En el timbre de la entrada de la oficina que el abogado Gonzalo Boye (Chile, 1965) tiene en Madrid solamente una pequeña pegatina blanca revela que allí hay un 'despacho'. No hay nombres. También tiene también oficina en Barcelona, pero su relación con Cataluña trasciende lo profesional. Ahora espera la sentencia de la llamada 'operación Mito', mientras afronta el que considera el último tramo de una década dedicada a la defensa del expresident catalán Carles Puigdemont.
Este jueves, Día de Cataluña, Boye hace balance de estos casi diez años. En 2027 se cumple una década desde el referéndum del 1-O y de la salida de Puigdemont a Bélgica. Para su abogado, el ciclo está llegando a su fin. Confía en que el Tribunal Constitucional siga la doctrina marcada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en julio y que el Supremo termine aplicando la amnistía también al delito de malversación. Si así ocurre, augura que Puigdemont regresaría a España de inmediato. "Y cuando el presidente pueda volver como un hombre libre a Cataluña, doy por finalizado mi trabajo", asegura a El Independiente.
P. El próximo año se cumple una década del procés. ¿Cómo han sido estos diez años para usted?
Han sido años intensos, complejos, duros, de mucha contención, de muchos ataques y de muchos sacrificios personales. Pero, desde el punto de vista profesional, han sido años tremendamente enriquecedores. Hemos tenido entre manos un pleito único que cualquier abogado que ame esta profesión habría estado encantado de llevar. Era un desafío tras otro, un desafío jurídico permanente. Y por eso siempre doy gracias.
P. El TJUE avaló el pasado 16 de julio la amnistía. ¿Qué se espera ahora del Constitucional con la respuesta de Luxemburgo sobre la mesa?
El Constitucional ya ha dictado tres sentencias respecto de la ley de amnistía. Creo que quien se las haya leído —como me gusta leer a mí, subrayando con rotulador— tiene claro cuál es el criterio del Constitucional. Esta ley no solo admite una interpretación, sino que cabe una interpretación en la que se aplique a todas las personas que entran en su ámbito objetivo.
Me extrañaría que el Constitucional no fuese tan contundente como ha sido Luxemburgo. Creo que la combinación de la sentencia de Luxemburgo y la sentencia del Constitucional lleva a que el Tribunal Supremo la aplique. Es una cuestión racional y una cuestión de tiempo. Por eso nosotros estamos tranquilos.
No me cabe duda de que tanto el juez instructor del Supremo como la Sala sentenciadora —en el caso de los condenados—, una vez que se dicte y publique la sentencia del Constitucional, no tendrán más remedio que aplicar la amnistía. Estar de acuerdo o no con la ley es otra cosa. Los jueces no tienen por qué estar de acuerdo con las leyes. Lo que tienen que hacer es aplicarlas. Los jueces son humanos, y eso significa que hay leyes que les puedan gustar o no. A mí hay leyes que no me gustan y otras que sí. Pero son las reglas del juego.
Puigdemont volverá cuando el Supremo aplique la amnistía
P. Si el Constitucional resuelve favorablemente el 22 de septiembre el recurso de Jordi Turull, ¿qué pasos tendrían que darse después?
Una vez que el Constitucional ampare de forma clara y rotunda, siguiendo los pasos del TJUE —porque insisto, ya sería sospechoso que el Constitucional no estuviese a la altura de lo que ha estado Luxemburgo—, el Tribunal Supremo se encontrará en el mismo escenario que se encontró en su día con la doctrina Parot y la sentencia de Inés del Río.
Se dicta una doctrina conforme al caso Parot y llega una primera sentencia que dice que eso no es correcto. ¿Qué hace el Supremo y el Constitucional? Aplicarla. Y eso implicó a muchísimas personas, varias decenas, no solo de ETA, que terminaron en libertad. Y cuando digo de la noche a la mañana es porque fue literalmente así: de hoy para mañana. Incluso eran personas con muchos delitos de sangre y muchos años de condena.
P. ¿Hay algún escenario en el que el Supremo tenga margen para mantener otra interpretación?
El Supremo tiene una interpretación, pero siempre que han venido otros criterios de órganos superiores, los ha acatado. No entendería por qué no acatar ahora, y más teniendo una cosa presente: cada día que el presidente Puigdemont está en el exilio es un día más de relajo para Pedro Sánchez.
Y es que el menos interesado en que vuelva el presidente Puigdemont es Pedro Sánchez. Porque creo que a nadie se le olvida su promesa: se comprometió en campaña electoral a llevar a Puigdemont a prisión. Y dijo aquella frase que se ha hecho tristemente famosa de "¿De quién depende la Fiscalía?". Eso es lo que él estaba intentando hasta el año 2023.
Creo que hoy en día esto hay que solucionarlo. Y hay que solucionarlo rápido para normalizar una parte de la política en el elector español. A partir de ahí, que pase lo que tenga que pasar.
P. ¿Cree que Puigdemont podría regresar a España antes de que termine el año?
En realidad, esa es más una pregunta para el juez Pablo Llarena [instructor del procés que mantiene vigente una orden de detención nacional contra el expresident]. Yo creo que no tendría por qué tardar mucho más tiempo tras ver publicada la sentencia, leérsela y aplicarla.
P. Según la información de los compañeros del diario ABC, el expresident sopesa volver a España el 1 o el 27 de octubre.
No hay ninguna fecha sopesada. Y creo tener buena información y muy reciente. Tan reciente como que acabo de hablar con mi cliente por teléfono hace media hora. No hay ninguna fecha sopesada. Esto ya llega nueve años tarde. Por lo tanto, la fecha será la que tenga que ser.
Entiendo que periodísticamente la fecha es muy importante, pero el presidente lleva nueve años esperando regresar. No se va a quedar ahí a mitad de camino. Eso se va a producir en el momento en que esté amnistiado por parte del Tribunal Supremo.
Ahora falta que se dicte una resolución judicial aplicándole la amnistía y dejando sin efecto las órdenes de detención.
P. Una vez se aplique, ¿él regresaría a España?
Es que no habría razón para esperar. Yo creo que sería inmediato. En el momento en que el Tribunal Supremo aplique la amnistía, el presidente va a regresar.
No tengo una impresión directa de cuándo puede pasar. Pero sí creo que va a ser así: El día 22 de septiembre habrá un Pleno en el Constitucional, se ratificará la ponencia del primer ponente o se le retirará. Si se le retira, en el siguiente Pleno habrá una aprobación. Y después habrá que esperar a que el Tribunal Constitucional termine de redactar la sentencia, que no debería ser complejo, y la haga pública oficialmente a través de su web y del Boletín Oficial del Estado.
El Gobierno va como un pollo sin cabeza con la crisis de Ceuta
P. Hablando del Gobierno, publicó usted hace unos días una columna sobre Ceuta en la que decía que 'no hay Tribunal Constitucional para la mentira'. ¿Qué opina de la respuesta del Gobierno ante la crisis?
Necesito una brújula para ubicarme bien en cuál es la respuesta del Gobierno a esta crisis. En el tema de Ceuta, va como un pollo sin cabeza y nos está manchando a todos. Primero dicen una cosa y luego la contraria. Y del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ni le digo.
P. En julio denunció al Tribunal de Cuentas ante la Comisión Europea por contradecir la resolución del TJUE. ¿En qué punto está esa denuncia?
Precisamente hoy algún medio, basándose en un comunicado absolutamente irresponsable de un partido político, dijo que el Tribunal de Cuentas había aplicado la amnistía al presidente Puigdemont. Eso no es cierto. De hecho, hice un tuit al respecto.
Lo que nos ha notificado hoy el Tribunal de Cuentas es que tenemos cinco días para pronunciarnos sobre los escritos que todas las partes presentamos. Y lo que ya ha resuelto es desestimar todas las peticiones que hacía Sociedad Civil Catalana para enquistar este problema y seguir manteniéndolo.
Por lo tanto, en los próximos cinco días tenemos que contestar y, a partir de ahí, entiendo que el Tribunal de Cuentas va a aplicar la amnistía. La verdad es que ya debería ser con prisas y corriendo, porque no olvidemos una cosa: el TJUE le dice al Tribunal de Cuentas directamente dos meses. Y dos meses son el 16 de septiembre. Lo dice directamente la resolución: en el plazo máximo de dos meses. Si esta señora no tiene esa capacidad de lectura, no debería estar en ese cargo.
P. ¿Qué espera ahora de Bruselas?
Bruselas creo que está básicamente mirando cómo se comportan. Porque lo que no se puede hacer es plantear una prejudicial para después incumplirla. Entre los juristas serios no cabe duda de que la sentencia del TJUE es rotunda. Y estoy seguro de que en el Tribunal Supremo opinan lo mismo.
Siento que tanto el Supremo como yo estamos contentos de ir cerrando el capítulo
P. ¿Cuándo dará por terminado su trabajo como abogado de Puigdemont?
Cuando el presidente pueda volver como un hombre libre a Cataluña. Ahí doy por finalizado mi trabajo.
Nosotros hemos cerrado el ciclo del exilio con la sentencia del 16 de julio y ahora quedan los flecos: el Tribunal de Cuentas, el amparo, el Tribunal Supremo. Pero ya estamos cerrando el capítulo. Ha sido una década de algo que no debió pasar y que ha pasado. Ahora hay que solucionarlo bien. Y, no sé por qué, tengo la sensación de que tanto el Supremo como yo estamos muy contentos de ir cerrando el capítulo.
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