Hay una cuestión relevante tras el primer pacto preelectoral de la historia de PP y Vox, anunciado para el Senado este lunes. Y es que Vox pasa de criticar la estrategia general del 'voto útil' a la que dedicó notable intensidad Alberto Núñez Feijóo en las pasadas elecciones de 2023 e "impidió la suma" –a las puertas de un diputado en Albacete a costa del PSOE, por ejemplo– según los de Santiago Abascal, a priorizarla para el bloqueo de cualquier posibilidad que dé oxígeno electoral a Pedro Sánchez y a su izquierda. En politología hay un concepto que es el de 'efecto arrastre' al que ocasionalmente se aferran las fuerzas políticas para que al coincidir varias elecciones de distintos niveles, como generales, municipales y autonómicas, una candidatura potente en la primera o la segunda, mueva al electorado hacia un voto generalizado a unas mismas siglas.
Tras comunicar Miguel Tellado e Ignacio Garriga la disposición a un acuerdo mixto en 20 provincias para maximizar el voto de la derecha, el secretario general de Vox, en un vídeo difundido por el partido, en su explicación de los motivos que mueven a la formación a dar el paso, como priorizar el interés general a las siglas, dejaba una frase clave: "Nuestros votantes podrán votar a Vox al Congreso con plena normalidad" en las generales. Preguntadas fuentes de la dirección nacional de Vox sobre si hay temor a que el electorado deduzca que al igual que es provechoso apoyar las listas del PP en ciertas zonas, entendiendo una acción coordinada, eso se 'contagie' a la hora de ejercer el voto al Parlamento, estas no lo consideran probable. El pacto "quedará bien explicado". "No son tantas provincias para no saber explicarlo bien", inciden desde el partido ante consultas de El Indepediente.
En concreto, hay seis provincias donde Vox ocupará la segunda plaza de las tres disponibles en las listas del PP. Son Gran Canaria, Tenerife, Cádiz, Valencia, Castellón y Baleares. Por otro lado, las 14 provincias donde Vox solo presentará un nombre para incentivar el apoyo a otros dos candidatos del PP, son Sevilla, Huelva, Asturias, Badajoz, Álava, Navarra, Cáceres, Huesca, Zaragoza, Alicante, Granada, Cuenca, Pontevedra y Jaén. Independientemente de las condiciones en el Senado, y bajo proyecciones de escaños al Congreso ofrecidas recientemente por las demoscópicas privadas, Vox se juega en esas 20 provincias –a excepción de Guipuzkoa, Girona o Tarragona, donde concurre en solitario– aproximadamente 25 diputados. Eso para un partido que se juega pasar de 33 actuales a un pronóstico medio de 65. Internamente rebajan los datos y afirman que con ello se busca movilizar, entre otros, a la izquierda. Aunque la coincidencia de las demoscópicas es amplia.
Mientras que las fuentes consultadas de Vox se contienen, desde el PP asumen que la fórmula, con las configuraciones que también se dan a la izquierda puede conllevar un lio importante para el electorado y comparten que la explicación al público debe ser precisa. Porque no se trata solo de meter la papeleta con las siglas en la urna salmón, sino de seleccionar a mano candidatos en una votación que no motiva tanto como la del Congreso, donde el elector busca a su partido. La complejidad puede fomentar que haya menos interés pese a que la derecha está generalmente muy movilizada.
Abascal, Buxadé y Figaredo insisten en distinguirse del PP
Lo cierto es que en las últimas 48 horas, Abascal se han esmerado en justificar el acuerdo tanto por posible falta de entendimiento de los sectores de votantes más anti-PP, pero también aclarando que la unidad no les hace similares. En ese concepto se viene centrando la izquierda o el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ve ya indistinguibles a ambas formaciones –algo que usa para movilizar–. Después de la presentación de candidatos a las generales del 29-N en un acto en Talavera de la Reina (Toledo), el presidente de Vox protagonizó una entrevista desde el lugar con Telemadrid en la que destacó "verdaderas diferencias" con los populares, fijando un marco que anticipaba el 'no hay voto útil entre dos partidos completamente distintos'.
Ante el acuerdo del "Frente Corrupto y el Frente Traidor a España", en referencia al PSOE y a Frente Amplio y el acuerdo de coaliciones sellado para el Senado, supimos "que había que dar algún tipo de respuesta, que no podíamos permitir que el cambio que tienen posibilidad de elegir los españoles sea frustrado". "Considerábamos que teníamos la responsabilidad patriótica de hacer algo". "Nosotros tenemos verdaderas diferencias en lo esencial, que tiene que ver con nuestra campaña en la prioridad nacional, en la remigración, en la desregularización y en las bajadas fiscales, porque consideramos que el PP ha formado parte precisamente de las políticas que nos han llevado a ese sitio", aseguró. "Pero ante el intento de todos los cómplices de Sánchez de secuestra el Senado y de impedir el cambio en España, creo que estábamos obligados a hacer un gesto político y esperamos que sea útil", terminó.
Apenas horas después, en una declaración ante los medios en Plasencia, este martes por la mañana, Abascal insistió en esa distinción: "La autonomía de Vox está intacta" para las próximas elecciones. "Vox es un partido muy distinto al PP. Es más, yo quiero señalar que el PP no comparte el mensaje de prioridad nacional de Vox", añadió. Recalcó el distanciamiento del PP respecto a la remigración o la desregularización, y recuperó una de las principales alusiones para atacar antaño, antes de la dinámica de pactos, a los populares: "PP y PSOE mantienen una coalición oculta en Bruselas que durante mucho tiempo ha sido la responsable de toda esa sobre regulación para el campo, la industria, la energía, la educación y en otros ámbitos". La unidad, la explicó, frente a "un intento por parte de una mafia a secuestrar las instituciones después del 29-N, una mafia que ha intentado robar las elecciones con la trampa de los nietos, que se ha corrompido".
Abascal recupera la mención al 'pacto de populares y socialistas' en Bruselas pese a apostarse por la no beligerancia de hace meses
Antes que Abascal, dos pesos pesados de la formación afianzaron el asunto en dos entrevistas. Por un lado, el jefe de la delegación de Vox en Bruselas y eurodiputado, Jorge Buxadé, en RNE, reiteró que el acuerdo de retirada o listas mixtas es "un acto de responsabilidad" y, nuevamente, que "cualquier votante de Vox" va a poder respaldar la marca en todas las provincias. Íntegramente al Congreso. "Vox presenta sus listas. En seis provincias hay candidatos independientes" dentro de las listas del PP con las que "el votante de Vox va a sentirse representado" y con el objetivo de que haya "una mayoría de sentido común". Remarcó, como haría luego Abascal, que no se comparte la prioridad nacional, pero que "estará en la negociación" de un hipotético Gobierno de coalición. Tampoco se comparte el deseo de Feijóo de sostener el Ministerio de Igualdad.
Por otro lado, el portavoz económico y diputado de Vox, José María Figaredo, describió a PP y Vox como "dos partidos con dos planes y medidas diferentes" que se encuentran con el fin de "echar a este psicópata de la Moncloa", expuso en referencia a Sánchez. "Un Gobierno que se quedade brazos cruzados ante injerencias" de Marruecos o que "monta cloacas para intentar silenciar a la juez que investiga al hermano" del presidente. Vox pivota entre mostrarse interesado entre un fin superior y táctico que de resultados en urnas, y en explicar a su electorado que este sacrificio puede ser positivo a medio plazo aunque eso suponga tener que apoyar listas con el logo del PP en el Senado.
Las transferencias de votos en los sondeos
Los microdatos de algunas encuestas recientes como NC Report, Sigma Dos, 40dB o El Ateneo del Dato, que incluyen transferencias de voto respecto a 2023, muestran datos que pueden preocupar a Vox: atrae a altas capas de abstencionistas y tiene una retención muy superior al resto de partidos desde el 23-J, por lo que cualquier malentendido puede trastocar esas cifras y reducir el margen de apoyo. Supera el 80-85% de retención de media y apenas cede entre el 6 y el 10% de sus votos al PP, no más de 350.000 de los 3,3 millones de las anteriores generales. Eso lo compensa sobradamente con un 15% de media de los votos de expopulares, lo que supone algo más de un millón de nuevos sufragios.
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