La ex ministra de Empleo y Seguridad Social Fátima Báñez es una de las desaparecidas del cruento accidente de Urda (Toledo) que ha dejado un reguero casi setenta muertos. La lógica confusión de las primeras horas, la imposibilidad de recabar información de los familiares, amigos y compañeros que iban en los trenes siniestrados, firman las horas más amargas de todos aquellos que quieren saber de los suyos. Una de esas familias es la de Báñez, cuyo esposo, Jaime Alonso, y una de sus hijas se trasladaron a la zona del accidente. A esta hora, todavía no ha habido confirmación oficial sobre la situación de la ex ministra a pesar de que varias informaciones apuntaban a un desenlace fatal.
La ex ministra viajaba en el primer vagón que recibió todo el impacto del choque
La familia más directa se aferraba a la esperanza de que, a pesar de ir en uno de los vagones más afectados por la colisión, el número 1, entraba dentro de lo probable que su móvil hubiera quedado inutilizado por el choque en una zona, además, de muy mala cobertura. De ahí la enorme dificultad para poder contactar con ella, lo que hacía albergar la fe respecto a que no formara parte del trágico recuento de fallecidos.
A la inquietud de la familia se sumaba la de los amigos que tejió durante su etapa de ministra en los gobiernos de Mariano Rajoy, como la entonces vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, y todo aquel grupo que conformaban, entre otros, Alfonso Alonso, José Luis Ayllón, los hermanos Nadal, Álvaro y Alberto, o Íñigo de la Serna. De hecho, Báñez hubiera sido la secretaria general del PP de haber ganado Sáenz de Santamaría el traumático congreso extraordinario del PP de 2018.
Accesible y amable, una de sus técnicas de negociación era trufar de bromas el tenso diálogo con los sindicatos
También la CEOE y sus organizaciones territoriales estuvieron durante todo el día de ayer cruzándose mensajes, impactados tras saber que viajaba en el Iryo siniestrado. De hecho, la ahora presidenta de la Fundación de la patronal iba a Sevilla para participar en el Día de la Empresa. La hacedora de la reforma laboral de la 'era Rajoy' tuvo una relación intensa y no siempre fácil con UGT y Comisiones Obreras. Accesible y amable, explicaba que una de sus técnicas de negociación era trufar de bromas el tenso diálogo con las organizaciones sindicales para relajar un poco el ambiente lo que les dejaba, decía, algo descolocados.
Alberto Núñez Feijóo canceló -como el resto de los candidatos, salvo Santiago Abascal-, su agenda electoral para seguir desde su despacho en la calle Génova el minuto a minuto de la catástrofe e intentar recabar información de la ex ministra. En una declaración institucional admitió que "no hay angustia comparable a esa espera. La sentimos en carne propia porque también la hemos sufrido. Saben que me refiero a la ex ministra Fátima Báñez, de quien todavía no tenemos noticias confirmadas". Aunque dejó la política en 2018 y nunca quiso volver a primer línea a pesar de los distintos cantos de sirena que recibió, el líder del PP la ‘fichó’ para el equipo económico de la fundación popular, Reformismo21, destinado a hacer papeles y propuestas para el primer partido de la oposición.
Tellado dio instrucciones para que no se hicieran declaraciones "más allá del acompañamiento en su dolor a las familias"
Originaria de Huelva y siempre muy vinculada al partido en Andalucía, donde inició sus primeros pasos en política, la consternación del PP andaluz era más que palpable. Su "amigo y compañero" Juanma Moreno aludió ayer también a ese terrible compás de espera. "Fátima Báñez -dijo- es una andaluza más entre esas personas de las que no tenemos noticias todavía. Y este sufrimiento de no saber de ella me duele especialmente porque se subió a ese tren para estar con nosotros en un acto".
Tras la declaración institucional de Feijóo, desde el PP revelaron que el director de campaña y secretario general del partido, Miguel Tellado, dio instrucciones a toda la organización para que no se hicieran declaraciones "más allá del acompañamiento en su dolor a las familias de las víctimas y de solidaridad ante lo sucedido". Un dolor que también toca a la familia popular.
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