El accidente ferroviario lo ha revolucionado todo. Por un lado, principal, la vida de centenares de familiares y amigos tras el fallecimiento de al menos 69 pasajeros de los trenes AVE e Iryo que chocaron en la línea Madrid-Andalucía de alta velocidad a la altura de las poblaciones de Urda y Los Yébenes, en Toledo. Pero también el sentir de una sociedad española que no comprende cómo puede ocurrir un hecho así en nuestros días. Por otro lado, a nivel político, y en una esfera con debates que ahora pueden parecer frívolos, el marco de precampaña en el que interaccionaban las distintas formaciones se ha evaporado, imponiéndose el de si en estos momentos hay o no un país que funciona. Todo se reduce a la gestión.
La izquierda, que desde el fracaso de la votación de los decretos de vivienda, viene apoyandose en el derecho y el acceso habitacional así como en el sostenimiento de otros servicios sociales como eje de campaña, y todo para hacer frente a un hipotético gobierno de coalición entre PP y Vox. El PSOE, al mismo tiempo, y con ese enfoque, contribuye a cimentar la idea con dicotomías como "avances" o "un retroceso de 50 años" con la derecha en el poder. Este lunes, 48 horas antes del accidente en territorio castellano-manchego, figuras como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, o el ministro de Derechos Sociales, de Sumar, Pablo Bustinduy, apelaban a esos asuntos y ponían de ejemplo la épica de la remontada de Lula da Silva en las presidenciales brasileñas, tras un segundo puesto en la primera vuelta que se invirtió hasta su victoria del domingo.
Tal es la repercusión del siniestro ferroviario y el momento en el que se adentra el Ejecutivo –sin encuestas que recojan la situación–, que hasta los partidos de Sumar, reformulados en ese Frente, han cambiado completamente el enfoque. No únicamente condicionados por la tragedia, que también, pero en las últimas fechas otros factores venían allanando un giro estratégico de los de Ada Colau, candidata a la presidencia por la lista de Barcelona. Había una máxima desde el minuto uno que la coalición Frente Amplio echó a andar: centrarse en competir contra PP y Vox y no 'agredirse' entre propuestas progresistas. Incluso con Podemos, muy beligerante desde una 'oposición cambiante'. Eso ya se ha roto con la figura de Óscar Puente como objetivo.
Asumir "responsabilidades políticas"
Este jueves Frente Amplio exigió una comparecencia de Puente en la Diputación Permanente del Congreso para que se explicasen los pormenores de la crisis y cómo se está afrontando. Todo por la "transparencia". Ocurría con menos de 24 horas de diferencia del comunicado lanzado por las siglas, en la que después de que Puente descartase dimitir en su declaración ante los medios en el centro de control de Adif en Atocha horas después del accidente, solicitaban que se asumiesen "responsabilidades políticas" además de realizar una "auditoría independiente". Finalmente, la comparecencia se producirá el 3 de noviembre a las 17.00 horas. Habrá otra de Sánchez, aún por determinar a petición del PP.
Internamente, se sabe que este episodio, si no se gestiona bien puede generar más desafección en las familias, en el conjunto de la sociedad, pero también tener un notable impacto electoral de desmovilización entre los más progresistas, desindentificados con las formas, y una tremenda movilización contraria al Gobierno. La depuración de responsabilidades es clave, y mostrarse efectivos para que se produzcan frente a la incógnita de qué pasará con Puente, más. Sánchez, defiende llegar hasta el final para conocer lo ocurrido, a la vez que defiende la gestión de su ministro.
Colau, que fue la primera en anunciar esa petición de comparecencia por la mañana, ayer, fue endureciendo el tono contra el PSOE conforme pasaba la jornada y después de acceder Puente a declarar. A los socios no les gusta que el ministro y los socialistas se agarren al "error humano" para salir del paso. "Es inaceptable que se señale a los trabajadores. Solo un error humano no puede explicar una tragedia provocada por fallos en un sistema de seguridad complejo", declaró Colau en un vídeo distrubuido en el que daba sus condolencias a los familiares de las víctimas. "La sociedad española ha estado a la altura, solidaria en el lugar y combativa contra los discursos de odio en las redes", añadió.
Por entonces, Podemos había ido al rebufo y presentado junto a ERC, al menos con la firma de Gabriel Rufián, su portavoz, un escrito de comparecencia de Puente semejante. Poco después, y antes que Colau, la candidata morada a las generales, Irene Montero, apuntaba en la misma dirección en redes. Ampliaba después con otro vídeo ya posterior al de la catalana. "Estos días hace falta respeto. ¿De verdad quieren que nos creamos que toda la responsabilidad es de un trabajador? Van dos accidentes gravísimos en menos de un año. Adif registró en 2025 3.633 trenes afectados por fallos de señalización cuando en 2018 fueron 243. ¿De verdad nos quieren convencer de que el problema es un trabajador y no un sistema ferroviario sobrecargado donde ahora circulan muchos más trenes que antes? Montero criticó la liberalización de la red, la entrada de empresas privadas y la falta de mantenimiento y actualización de infraestructuras y sistemas. "Hay que tener un mínimo de decencia y respeto. Filtrar audios para señalar a un trabajador es indecente", remarcó.
Competencia con Podemos por ser la izquierda reformista
Hay un plano claro de competencia por capitalizar el descontento que pueda haber entre el electorado de izquierdas en el que Podemos sigue profundizando, mientras que Frente Amplio, ante la incertidumbre, comienza a explorar. Los morados, durante la mayor parte de la legislatura, vienen insistiendo en la diferenciación respecto a Sumar tras no entrar en el Gobierno y abandonar el grupo parlamentario en el Congreso. Fue intenso en abril de 2025, con cuestiones como el rearme, la subida de inversión en defensa, Gaza y la presión respecto a un partido crítico y uno con miembros como IU históricamente contrarios a la guerra que apoyaban a los socialistas. Durante las últimas semanas, al contrario, con el adelanto de generales y el proceso de negociación abierto en el espacio de la izquierda, la combatividad desapareció, pero desde la misma noche del cierre de plazo de coaliciones, cuando se constató que no habría alianza, las críticas volvieron a ocupar el protagonismo.
"Llevamos años teniendo discrepancias serias con los partidos de Sumar. Somos muy críticos con su forma de gobernar y con su cercanía al PSOE. Es una posición desde la que no se cambian las cosas y donde la derecha se hace fuerte", justificó Montero el distanciamiento tras fracasar el pacto. Esa imagen contra la izquierda de Sumar se repitió el fin de semana, en un primer acto en Nou Barris en Barcelona, con un factor condicional, Montero junto a mediático y movilizador Rufián tras su acuerdo –aunque la falta de acuerdo le puede dejar tocado–, sin siglas, en un escenario al aire libre bajo el lema 'Casa, vida, futuro'. "Te llames como te llames, ¡el frente somos nosotros!", lanzó el catalán en alusión a los de Colau. Ambos defendieron que la izquierda debe condicionar las políticas del PSOE para impulsar medidas sociales, mientras que Montero cuestionó que sin ello el PSOE se limita a "tuitear muy fuerte contra los de arriba".
El espacio de la izquierda alternativa empieza a percibir que el marco de 'que vienen PP y Vox' va a dejar de dar definitivamente sus frutos bajo el nuevo contexto electoral. En ellas está Podemos desde hace mucho, ante el desgaste de los socialistas por su gestión. Frente Amplio, entra en esa dinámica de los morados, a competir directamente en ese relato para sacar cabeza por la izquierda. Urda, en todo caso, no provoca ese giro por completo. Desde la semana pasada viene labrándose progresivamente un cambio. Ya durante una entrevista en La Sexta Colau declaró que la campaña de Sánchez, reivindicando la vivienda o el SMI llevaba a una llamada al voto de Frente Amplio, como promotor de esas medidas dentro de la coalición. "Nos ha sorprendido, ayer pidió el voto para Frente Amplio", dijo irónicamente tras escuchar la intervención de Sánchez en un mitin.
El domingo, en un acto preelectoral en Móstoles (Madrid), Colau y los suyos, definitivamente fueron a la ofensiva. Volvieron a asegurar que el PSOE no transforma sin ellos, con mención a esas medidas clave de la legisaltura, o la reforma laboral. "El voto útil es el que se traduce en políticas útiles", clamó Toni Valero, por ejemplo, coordinador de IU Andalucía, diputado y número tres de la lista por Madrid. Fuentes del espacio cuestionan el planteamiento de Montero y Rufián, los reproches para desgastarles, pero se alejan de una confrontación directa con un partido que ven limitado solo a Madrid. Priorizan dar la batalla a Sánchez para que al menos –más allá de su electorado– los desafectos socialistas que quieran izquierda tengan otra papeleta a la que acogerse. También los votantes progresistas que dudan.
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