Detrás de los días de tensión vividos a finales de julio se dibuja un nuevo escenario: las redes de difusión, la presión fronteriza y la batalla por el relato cobran cada vez más importancia, mientras la mirada se desplaza ahora hacia Melilla y las islas Canarias.
El análisis elaborado por la firma de inteligencia Golden Owl, junto con las valoraciones de su portavoz y CBO, Marga Herrero, que, en conversaciones con El Independiente, ha apuntado a un escenario de creciente complejidad para España, en el que la seguridad de sus fronteras se enfrenta a nuevas formas de presión híbrida.
Este nuevo frente de análisis cobra especial relevancia tras la difusión del informe del CENIF, remitido a la magistrada María Tardón, que concluye que la llegada masiva a la frontera de Ceuta desde Marruecos no fue espontánea, sino el resultado de una operación planificada y coordinada desde el otro lado de la frontera.
La amenaza persiste
Uno de los hallazgos más preocupantes de las investigaciones de Golden Owl es que la red que movilizó la avalancha humana del 30 de julio y el posterior intento del 15 de agosto permanece operativa. Aunque las fuerzas de seguridad lograron contener físicamente la segunda oleada, los canales digitales y las estructuras de reclutamiento no han sido desmantelados.
En relación con esta amenaza, el informe de Golden Owl documenta de forma textual que las organizaciones detectadas — 18 entradas con trazabilidad de fuente que abarcan organizaciones yihadistas designadas, movimientos islamistas de línea dura, entidades vinculadas a los Hermanos Musulmanes, redes violentas de extrema derecha y clústeres radicales en línea— mantuvieron un "silencio doctrinal" cuya infraestructura permanece "activa", lo que constata que el peligro no ha desaparecido, sino que permanece a la espera de condiciones propicias para manifestarse de nuevo.
Hay una alerta que indica que los desplazamientos se pueden producir hacia Melilla y Canarias
El informe de Golden Owl revela la existencia de grupos organizados que operan en la sombra para instrumentalizar la frontera. Marga Herrero apunta que la organización interna es invisible: "todavía no hemos podido saber qué es" y "quién está detrás". Esta estructura latente y no desarticulada se apoya en redes de comunicación informales y en la agitación digital para activar flujos migratorios masivos en momentos de especial debilidad institucional.
Canarias y Melilla como nuevas vías de entrada
Con la presión policial y mediática concentrada en Ceuta, los analistas de inteligencia contemplan que las rutas de entrada irregular puedan desplazarse hacia otros puntos. En este escenario, Melilla y el corredor de Canarias aparecen como las principales alternativas para las redes dedicadas al tráfico de personas. Marga Herrero explica que el refuerzo de la seguridad en El Tarajal puede llevar a las mafias a buscar zonas con una vigilancia menor. "Melilla y el Corredor Canario son escenarios alternativos", señala la portavoz, que sitúa a Melilla como una opción lógica por su condición de ciudad española fronteriza con Marruecos y a Canarias como una posible vía de desvío si la presión en el norte de África dificulta la actividad de estas redes.
Herrero insiste, no obstante, en que se trata de una previsión y no de un desplazamiento ya constatado: "un escenario condicionado, no es una afirmación de que el desplazamiento esté ocurriendo, pero si es verdad que hay una alerta de desplazamiento que se pueda producir hacia estos dos corredores", explica. Por el momento, no se han documentado convocatorias específicas ni fechas concretas para Melilla o Canarias, como ocurrió con el intento del 15 de agosto en Ceuta. La hipótesis que manejan los analistas es que, si aumenta la presión sobre la ciudad, las redes puedan buscar otras rutas para mantener sus operaciones.
La doble estrategia informativa de Marruecos
La forma en la que se difundió el relato de la crisis también refleja cómo Marruecos trató de aprovechar la situación en su propio beneficio. Según Marga Herrero, Rabat desplegó una estrategia de comunicación diferente en función del público al que se dirigía. Mientras sus canales en francés transmitían hacia Europa un mensaje centrado en la cooperación y la dimensión humanitaria, los medios en árabe difundían de forma masiva la idea de una "Ceuta ocupada" y un discurso basado en la "reversión de soberanía". Un relato que, según Herrero, terminó llegando incluso al propio aparato religioso del Estado en sus mensajes ante el monarca y que eran visibles en varios medios de comunicación marroquís.
Para hacer frente a esta nueva realidad, la portavoz de Golden Owl enfatiza la necesidad de transformar radicalmente las herramientas de análisis y defensa del Estado. La seguridad ya no puede gestionarse bajo los parámetros de la geopolítica tradicional de bloques o enfrentamientos bilaterales directos: ahora, la crisis de Ceuta ha demostrado que las dinámicas de desestabilización son horizontales, difusas y sumamente complejas. En palabras de Marga Herrero, "esto es una guerra híbrida que funciona con unas reglas distintas donde el adversario permanece invisible y opera a través de microcélulas coordinadas en redes sociales" y aplicaciones de mensajería cifrada.
Anticiparse a lo que ocurre en una frontera pasa cada vez más por saber qué está sucediendo en internet. Los canales digitales han dejado de ser un simple reflejo de la realidad para convertirse en un espacio donde pueden gestarse, organizarse y avanzar las crisis antes incluso de que lleguen a la frontera.
8 de septiembre: una fecha clave en la crisis de Ceuta
La evolución de esta crisis se articula actualmente en torno a tres jornadas de convulsión política. La primera de ellas tuvo lugar ayer, marcada por las manifestaciones y protestas en las calles que evidenciaron la alta tensión acumulada en el territorio nacional; la segunda jornada clave se desarrolla hoy mismo, centrada en la trascendental comparecencia parlamentaria del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para rendir cuentas sobre la gestión de la crisis; y, el tercer hito de este calendario está programado para el próximo 8 de septiembre, fecha en la que el presidente de Ceuta comparecerá en Bruselas para abordar la dimensión comunitaria del conflicto y la gestión de los menores no acompañados.
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