Pese al silencio de las autoridades marroquíes, la visita de Felipe VI y Letizia a Ceuta no ha pasado desapercibida al otro lado del Estrecho. La llegada de los Reyes este martes a la ciudad autónoma marca la primera vez que un monarca español pisa territorio ceutí desde la vista de Juan Carlos en 2007, que desencadenó una crisis diplomática con Rabat. Casi veinte años después, Marruecos vuelve a mirar con recelo la presencia de Felipe VI en un territorio español que reclama como propio.

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La prensa marroquí está siguiendo con atención los pasos de la comitiva real en Ceuta. La desbordante bienvenida que han tenido los Reyes a su llegada a la ciudad ha sido recogida por Hespress, el medio digital más leído en Marruecos. "Miles de ciudadanos y residentes españoles acudieron desde primera hora de la mañana para corear frases de bienvenida al monarca español e izar banderas españolas, en claros mensajes políticos de la adhesión de Madrid a su soberanía sobre este enclave marroquí ocupado", relata el periódico.

Sin embargo, las reacciones no han llegado solo desde la prensa. Cuando se conoció que Felipe VI y doña Letizia visitarían Ceuta este martes, la Federación Nacional de Pesca Marítima de Marruecos, afiliada al Sindicato Marroquí de Trabajadores, convocó una protesta frente al Consulado español en Agadir para esta misma mañana. Según su comunicado, la manifestación tiene como objetivo expresar el rechazo ante la visita y la defensa "de los principios fundamentales de la nación marroquí y su integridad territorial".

Asimismo, el sindicato ha anunciado su intención de entregar una "carta oficial de protesta" al cónsul español en Agadir y a la Delegación de la Unión Europea en Rabat. "No es simplemente una protesta contra la visita, sino que la protesta también pretende transmitir un mensaje político y sindical a Madrid y a las instituciones europeas sobre su postura respecto al tema de Ceuta y Melilla y a cuestiones relacionadas con la integridad territorial del Reino", añaden.

El riesgo de una crisis diplomática

Para el diario Hespress la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla –a donde se trasladarán este miércoles–, se debe a que "la monarquía y el gobierno (español) están interesados ​​en recalcar su soberanía sobre las ciudades ocupadas de Ceuta y Melilla en cada ocasión". De acuerdo a su análisis, la presencia de Felipe VI y Letizia tiene "dimensiones políticas relacionadas con el panorama interno" en nuestro país, ya que los partidos españoles utilizan "los temas de fronteras, relaciones exteriores e inmigración" en sus conflictos internos.

En la mente de todos está presente la visita de Juan Carlos I a Ceuta dos décadas atrás, un hecho que el Gobierno marroquí consideró "inaceptable y provocador". La decisión del entonces monarca "ensombreció la relación bilateral y requirió meses de conversaciones para restablecer las relaciones", recuerda Hespress.

La presencia de la embajadora marroquí en España, Karima Benyaich, durante la recepción celebrada este lunes en el Palacio Real con motivo de la Fiesta Nacional –en la víspera de la visita real a Ceuta– hace pensar que, en esta ocasión, Rabat no responderá en términos similares. Sin embargo, tal y como destaca el digital marroquí, las visitas reales a Ceuta y Melilla siempre suponen "decisiones delicadas" para las relaciones. "A pesar de la aparente calma diplomática y los intentos por mantener el alto nivel de coordinación estratégica entre ambos países", apostillan.

El Gobierno de Pedro Sánchez "solicitó" la ayuda del rey

Este mismo medio publicó este lunes un artículo del presidente del Centro Marroquí de Estudios Estratégicos, Mohamed Benhamou, con motivo de la visita. En su análisis, el politólogo marroquí cree que la presencia de Felipe VI y doña Letizia en Ceuta y Melilla "no puede separarse de la tensión constitucional y política dentro de la estructura del Estado español en vísperas de las elecciones anticipadas".

Según Benhamou, al "aceptar" que se produzca esta visita, Pedro Sánchez busca "eludir la responsabilidad directa por el fracaso parlamentario tras el colapso de los decretos de vivienda y la disolución del Parlamento". A pesar de que el viaje real se anunció antes de la convocatoria electoral, el analista cree que el presidente del Gobierno quiere "retirar la baza nacionalista a la derecha" enviando a los Reyes a Ceuta y Melilla.

Así, de acuerdo al relato marroquí, la Casa Real habría intervenido para desempeñar "su función simbólica de arbitraje", con el objetivo de "tranquilizar a los residentes de ambas ciudades y restaurar el prestigio del Estado". En este sentido, el analista se aventura a asegurar que "el Gobierno español solicitó la ayuda del Rey".

"Dado que la reivindicación marroquí se fundamenta en la legitimidad histórica y en un derecho soberano inalienable, la presencia de Felipe VI sigue siendo un gesto puramente protocolario, destinado al consumo interno y partidista, e incapaz de alterar el equilibrio de poder sobre el terreno", sentencia.