los compromisos internacionales y de derechos humanos adquiridos. Pero la ministra quiso ser clara. "Ceuta tiene toda mi empatía, he conocido de primera mano la sensación de abandono, angustia e inseguridad. Pido disculpas a los que hoy puedan sentirse abandonados". Pero "que nadie siembre la menor duda de que Ceuta y Melilla son España, representan la mejor España".

"No vamos a tolerar que se pongan en cuestión bajo ninguna perspectiva. Y cualquier intento de agresión lo es a España entera, insistiré las veces que sean necesarias. Son españolas, que nadie lo olvide", declaró Robles, que mostró disposición a responder "con firmeza" a cualquier cuestionamiento, con Marruecos en la mirada, de fondo, aunque sin mencionarlo.

Tras un agradecimiento a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Robles aseguró que hubo colaboración con ministerios como el de Interior y quiso zanjar las dudas de si la inteligencia española contaba con datos previos al asalto de la frontera procedente de Marruecos o de terceros. "El CNI y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas realizaron la labor que les es exigible y dio la información requerida", afirmó Robles. "El CNI monitoriza la situación con 25 agentes desde múltiples perspectivas como las mafias, el auge del terrorismo yihadista o la inmigración irregular. El deber de secreto es una garantía para su actuación, aunque a veces supone un obstáculo para informar. El CNI realizó la labor que les es exigible y dio la información requerida".

Sin embargo, durante la comparecencia posterior al Consejo de Ministros celebrada en Moncloa, el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, contradijo a su compañera asegurando que el CNI no informó de una entrada masiva en Ceuta.

Retrato de la crisis en Ceuta

Procedió posteriormente la ministra a relatar los hechos del 30 y 31 de julio, con esas entradas masivas. Definió una crisis de tres fases. En la primera se detecta "una gran actividad en grupos de Facebook" para esos cruces en Ceuta a nado. La segunda, concierne a los asaltos masivos desde "las 11 de la mañana del 30 de agosto", donde se evidencia la falta de planificación para el cruce y "desaparecen las páginas" creadas en redes sociales. "Se empieza a usar Tik Tok", retrató la ministra. Y la tercera vía "es la de retorno paulatino a Marrueco". Especialmente a partir del 1 de agosto.

Al inicio de la comparecencia Robles determinó que el Gobierno desconoce los datos de fallecidos en el mar en esos intentos de entrada, y que desde las 11.30 horas del 30 de agosto empiezan a producirse una media de 5.200 entradas por hora que alcanza notoriedad a las 19.00 horas y obliga "al cierre de locales por inseguridad" y "poco después se solicita el despliegue del personal militar tras la petición del delegado del Gobierno". Es a las 23.00 horas se inicia el embolsamiento de migrantes en el polígono del Tarajal. Tras asegurar que ha habido un reforzamiento de la vigilancia, se sometió a las preguntas de los grupos.

Dureza entre la oposición

Destacada fue la dureza de la portavoz del PP, Ester Muñoz, que aprovechó una de las frases de Robles al cierre, la de que la estos eventos no pueden volver a suceder, para cargar contra ella. "Ya en 2021 lo dijo" tras una entrada de 8.000 migrantes, la de mayor rango hasta la crisis experimentada a finales de julio. Para Muñoz, aunque España cuenta con los medios adecuados para su defensa, es el Gobierno la que está renunciando a aplicarla. "La crisis no comenzó el 30 y 31 de julio. Marruecos lleva años midiéndonos y la crisis se podría haber evitado", sentenció al mismo tiempo que exigió su dimisión.

El PP volvió a exigir cifras concretas sobre la situación y a reclamar medios materiales y humanos. Acusó a Robles de seguir la línea del presidente del Gobierno, de "servilismo" en lugar de seguir su criterio y su conciencia. A Muñoz le siguió el diputado de Vox y militar retirado Alberto Asarta, que incidió en las criticas ya manifiestas de los populares. Habló de "incapacidad del Gobierno" para afrontar la situación, agudizada, dijo, por el retiro del presidente Sánchez y algunos ministros. "La defensa de España no conoce de vacaciones".

Para él, como para Muñoz, las entradas irregulares se limitan a un "ataque directo a la soberanía de España". Es un "desafío" al Estado como "punto más vulnerable de la frontera del Sur" por parte de Marruecos, que ha sido "desleal". Con ello, dijo Asarta, el régimen "pretende demostrar que cuando existe voluntad política al otro lado de la frontera, puede generarse en muy poco tiempo una presión migratoria de enormes dimensiones sobre nuestras autonomías".

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