En Euskadi, además de elegir centro escolar los padres deben tomar otra decisión a la hora de matricular a su hijo: modelo lingüístico. Estudiar en euskera es, por mucho, la opción favorita de las familias vascas, tanto en la red pública como en la concertada. Los datos no dejan lugar a dudas, tampoco en este inicio de curso: ocho de cada diez escolares se matrícula en el ‘modelo D’ -íntegramente en euskera con el castellano como asignatura-.

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Pero los datos arrojan otra realidad, a medida que se asciende en la escolarización obligatoria, el castellano gana presencia y llega a multiplicarse hasta por cuatro cuando se alcanza el bachillerato. Una opción, el llamado ‘modelo A’ –íntegramente en castellano con el euskera como asignatura- que año tras año pierde presencia. El curso escolar que ayer se inició en Euskadi lo hace con apenas el 5% de las matrículas en esta modalidad. Más aún, en territorios como Gipuzkoa, la red pública no oferta esta opción de estudiar en castellano ni en infantil, ni primaria, ni la ESO ni el bachillerato. Y en la enseñanza obligatoria ni siquiera existe ya centro educativo público que oferte la opción bilingüe -‘modelo B’-.

En términos generales, en el conjunto del sistema educativo sólo el 5% de los alumnos opta por el ‘modelo A’ y otro 15,5% lo hace por el ‘modelo B’. Sin embargo, en el Bachillerato esas preferencias se alteran y se produce un cambio muy significativo: una de cada cinco familias decide matricular a su hijo o hija en alguno de los dos modelos con castellano. Ese 21% supone un porcentaje muy elevado si se compara con el apenas un 1,4% que representa en la educación infantil, el 2,1% que alcanza en Primaria o el 5% que de media supone en la ESO.

Aprender en la lengua materna

Precisamente el modelo lingüístico es uno de los factores que más condiciona el aprendizaje en el sistema educativo. Cursar los estudios en la lengua materna se ha demostrado, según la última evaluación diagnóstica presentada por el Gobierno vasco este lunes, en la mejor vía para obtener mejores resultados.

Sin embargo, este estudio ha constatado que cerca de tres de cada cuatro estudiantes termina la educación obligatoria sin alcanzar el nivel de conocimiento requerido de euskera, fijado en un nivel B2. Esta circunstancia revela que muchos alumnos inscritos en el ‘modelo D’ cursan sus estudios con dificultad para entender textos complejos y con una capacitación de expresión insuficiente en euskera.

La reciente polémica por la corrección de los exámenes de la Prueba de Acceso a la Universidad registrada en algunos tribunales también ha marcado este inicio de curso. La prueba, que está siendo investigada por la Justicia tras arrojar una inusual cascada de ceros, ha llevado al Departamento a alertar de la necesidad de elevar el nivel de euskera.

Caída de la natalidad

El Ejecutivo urge a los centros educativos a revisar y analizar los resultados, metodologías y sistemas de evaluación para “incorporar las conclusiones de este análisis a su planificación de mejora”. Insta a los colegios a detectar en esta evaluación sus “ámbitos de mejora”. En este ámbito subraya que el “proyecto lingüístico de cada centro es el que debe buscar alcanzar el plurilingüismo pero teniendo en cuenta la diversidad cultural y lingüística de cada comunidad educativa.

En Euskadi el curso escolar comienza con un nuevo descenso de la población estudiantil. De media, este año se han matriculado un 4,5% menos de estudiantes. La caída de la natalidad de los últimos años ha llevado a que en niveles como la enseñanza infantil el descenso de las matriculaciones alcance el 15,7% en sólo un año. Si se analiza la evolución de la población escolar en Euskadi, el descenso es de algo más de 29.000 alumnos menos en sólo cinco años, al pasar de algo más de 309.000 alumnos y alumnas en el curso 2021-2022 a 280.000 estudiantes este curso.