El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, representante de Sumar en el Gobierno de coalición con el PSOE, lleva meses en las quinielas para liderar la nueva alianza de izquierdas que surja del replanteamiento de la marca. Especialmente después de que, por su rechazo, la 'operación Bustinduy' haya fracasado. El titular de Derechos Sociales se resiste a encabezar la candidatura. Y aunque Urtasun y su entorno han descartado esa posibilidad u optado por el silencio o el aplazamiento de este tipo de asuntos, ahora el ministro se deja querer para tomar el timón y representar a Izquierda Unida, Más Madrid, Movimiento Sumar y Catalunya en Comú –compagina militancia en estos dos últimos–.
Este jueves, durante una entrevista en El matí de Catalunya Ràdio, el ministro no dejó pasar el asunto y dejó clara su disposición para ponerse al frente del nuevo proyecto si así lo deciden sus compañeros en la composición de listas electorales. La duda es si, en aras de esa plurinacionalidad defendida por Sumar, el candidato al Gobierno va por Barcelona y no por Madrid, donde el primer puesto parece reservado para Emilio Delgado, de Más Madrid.
El gesto de Urtasun acontece apenas días después de que en otra entrevista la exalcaldesa de Barcelona y exlíder de los Comuns, Ada Colau, se mostrase abierta a plantearse una vuelta a la primera línea política si el momento es crítico y puede ser útil. En un periodo de ascenso de la ultraderecha, algunos sectores de Sumar azuzan que dé ese paso, que lo piense. Pero también Urtasun lo da tras la puesta en escena de Podemos, promocionando el pasado fin de semana la candidatura a las generales de Irene Montero, y apostando por encabezar –previas primarias– una candidatura de unidad de la izquierda. Presionando, en definitiva, a un Sumar que va retrasado desde abril en la presentación de esta nueva fórmula electoral.
Se han acelerado los pasos estos días y algunas fuentes contemplan que será en octubre cuando se dé a conocer qué nombre y qué figura intentarán canalizar el voto de la izquierda alternativa en un periodo complicado y de desmovilización. "Estoy y estaré en mi espacio, mis compañeros saben que pueden contar conmigo", indicó el ministro tras ser consultado por la posibilidad de representar a las siglas en las generales. La insistencia del entrevistador le hizo reafirmarse y asegurar que cumplirá con el "papel" que "los compañeros decidan".
El también portavoz de Movimiento Sumar en esa compaginación de cargos entre ese partido y los Comuns, trasladó que de cara a esos comicios, "daremos la batalla y lo que hará cada uno pues lo tendremos que decidir". Confirmó que las perspectivas no son buenas por la posibilidad de que PP y Vox consigan una mayoría absoluta superior a 200 de 350 escaños en el Congreso de los Diputados. Y por ello recalcó que tiene "una grandísima responsabilidad" de hacer bien las cosas. "Las candidaturas, quien irá, por dónde, cómo lo haremos... eso lo aclararemos, no tardaremos mucho en aclararlo", se comprometió.
Trabajos para la refundación desde diciembre
Los plazos se han alargado desde que se iniciaron los contactos entre socios en diciembre. Confirmado el desgaste de la marca Sumar desde 2023, de la candidata y fundadora del espacio, Díaz, y de la percepción de la confluencia como herramienta de utilidad, los cuatro partidos empezaron a dialogar para unificarse sobre otras siglas mejor definidas, que no confundiesen a Movimiento Sumar con Sumar, y que representase horizontalmente a todos sin excepciones. Una fórmula colegiada con un líder que representase a todos los partidos.
El compromiso se hizo público en febrero bajo el lema 'Un paso al frente', sugiriendo la idea de Frente Amplio o Nuevo Frente Popular, evocando a alianzas similares como en Francia o a la unidad durante la etapa republicana. También guiños a ejemplos en América Latina, como Uruguay. Pero desde entonces, más allá de algunos actos para sellar compromisos, todo se ha ido aplazando.
Se habló de abril, luego sectores de IU solicitaron que fuese no más tarde de mayo, pero se frenó por las elecciones de Andalucía. La Asamblea de Movimiento Sumar y la entrada del verano desalentó hacerlo antes de septiembre por el nuevo curso, y ahora la crisis de Ceuta ha hecho que se vuelva a aplazar semanas. Pero hay un componente más importante de fondo: la ausencia de candidatos novedosos de la sociedad civil que deseen dar el paso, y ese rechazo de Bustinduy –junto a las marchas de Mónica García como candidata en Madrid o de Sira Rego, que no irá en listas– que deja solo la opción de Urtasun o, en su defecto, de Colau, sobre la mesa.
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