La ministra de Defensa, Margarita Robles, vuelve a ser la nota discordante del Gobierno. Mientras buena parte de la bancada socialista aplaudía al presidente en distintos momentos de su intervención, Robles  evitó sumarse cuando Sánchez anunció que publicaría todos los informes. El propio Rufián le eché en cara al ejecutivo el desplante de la ministra al presidente. "Tienen un problemón", dijo el portavoz de ERC.

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El gesto se produce en un contexto de crecientes discrepancias dentro del Gobierno sobre la información disponible antes de los acontecimientos de los días 30 y 31 de julio y sobre el papel desempeñado por Marruecos. Robles ha sostenido que el Centro Nacional de Inteligencia trasladó avisos a distintos organismos antes de la entrada masiva, mientras que el Ministerio del Interior y Moncloa han negado que existiera una alerta que permitiera anticipar una operación de esas dimensiones.

La ministra de Defensa también se ha desmarcado de la línea más cerrada adoptada por el Ejecutivo al admitir fallos en la gestión y pedir disculpas a los ceutíes que pudieran haberse sentido abandonados. Sus declaraciones anteriores ya habían evidenciado diferencias con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sobre la actuación de los servicios de inteligencia y la respuesta institucional.