El Gobierno de Ceuta prepara para la Audiencia Nacional una documentación con la que pretende acreditar ante la jueza que la versión ofrecida por La Moncloa sobre las comunicaciones mantenidas con el Ejecutivo de Juan Jesús Vivas en los días previos a la entrada masiva de migrantes no se corresponde con lo sucedido. Fuentes del Gobierno de la Ciudad han asegurado a El Independiente que a lo largo de estos próximos días se certificarán ante notario los registros de las comunicaciones mantenidas con La Moncloa y con distintos ministerios para incorporarlos a la causa.
“Han mentido y omitido cosas”, trasladan estas fuentes, que sostienen que la documentación permitirá reconstruir las peticiones realizadas desde Ceuta entre el 26 y el 31 de julio y, en particular, acreditar que el Gobierno de Vivas reclamó ayuda al Ejecutivo central antes de que el 30 de julio se produjera la entrada masiva.
La iniciativa llega después de que La Moncloa haya ofrecido una cronología de las comunicaciones entre el 27 y el 30 de julio sustancialmente diferente a la reconstrucción que hace ahora el Gobierno de Ceuta. La discrepancia no se limita al número de llamadas. Ambas partes describen de forma distinta qué estaba reclamando Vivas al Gobierno central en las jornadas inmediatamente anteriores a la crisis y cuándo solicitó la intervención directa de Pedro Sánchez.
27 de julio a las 8.39 horas
Según la versión trasladada por Moncloa, el primer contacto se produjo el 27 de julio a las 8.39 horas. El director de Gabinete de Vivas, llamó a Diego Rubio, director de Gabinete de Sánchez, y, según el Ejecutivo, en esa conversación el presidente ceutí trasladó su preocupación por el incremento de los cruces a nado y solicitó que se comunicara a los ministerios competentes la necesidad de aumentar las capacidades de acogida temporal y los traslados a la Península.
Moncloa sostiene además que Vivas dijo expresamente que no necesitaba hablar con Sánchez y que en aquella conversación no planteó una declaración de emergencia nacional, un refuerzo del despliegue policial ni ninguna otra medida similar.
La reconstrucción que ahora ofrece Ceuta es diferente. Según fuentes del Gobierno de la Ciudad, el domingo 26 de julio el consejero de Presidencia y Gobernación, Alberto Gaitán, ya había contactado con la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, para pedir “la mayor ayuda posible” ante la entrada constante de migrantes, tanto adultos como menores. La respuesta, según esta versión, fue que el Gobierno era consciente de la situación y estaba tratando de abordarla.
Al día siguiente, el 27 de julio, Vivas convocó una reunión de coordinación en la Delegación del Gobierno a las 9.00 horas. En ella, según la cronología remitida por Ceuta, el presidente planteó el refuerzo de los efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la necesidad de declarar la emergencia nacional y establecer un mando único.
Las llamadas con Diego Rubio
La Ciudad sostiene que esa reunión fue precedida por una llamada a Moncloa a las 8.39 horas para trasladar la gravedad de la situación. Y subraya que el contacto con Diego Rubio se produjo porque, según su versión, era el interlocutor disponible con La Moncloa. Horas después, a las 12.59 y a las 13.07 horas, siempre según la cronología de Ceuta, se volvió a contactar con Rubio. La respuesta fue que estaban “moviendo lo nuestro”, pero que necesitaban más tiempo.
La diferencia vuelve a aparecer por la tarde. Ceuta sostiene que a las 20.19 horas se pidió información a Rubio y que, ante la ausencia de respuesta, se realizaron tres llamadas a las 20.58 horas. Moncloa, en cambio, asegura que esas llamadas no aparecen en los registros que ha consultado.
El día 28 se produce otro de los puntos centrales de la controversia. El Gobierno de Ceuta afirma que realizó cuatro llamadas a Rubio a las 8.12 horas y que a las 8.18 le envió un mensaje solicitando que desde Moncloa se hablara con Vivas. La respuesta, según la versión de la Ciudad, fue que estaban trabajando “en diversos frentes”, que el delegado del Gobierno mantenía informada a Ceuta y que “necesitan tiempo”.
La versión de Moncloa
Moncloa ofrece una secuencia diferente. Sitúa el mensaje de García a las 8.16 horas y una llamada de Rubio al jefe de Gabinete de Vivas a las 8.30, que este último no habría contestado. A las 8.31, Rubio habría enviado el mensaje: “Estamos trabajando en diversos frentes para poder solucionar el problema. Creo que el delegado del gobierno os mantiene informados. De momento, necesitamos tiempo”. García respondió, según Moncloa, “Ok. Entendido”.
La Moncloa sostiene además que después de ese intercambio el director de Gabinete de Vivas no volvió a llamar ni escribir a Rubio ese día ni al siguiente. Es precisamente esta secuencia la que Ceuta pretende contrastar con sus propios registros de comunicaciones. La Ciudad sostiene que dispone de documentación que permitirá acreditar una insistencia mayor de la que refleja la reconstrucción del Gobierno central.
El resto de ministros implicados
La discrepancia afecta también a las peticiones trasladadas a los ministerios. Según la cronología de Ceuta, durante el 28 y el 29 de julio se reclamaron comunicaciones directas con los titulares de Exteriores, Política Territorial y Defensa, además de con la Secretaría de Estado de Seguridad. El Gobierno de la Ciudad asegura que varios de esos contactos acabaron produciéndose después de reiteradas peticiones.
El 28 de julio, además, Ceuta afirma que solicitó a la Secretaría de Estado de Seguridad el incremento de efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, la activación de la emergencia nacional y el establecimiento de un mando único. La respuesta, siempre según esta versión, fue que las dos últimas cuestiones debían ser estudiadas jurídicamente.
La mañana del 30 de julio marca el punto de inflexión. La entrada masiva de migrantes comenzó, según la cronología de Ceuta, alrededor de las 10.00 horas. La Junta de Portavoces de la Asamblea se reunió con carácter extraordinario y urgente y acordó por unanimidad reclamar al Gobierno de la Nación la declaración de emergencia nacional, el refuerzo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, el despliegue del Ejército y el cierre de la frontera.
A las 11.17 horas, según Ceuta, se volvió a contactar con Moncloa y se solicitó hablar con Sánchez. La versión de Moncloa coincide en que a esa hora se produjo una llamada y en que Vivas pidió por primera vez hablar directamente con el presidente del Gobierno.
Vivas solicita hablar con Sánchez
Aquí las dos cronologías vuelven a separarse en la interpretación del episodio. Moncloa sostiene que fue entonces cuando Vivas solicitó por primera vez hablar con Sánchez y que Rubio le indicó que la conversación se produciría cuando el presidente regresara del incendio que estaba visitando en Ávila. Posteriormente, según los registros aportados por el Gobierno central, Sánchez llamó a Vivas a las 12.55 horas.
Ceuta sitúa esa conversación dentro de una cadena de contactos mucho más amplia iniciada días antes y sostiene que el presidente ya había intentado trasladar previamente a Moncloa la gravedad de la situación.
A las 17.01 horas del día 30, según la cronología de la Ciudad, se volvió a comunicar a Moncloa la situación existente en Ceuta, donde ya se estimaba que podían haber entrado más de 20.000 personas. Según el Gobierno de la Ciudad, no hubo respuesta. La misma información fue trasladada a los ministerios de Interior, Política Territorial, Defensa y Exteriores.
La secuencia del día 30 es, en cualquier caso, aquella en la que las dos partes coinciden en que se multiplicaron los contactos institucionales y en que finalmente Sánchez habló con Vivas. También coinciden en que durante esa jornada se abordó la respuesta de los ministerios y que Defensa comunicó el despliegue del Ejército.
Las llamadas registradas
El otro gran elemento de la disputa son las llamadas que Moncloa dice no tener registradas. El Ejecutivo central asegura haber revisado las comunicaciones de los teléfonos de Sánchez, su director de Gabinete, su director adjunto y sus respectivas secretarías. Según esa revisión, entre el 27 y el 30 de julio hubo nueve llamadas intercambiadas con el Gabinete de Vivas y todas fueron atendidas en el acto o pocos minutos después, salvo una llamada entrante que no fue respondida.
Moncloa rechaza así la existencia de los intentos de llamada que el Gobierno de Ceuta asegura haber realizado sin obtener respuesta. La Ciudad, por su parte, sostiene que dispone de sus propios registros y prepara ahora su certificación ante notario.
La documentación que prepara Ceuta pretende, por tanto, desplazar el debate desde las declaraciones posteriores de unos y otros a una cuestión susceptible de comprobación documental. Qué llamadas se realizaron, a qué horas, qué mensajes se enviaron y qué comunicaciones se mantuvieron con los distintos ministerios durante los días anteriores y posteriores a la entrada masiva. El Gobierno de Vivas pretende que la jueza pueda contrastar esos registros con la reconstrucción ofrecida por Moncloa.
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