La exministra de Igualdad, número dos de Podemos, eurodiputada y candidata del partido a las generales de 2027, Irene Montero, volvió a recalcar este martes que la mejor manera de relanzar a la izquierda para las próximas generales es mediante unas primarias que den paso a un proceso más amplio. Una forma que permite, bajo su criterio, hacer "reset" tras años de encontronazos entre morados y los magentas de la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz. La formación de Montero e Ione Belarra, su secretaria general, cree que parte con ventaja, al haberse adelantado a Sumar con un primer paso electoral que deja una sensación de tardanza de los segundos, de falta de concrecciones y que sitúa a Montero a vistas de la opinión pública como la única referente por el momento.

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En una entrevista en Radio Nacional, la candidata morada afirmó que la izquierda debe hacer "las cosas bien" para conseguir una papeleta lo más movilizadora posible, en un periodo de desgaste y en el que, en vista a los procesos autonómicos anteriores, ha dejado a mucha gente en casa los domingos electorales. "Hay que salir ya de esa dinámica" de enfrentamiento, "de tú me dices, yo te digo, tú me dices y yo te respondo", dijo, pese al haber sido la formación morada una de las más críticas frente a un silencio generalizado de Sumar durante los últimos dos años, mientras públicamente se inicitava y se dejaba la puerta abierta para una reconciliación.

En esas declaraciones, Montero destacó que aspira a ser candidata por primarias –Podemos ve que Montero puede tener fuerza popular– abiertas, en el que todo el mundo pueda participar, y que quiere hacerlo incluso si hay competidores, tanto si el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, como cualquier otro referente electoral se presenta. "Bienvenido sea", como punto de partida para la confección de listas. Montero, así, presionó a Sumar, a falta de ese candidato nítido.

Dentro de Sumar la opción de Urtasun viene ganando fuerza tras la incapacidad de encontrar referentes entre la sociedad civil o de convencer al ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy. El ministro tiene un aliciente: que comparte militancia en dos de los cuatro partidos coaligados dentro de Sumar, caso de Catalunya en Comú y de Movimiento Sumar, a los que se unen Izquierda Unida y Más Madrid. Lo valoran dentro de la confluencia por su implicación y por su "capacidad política" para afrontar negociaciones como la que ahora viene de bruces: la de los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Y también se da el hecho de que él mismo se ha dejado ya querer públicamente entre los suyos, ofreciéndose a estar donde los compañeros consideren. Solo un paso al frente de Ada Colau, la exlíder de los Comuns, podría cambiar un escenario de elección que está encaminada. "Depende solo de ella", llegan a decir en sectores de la alianza.

La referencia de Montero al ministro viene dada, también, por las declaraciones de este lunes por parte de Urtasun en la rueda de prensa de los lunes de los socios, que de momento protagonizan bajo el lema 'Un paso al frente', aún sin marca electoral que reemplace a Sumar. Urtasun reclamó a los morados que aclarasen antes si quieren formar parte de una lista amplia para las generales que tenga como objetuivo revalidad el Gobierno progresista. Si es así, quieren formar un frente amplio electoral del que "no sobra nadie". Pero dentro de Sumar, como ya publicó El Independiente, hay desconfianza respecto a los morados. Después de cuestionar al "Gobierno y los partidos de la guerra", de reivindicarse como "la verdadera izquierda", de evitar confluir hasta las andaluzas de mayo y de hacer campaña de forma autónoma y de sugerir adelanto de generales y atacar el rumbo del Ejecutivo, los partidos vinculados a Sumar dudan de las intenciones de Podemos.

Belarra rechaza ese cruce de declaraciones

En rueda de prensa en el Congreso, la líder de Podemos, Belarra, coincidió con Montero en rechazar que los representantes de la izquierda entren en un cruce de declaraciones, y determinó que las primarias son la herramienta más importante para solventar cualquier "diferencia" de forma democrática. La cuestión es que Sumar lleva casi un año trabajando en una refundación, situando principios, marca y líneas ideológicas que ahora no quiere tirar por la borda porque Podemos quiera replantear su posición. Aspiran a trabajar conjuntamente solo si Podemos se integra, asume esos criterios, colabora y se compromete a una pertenencia prolongada. A partir de ahí, si no hay consenso en la candidatura, se comprometen a primarias.

Belarra interpretó esa posición como "líneas rojas" por parte de Sumar que alejan la capacidad de unidad, de abandonar "el bucle" en el que están inmersos desde diciembre 2023, cuando Podemos abandonó el Grupo Parlamentario Sumar por desavenencias en los repartos de competencias. Denunció vetos en portavocías como en la confección de listas para los comicios pasados. Independientemente de los argumentarios, cree que Montero acierta al plantear que la izquierda social siente las bases de la izquierda política para el mejor proyecto electoral posible.