"Noruega sigue apoyando a Ucrania que hace frente a la agresión rusa. Nada puede decidirse sobre Ucrania sin Ucrania". Las palabras del primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, adquieren especial relevancia ahora, tras los últimos desplantes del presidente Donald Trump hacia Ucrania y su presidente, Volodimir Zelenski. Jonas Gahr Støre ha sido el anfitrión de un encuentro entre Zelenski y el enviado de EEUU, Steve Witkoff, al que también ha asistido el presidente de Finlandia, Alexander Stubb. Noruega y Finlandia comparten frontera con Rusia. Witkoff viaja el miércoles a San Petersburgo, donde trasladará las propuestas ucranianas.
El primer ministro de Noruega ha remarcado que Europa ha de estar en las negociaciones porque se está decidiendo sobre la arquitectura de seguridad europea. "Para tener éxito, para alcanzar una solución definitiva y justa, necesitamos una ecuación en la que participemos nosotros, Ucrania, Rusia y Europa, y, en esencia, también otros países clave, porque se trata de una guerra con enormes repercusiones", ha dicho Jonas Gahr Støre. Es una clave importante: Europa no va a dejar a Trump las manos libres para vender a Ucrania.
A dos semanas de las elecciones parciales al Congreso, Donald Trump intenta desesperadamente evitar la previsible derrota de los republicanos. En particular, tiene la esperanza de poder reducir el precio de los combustibles gracias a un acuerdo con Volodímir Putin. Ambos líderes hablaron por teléfono la semana pasada y, para sorpresa de los aliados occidentales, acordaron que Rusia lanzaría al mercado extranjero cientos de miles de toneladas de gasóleo.
Cumbre de líderes con EEUU, Rusia y Ucrania
Posteriormente, Trump suspendió la ley recientemente aprobada por el Congreso que lleva el nombre del recientemente fallecido Lindsey Graham, y que tenía por objeto endurecer las sanciones impuestas a Rusia. Además, los ucranianos han señalado que el sistema Starlink, utilizado para guiar drones hacia objetivos en Rusia, ha comenzado a funcionar de forma defectuosa. Todo apunta a que Trump quiere forzar una paz a la medida de Rusia sin importarle el destino de los ucranianos. Trump ha llegado a decir en la últimas horas que Rusia no se había portado mal con Ucrania. Los hechos le desmentían con crudeza: tres mujeres y dos niñas figuran entre las últimas víctimas mortales de los bombardeos rusos.
Zelenski ha insistido que nadie está más interesado en la paz que Ucrania, y por ello se ofrecieron a respetar una tregua energética. Rusia la rechazó. El presidente de Ucrania ha declarado que se ha tratado con Witkoff sobre las garantías de seguridad que tendrá Ucrania cuando acabe la guerra. Ha insistido que sobre territorios y cuestiones relevantes ha de hablarse a nivel de líderes: Ucrania, Rusia y Estados Unidos.
"Si se habla de Ucrania siempre ha de estar presente Ucrania", ha señalado en relación a la eventual cumbre de Putin, Xi y Trump, sobre la que informó The Wall Street Journal. "Estamos preparados para negociar y queremos desescalar", ha indicado. Zelenski ha señalado que Ucrania no está perdiendo la guerra, pero sí mucha gente. "Por eso queremos que termine cuanto antes".
Crisis en las relaciones con Trump
El presidente ucraniano ha explicado que previamente ha hablado con el secretario de Estado, Marco Rubio, sobre la conexión de Starlink/Starshield. Ha asegurado que se va a restablecer en breve así como los envíos de Patriot, los sistemas de defensa aérea que facilitan los europeos pero precisan el visto bueno del Pentágono. Kiev ya accede a los datos de inteligencia necesarios para sus misiles. Zelenksi va a volver a hablar con Rubio en las próximas 48 horas.
No se había producido una crisis similar en las relaciones entre Ucrania y Estados Unidos desde febrero del año pasado, cuando, durante una reunión en la Casa Blanca, se produjo un enfrentamiento abierto entre Trump y Zelenski. Esta vez, sin embargo, Kiev está actuando de forma totalmente diferente. En lugar de adoptar una actitud sumisa ante los estadounidenses, el presidente de Ucrania criticó abiertamente a Donald Trump. Calificó de "prueba de debilidad" el intento de llegar a acuerdos unilaterales con Putin. A pesar de la presión de Washington, reanudó los ataques contra las refinerías rusas cuando se supo que los rusos seguían destruyendo las instalaciones energéticas de Ucrania.
Desde hace un año y medio, todo el apoyo financiero a Kiev procede de Europa. Los ucranianos también han logrado tomar la iniciativa en el frente. Dependen menos de la ayuda estadounidense, aunque es vital su colaboración en Inteligencia y conexiones. La esperanza es que el Congreso se opone cada vez más abiertamente a la política prorrusa del presidente de EEUU.
"No me entusiasmaba demasiado y no creo que llegue a entrar en vigor", declaró El Independiente el influyente presidente de la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado, el republicano Roger Wicker, en referencia al acuerdo sobre la venta de gasóleo ruso en los mercados mundiales. Por su parte, el congresista demócrata por Connecticut, Jim Himes, anunció que, tras las elecciones, el Congreso estadounidense condicionará cualquier acuerdo con la Casa Blanca al retorno a una política de apoyo a Ucrania.
El agregador de encuestas de The Economist prevé que, tras las elecciones, los demócratas contarán con 51 senadores frente a los 49 de los republicanos. En la Cámara de Representantes, su ventaja sería colosal: 239 diputados demócratas frente a 196 republicanos. Tanto Zelenski como sus aliados europeos están, por tanto, ganando tiempo, aunque la constitución del nuevo Congreso no se producirá de forma inmediata.
Stubb: "Un paso en la dirección correcta"
"La paz requiere paciencia pero la guerra no espera. Hoy hemos dado un paso en la dirección correcta", ha remarcado Stubb. "Es mejor hablar que no hacerlo". En Oslo, el presidente finlandés ha subrayado que "ha sido un buen día para la paz". Con tono conciliador de cara a EEUU, Stubb ha reconocido que la prioridad de la Administración de EEUU es "encontrar una solución pacífica a la guerra de agresión de Rusia en Ucrania".
Así el proceso consideran que vuelve a encarrilarse con los europeos presentes en la toma de decisiones. Al final de la jornada, van a informar de las conversaciones a representantes de la UE, la OTAN, y también Reino Unido, Alemania, Francia e Italia.
La clave será qué tipo de mensajes recibirá Witkoff en San Petersburgo. "Esperemos que no demos ningún paso atrás".
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