Es la constatación de que el dinero no lo es todo. El último informe PISA ha sido un duro golpe de realidad para Euskadi. Las autoridades educativas, las instituciones y las familias han visto cómo, pese a ser la comunidad que más invierte por alumno, se ha situado a la cola del ranking autonómico. Un lugar al que el País Vasco ha ido cayendo de modo progresivo desde los puestos de cabeza que llegó a ocupar en 2009 en este informe en las tres competencias evaluadas en esta ocasión: matemáticas, ciencias y lectura.

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Los últimos datos publicados por el Ministerio de Educación, en su informe Sistema Estatal de Indicadores de la Educación 2025, apuntaban a que la inversión por alumno en la red pública en Euskadi alcanzó los 11.880 euros en el curso 2022/2023. Es una cifra que lo situaba a la cabeza, a mucha diferencia, de la inversión del resto de comunidades. La media en España fue aquel curso de 7.384 euros, un 60% menos que en el País Vasco. Si se compara con comunidades como Madrid, la diferencia es aún mayor, un 96% más en Euskadi.

Brecha entre inversión y rendimiento

La factura educativa en términos económicos no ha dejado de aumentar de año en año en el País Vasco. Lo ha hecho casi a la misma velocidad que los últimos informes PISA rebajaban los resultados del alumnado vasco de 15 años. Comunidades como Asturias, Madrid o Castilla y León han ocupado los puestos de cabeza en las tres competencias evaluadas por PISA. Madrid, pese a estar a la cola en inversión por alumno, ha encabezado las categorías de Ciencias y Matemáticas y se sitúa en segundo lugar en Lectura. Por el contrario, el alumnado vasco, en el que los poderes públicos invierten muchos más recursos, se ha situado en el último lugar en Lectura -sólo por delante de Ceuta y Melilla- y a la cola en Ciencias -solo por delante de la Comunidad Valenciana y las dos ciudades autónomas-. En Matemáticas el alumnado vasco ocupa la décima posición.

El presupuesto del Ejecutivo vasco dedicado a financiar la educación ha ido incrementándose de manera muy importante en los últimos años. Lo ha hecho, además, a medida que la demografía ha ido adelgazando el número de estudiantes en las aulas. Si en 2017 el presupuesto del Departamento de Educación rondó los 2.660 millones de euros, este año es de 3.363 millones de euros, lo que incrementa aún más el gasto por alumno.

Una caída imparable en tres lustros

La caída ha sido imparable en los tres últimos lustros, según la evaluación del informe PISA. En 2009 el alumnado vasco se situaba en el top 3 de las tres competencias. La lectura es, sin duda, el apartado en el que más acentuado ha sido el hundimiento del modelo vasco. Hace 17 años PISA otorgó al País Vasco 489 puntos y ahora apenas ha logrado 419. En Ciencias la evolución de los estudiantes ha sido similar, al pasar de 495 puntos a 459. En Matemáticas, pese a mantener aún un nivel más adecuado, se ha pasado en este periodo de los 510 puntos logrados en 2009 a los 460 del último informe de evaluación.

Los primeros análisis sobre las posibles causas de la debacle del modelo educativo vasco apuntan a factores como el abuso en el uso de pantallas en las aulas, una digitalización apresurada o el papel del modelo de inmersión lingüística implantado, que ha forzado a muchos estudiantes a cursar sus estudios en un idioma diferente a su lengua materna. Factores que habrían perjudicado a la capacidad de atención, concentración y comprensión de los alumnos.

Terremoto político y debate educativo

Las reacciones en Euskadi ante el desplome histórico en el informe PISA han derivado en una auténtica sacudida política que ha puesto en entredicho su modelo educativo. La consejera de Educación, Begoña Pedrosa, ha admitido que el resultado "no es el que se quiere para Euskadi", y ha convocado a un comité de expertos del Instituto Vasco de Evaluación mientras solicitaba tiempo para que la Ley de Educación madure. Además, se ha convocado desde este jueves a responsables de centros educativos vascos para analizar la situación y posibles soluciones. El Gobierno también ha recordado que la responsabilidad es compartida con las familias.

Desde la oposición se ha reaccionado con dureza. Mientras EH Bildu ha calificado el resultado como la muestra de una "incapacidad manifiesta" del Gobierno para corregir la brecha socioeducativa, el PP ha considerado que son un "fracaso histórico" en una comunidad con la inversión más alta por alumno y los peores resultados. La tensión ha escalado hasta el socio de coalición del PNV, el PSE-EE, que ha reclamado "responsabilidades e inventario urgente de medidas". Algunos expertos han cuestionado si es hora de abrir el debate sobre si el modelo de inmersión lingüística en vigor en Euskadi, basado en tres modelos lingüísticos –en euskera, en castellano y bilingüe– es el adecuado o si la segregación entre las redes pública y concertada está afectando al rendimiento académico global del sistema.