Con una semana por delante para que se cierre el plazo de registro de coaliciones para concurrir en las generales, el movimiento de Mónica García y Más Madrid en las últimas horas lejos de desencallar enreda el horizonte de unidad de las izquierdas. Hay intereses o condiciones cruzadas. Podemos insiste en su vía de primarias sobre la que edificar la candidatura. Comicios abiertos a toda la ciudadanía que no gustan al resto por posibles injerencias de cualquier persona alejada de las izquierdas. Por su parte, el resto de partidos de Frente Amplio se inclinan por los consensos en una mesa de diálogo. La apuesta de Ada Colau hecha por la ministra de Sanidad gusta generalmente porque permite consensos. Pero a la vez ella exige unidad con Podemos y los morados se alejan de esa fórmula por el momento, complicándolo todo mucho más.
La candidata a las generales de Podemos, Irene Montero, insistió en una breve entrevista en TVE este jueves en hacer unas primarias que despejen todo, incluso los equipos que irán en listas. Asegura que su formación las hará el 14 y 15 de octubre. "Podemos va a estar en esas primarias abiertas" para que de él salga una propuesta fuerte que pugne por "la bajada de alquileres". Criticó Montero que la izquierda se aleje de "la cultura de la participación". Hasta el PSOE hace primarias, ironizó. "La gente quiere poder participar".
Figuras del espacio como Pablo Iglesias incluso alientan votaciones que particulares han hecho en redes sociales. Da peso a un sondeo digital en X en el que han participado más de 70.000 personas y en el que Gabriel Rufián es el preferido por delante de Montero. Por tanto, los morados se alejan de las propuestas de los magentas, de sentarse en ese ámbito colectivo para construir la candidatura más allá de los nombres. Esas posiciones alejadas complican la principal condición de Colau, de que no haya dos listas de izquierda, algo que "la ciudadanía no entendería", recalcó este jueves tras ser lanzado su nombre y tras semanas dejándose querer públicamente y en privado.
Reivindican los puestos de salida en Madrid
A todo eso hay que añadir un elemento extra: el blindaje de García y de Más Madrid en la futura lista por la circunscripción central al mismo tiempo complica la interacción con Podemos. La promoción de ella como cabeza de lista y los añadidos, con paridad, de Emilio Delgado, Tesh Sidi y Eduardo F. Rubiño no dejan muchas más opciones que un quinto puesto para Montero de abrirse Podemos a un pacto de última hora como se dio en 2023 o en las andaluzas de 2022 y de este año. Aunque algunos sectores de Más Madrid ya dan por hecho esas posiciones, otros enfrían el asunto e indican que "no hay nada pactado aún".
Las relaciones no son las mejores con los de Ione Belarra desde hace casi una década, tras surgir prácticamente la formación madrileña como una escisión de los morados en 2019 con Íñigo Errejón, tras una experiencia conjunta municipal con Manuela Carmena en Madrid capital. Durante semanas se ha pasado de hablar de Pablo Bustinduy y luego de Ernest Urtasun para que mientras sonaba Colau ganara repentinamente peso García. Incluso generando malestar interno entre sus propios compañeros de filas, que vieron un deseo repentino por liderar aun siendo ya definida como candidata para las autonómicas frente a Isabel Díaz Ayuso. A principios de verano, de hecho, se pactó el reparto de puestos, dejando vía libre a Delgado, actual portavoz adjunto en la Asamblea, como cabeza visible para el Congreso.
Fuentes de la cúpula de Más Madrid trasladan a El Independiente que el interés de García por ir a las generales no se ha comprendido en algunos casos o se ha criticado. Todo por las dudas de qué pasaría después con la candidatura en Madrid, quedando obligada a renunciar y dejar correr la lista o a replantearlo todo. Otras figuras dentro del espacio de Frente Amplio reconocían estas semanas el problema para promocionar a perfiles potentes tras el rechazo reiterado de Bustinduy. Y figuras del espacio de izquierdas plurinacional alejados de los planes de Sumar zanjaban con dureza que si el bloque a la izquierda del PSOE quiere tener opciones, la idea de promocionar a García no era la más idónea frente a otros liderazgos como el de Colau. Anecdóticamente eso se refleja en el comentado sondeo de redes.
Entre algunas capas de los partidos de Frente Amplio y los socios preferentes de la izquierda nacionalista vienen alertando de la falta de idoneidad de García para asumir ese rol de candidata. "Está muy quemada", concreta una fuente en activo y con peso en las izquierdas, apuntando a cuestiones como las manifestaciones de médicos durante este tramo final de la legislatura. Dentro de la alianza, incluso, no se entiende del todo los pasos de la ministra, dejándose querer primero para luego apostar por Colau y reivindicar la presencia de los suyos en los puestos con más opciones en Madrid. Hay que recordar que desde 2024, ante los planes de Movimiento Sumar bajo el mando de Yolanda Díaz de establecerse en las comunidades, los de García marcaron territorio y fueron muy críticos.
El pronunciamiento sobre Colau fue bien acogido públicamente por los Comuns, que la viene promocionando en un plano interno como candidata de consenso aunque la quieren por Madrid para hacer ticket con Urtasun. Y el papel de García lo complica. También fue bien acogido el anuncio por IU y su coordinador federal, Antonio Maíllo, aunque la forma de hacerlo, a través de un comunicado solo de Más Madrid, generó cierto resquemor dentro del Frente. Más cuando la principal premisa es la de avanzar conjuntamente en la toma y la comunicación de las distintas decisiones. En los próximos días se conocerán otros elementos de la candidatura, como algunos ejes programáticos o la iconografía y los elementos visuales.
A la vista de los plazos, salvo lo programático, todo tiene que estar medianamente cerrado a mediados de la semana que viene para el registro, algo que en estos momentos apunta a ser muy complicado. En Podemos confían en que haya un acercamiento final bajo esa idea de primarias, quedando la incógnita de si Gabriel Rufián, portavoz parlamentario de ERC en el Congreso, terminará dando un paso para posicionarse como referente de un bloque de unidad. Se viene enfriando cualquier sorpresa, aunque ha habido algunos movimientos en petit comité en este inicio de semana. Incluso ERC prepara una alternativa por si el de Santa Coloma de Gramanet decide no concurrir con ellos. La vía de Rufián beneficiaría a Podemos, especialmente cuando este ha puesto por las nubes la capacidad de Montero. Incentivaría una negociación 'in extremis' más allá de los márgenes de Frente Amplio. "No tienen nada", dijo el repiublicano la semana pasada, ante las incógnitas de liderazgo y marca.
Movimiento Sumar e IU, sin capacidad de imponerse
La ausencia de peso de ambas fuerzas en la Comunidad de Madrid, los primeros por falta de implantación, complican que pueda hacerse presión frente al criterio de García y los suyos. Al igual que los Comuns para intentar introducir en Madrid a Colau o cualquier otro aspirante a listas. Una de las dudas es qué pasará con Verónica Martínez, si acabará viéndose obligada a concurrir por una de las provincias gallegas como ocurrió en 2023 pese a ser ahora colíder de Movimiento Sumar.
La competencia es total. En Madrid, Barcelona, Valencia y un par de provincias andaluzas la alianza podría conseguir sus principales representantes. Seis escaños se lograron en 2023 en Madrid, lo que limita las opciones de figuras ajenas a Más Madrid de entrar. En Barcelona otros cinco puestos estarían en juego, aunque sondeos para las autonómicas limitan de por sí las opciones del partido catalán. En Valencia Compromís puja por la mayoría de cargos, lo que deja pocas opciones por allí. IU, por su parte, aspira a hacerse fuerte en Andalucía previsiblemente con Enrique Santiago por Córdoba y Toni Valero por Sevilla. El próximo 14 de octubre concluirán sus primarias internas los de Maíllo.
De los 31 puestos logrados para las generales, las últimas encuestas no dan más de 6-8 diputados a los partidos de Sumar y 2-4 a Podemos. Además de lo interno, el reto de la izquierda es mayúsculo: conseguir que el votante descontento y que no apostaría nunca directamente por el PSOE acuda a las urnas. El marco avance-retroceso será crucial para dibujar un panorama 'oscuro' ante un posible Gobierno de PP y Vox.
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