El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a situar a España en el centro de sus críticas a las políticas migratorias europeas. Durante un acto celebrado este martes en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el mandatario aseguró que el país había sido "invadido de forma repentina y masiva" por extranjeros y reprochó al Gobierno español que, a su juicio, no estuviera haciendo nada para frenar su llegada.
"En el caso de Francia y de toda Europa, fíjense en lo que ocurrió en España: el país fue invadido de forma repentina y masiva", afirmó Trump ante los medios. El presidente estadounidense sostuvo que la entrada de inmigrantes se había producido de manera multitudinaria y que las autoridades españolas habían aceptado su llegada sin adoptar medidas suficientes.
"Llegaron por decenas de miles, entraron a raudales en España, y el país no está haciendo nada al respecto. Simplemente aceptaron su llegada", insistió. Trump añadió que los inmigrantes procedían de distintas partes del mundo, incluidos países que atraviesan situaciones sumamente difíciles", y vinculó sus declaraciones a la necesidad de endurecer las políticas de control migratorio.
El republicano volvió a referirse a España al defender su estrategia de mano dura contra la inmigración, basada, entre otras medidas, en el incremento de las deportaciones. "Hace apenas un par de semanas, más de cien mil personas irrumpieron en el país en cuestión de minutos. Y no hacen nada al respecto", aseguró, sin aportar durante su intervención datos que permitieran verificar esa cifra ni precisar a qué episodio concreto se refería.
Las declaraciones se produjeron durante un acto convocado para presentar una iniciativa contra el fraude y la malversación en Estados Unidos. En ese contexto, el Gobierno estadounidense ha señalado presuntos casos de irregularidades en comunidades de inmigrantes en estados como Minnesota, una cuestión que la Administración utiliza para defender un mayor control y vigilancia.
Trump amplió sus críticas al conjunto del continente europeo y advirtió que la situación migratoria, en su opinión, amenaza el futuro de Europa. "Europa tiene que cambiar su rumbo. De lo contrario, no quedará nada de Europa", afirmó. El presidente estadounidense presentó así la inmigración como uno de los principales desafíos a los que se enfrentan los países europeos.
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