Las palabras recientes de la exalcaldesa de Barcelona y exdirigente de Catalunya en Comú, Ada Colau, han generado revuelo dentro de algunos sectores integrados en Sumar y especialmente entre los comuns. Que haya mostrado predisposición para dar un nuevo paso electoral es para ellos un balón de oxígeno en un momento muy complicado para la izquierda alternativa al PSOE a las puertas de la carrera electoral y aún con la incógnita de cómo se refundará el espacio construido en 2023 por Yolanda Díaz. De hecho, dentro de la confluencia de fuerzas que entonces la vicepresidenta segunda constituyó, se asume que ya se va "tarde" en la presentación y la definición de proyecto y candidatura.
Concretamente, la expolítica, que se alejó de la actividad a finales de 2024, aseguró este lunes en una entrevista en La 2 Cat y en Ràdio 4 que "si en algún momento soy especialmente útil para hacer algo en concreto, como fue el caso de la alcaldía de Barcelona, que fue un reto enorme, fue difícil, pero fue precioso, y pudimos hacer un montón de cosas, pues me lo podría volver a plantear". Lo que es prudencia para unos, es una primera toma de contacto para otros sectores de Sumar. Hay deseos de que la excaldesa se lo piense, reflexione. Es más, se ve un claro escenario que justificaría ese paso. Pero mientras unos ven un pequeño cambio, otros sectores dentro de Sumar ven reticencia de la exdirigente, creen que el pronunciamiento de este lunes, por ahora, no cambia nada.
Los que sí prefieren ser positivos. A la vez que Colau habla de excepcionalidad, otros ven el peligro del avance de la ultraderecha en España y otros países europeos, como Alemania, como una razón de peso para un paso claro. "Sería un nombre importante si aceptara", indica una fuente de autoridad magenta próxima al ámbito catalán.
Ese pronunciamiento se da en medio del atraso tras comprometerse los socios a presentar este mes de septiembre la refundación. También en medio de un debate en el que el principal freno es el nombre del candidato a elegir. Todas las miradas desde el paso al lado en febrero de Díaz han estado en el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, pero su negativa deja solo como opción más válida al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, por ser perfiles de peso y de reconocimiento público. Lo que cada vez se tiene más claro es que de ser alguien que no sea Colau debe apostarse por un ministro. Más Madrid o IU nunca han escondido su preferencia de que lidere una mujer, hay que destacar. Según ha podido saber El Independiente, ha habido sondeo de distintas figuras de la sociedad civil sin éxito. Uno de los casos es el de Unai Sordo, que quiere seguir vinculado a CCOO.
Colau se dejó ver en febrero en Madrid, durante la presentación del compromiso para sacar adelante la refundación, en un acto en el Círculo de Bellas Artes bajo el lema 'Un paso al frente'. Ante una posible candidatura de Colau, dentro de Sumar se considera que un tándem con Urtasun puede funcionar como "pegamento" de las listas y para alentar el voto progresista. A ella se la ve un perfil muy votable, por trayectoria, al estar curtida en los movimientos sociales por su paso por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), así como de altura pese a su nula experiencia en política nacional.
Tras el paso dado por Podemos
Aunque era algo ya conocido desde la última asamblea de Podemos, la candidatura de Irene Montero para las próximas generales empieza a coger forma precisamente en ese periodo de 'vacío' de Sumar, de falta de claridad, y en el de inestabilidad del Gobierno y los socios en el que en cualquier circunstancia puede darse un adelanto electoral de generales. La número dos de los morados lanzó este fin de semana pasado la idea de que la izquierda debe de 'salir del bucle' y protagonizó un giro respecto al criterio de Podemos estos años y meses atrás: unidad de izquierdas previo proceso de primarias que consolide un liderazgo. En la formación saben que parten con posiciones al ser Montero una de las figuras más carismáticas de la izquierda desde 2014 pese al desgaste del partido que fundaron, entre otros, Pablo Iglesias.
El problema es que mientras Podemos quiere construir de arriba a abajo, con un punta de lanza clara, Sumar reivindica el trabajo previo de este casi último año, desde que Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y comuns empezaran a abordar el relanzamiento de su alianza. Primero con una base programática y de coordinación sólida, y, por último, con un consenso de un liderazgo sometido a una mesa de coordinación de esas cuatro formaciones en igualdad de condiciones. Se afea que Podemos, ahora, quiera dominar el debate de la unidad de la izquierda cuando ha marcado distancias con ellos durante todo este tiempo, calificando, entre otros, a esas fuerzas como "partidos del rearme"; y cuando "ha estado siempre a la gresca".
Sin cerrar la puerta a nadie, Sumar reivindica ese camino, la pluralidad con la que ya cuentan y creen que deben liderar ese propósito. Hay que recordar que pese a la negativa de Madrid, se asumió el criterio de Podemos Andalucía entre abril y mayo para acudir con Sumar en coalición, pero ya entonces se reflejó las tensiones entre aliados, sin participación de Podemos en el proceso de construcción de la alianza entre 2025 y 2026, y pactando algunos puestos al borde del fin del plazo para presentar coaliciones. Ello, con una campaña dividida sin coincidencia de dirigentes de uno y otros partidos.
Terceros socios ven capacidad de aunar proyectos
Mientras se empieza a apreciar un choque estatal entre los dos grandes segmentos de la izquierda alternativa, en partidos como Compromís se recalca que el debate debe ser plurinacional en un periodo de auge de los partidos periféricos frente a esa izquierda estatal. Tras el crecimiento de partidos como Adelante Andalucía o Chunta Aragonesista en el último ciclo y el hundimiento de Podemos y Sumar por separado. Ponen de ejemplo el entendimiento con Podemos y con Movimiento Sumar, dejan claro que habrá una lista de izquierdas en la Comunidad Valenciana para las generales y justifican: lo habrá tanto por la vía del acuerdo de Sumar como la de Podemos.
Se plantea que lo que se discute no es una lista nacional sino el mejor mecanismo plurinacional para presentarse. Lo que puede servir en la Comunidad Valenciana, puede ser, dicen, diferente en Madrid, y puede haber acuerdos plurales, optar por primarias en cada circunscripción y no limitarse a que haya un referente único para las generales.
La fórmula planteada con anterioridad por figuras esenciales del espacio progresista como Gabriel Rufián es la de bloque unitario por circunscripción. Alentó sin éxito entre los suyos una lista unitaria de la izquierda con ERC dentro de ella. Después de tantear el terreno y especularse sobre su posible candidatura a las generales junto a un frente de izquierdas, este martes el republicano limitó su papel a Cataluña como candidato de su partido y puso la mirada en Montero como aglutinador de un sector desmovilizado socialmente. "Lo tiene todo para ser una enorme candidata", declaró.
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