En la mañana del pasado miércoles 28, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, se encontraba en Barcelona ofreciendo una entrevista al diario La Vanguardia cuando empezaron a llegar las primeras noticias en torno a un nuevo accidente de tren, este a la altura de la localidad toledadana de Urda. En aquellos momentos se desconocía el alcance de lo sucedido más allá del choque de dos convoyes, ya lo suficientemente escalofriante y más con el recuerdo, aún caliente, de la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba) el pasado mes de enero.
El candidato popular a la presidencia del Gobierno para las elecciones del 29-N se retiró a una sala aledaña para intentar recabar la mayor cantidad de información posible. La primera decisión fue exigir "prudencia y respeto" a los cargos y dirigentes del partido hasta tener "noticias más claras de lo sucedido". No eran todavía las 10 de la mañana cuando decidieron cancelar la agenda electoral, marcada ese día por la visita del presidente del PP a los afectados por los violentos disturbios callejeros en Barcelona y en apoyo a la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
A las 10,02 horas de esa aciaga mañana, en un mensaje vía X, Feijóo expresó su preocupación "ante las informaciones que vamos conociendo sobre un nuevo accidente ferroviario. Lo prioritario ahora es atender a las víctimas y acompañar a sus familias. Todo mi apoyo a los equipos de emergencia que trabajan sobre el terreno". Un primer mensaje de urgencia, pero aún así muy cuidado, sin ninguna concesión a la refriega política.
"Una nación herida debe tener la confianza de que este país puede volver a funcionar"
Un acontecimiento de tal magnitud en mitad de una campaña de elecciones generales no deja de ser material sensible ante una sociedad horrorizada, pero en la misma medida, indignada por la segunda tragedia mortal de la alta velocidad en menos de un año. Podía haber sido muy tentador salir en tromba contra Pedro Sánchez y su lugarteniente, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente. Y más con la sospecha terrible de que una de esas víctimas podía ser la ex ministra de Trabajo de los tiempos de Mariano Rajoy, la popular Fátima Báñez, como final y faltalmente se confirmó.
Pasadas las cuatro de la tarde, cuando ya los fallecidos se contaban por decenas y superaban la cifra de Adamuz, hizo una declaración institucional desde la sede de su partido. Habló de España "como una nación unida en lo bueno y en lo malo, como una comunidad de afectos que ningún muro puede separar". También que "este es el momento del respeto a los muertos, a los heridos y a sus familias". Agregó, en todo caso, que "el dolor no nos obliga a callar", que "la serenidad no es silencio" y los ciudadanos merecen respuestas a sus inquietudes, una investigación gubernamental inmediata y otra judicial en los tiempos que proceda, "con todos los medios y sin interferencias". "Una nación herida debe tener la confianza de que este país puede volver a funcionar", dijo a modo de colofón.
El PP se queja de falta de empatía de Gobierno y Ferraz con el fallecimiento de Báñez
"El tono de la declaración ha sido institucional y ejemplar", valoraron en su equipo. Justo el efecto que buscaban, trasladar la imagen "del que será jefe del Ejecutivo tras las elecciones del día 29", agrega un dirigente nacional. Un presidente del Gobierno 'in pectore', que "respeta el dolor de todo un país". Y mantuvo este tono y este fondo en la declaración que hizo en Urda el jueves tras reunirse con el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, al que agradeció haber sido recibido por éste "muy cordialmente" y le proprorcionara todo tipo de información.
Todo ello en contraste con el silencio atronador del Gobierno, que "no ha levantado el teléfono para hablar con el PP sobre la tragedia". Tampoco, se quejan en Génova, para trasladar ningún tipo de "muestra de respeto o condolencia por el fallecimiento de Fátima", con la única excepción del Ministerio de Trabajo que, a través de X, expresó el día 29 su pesar "por el fallecimiento de Fátima Báñez, ministra de Empleo y Seguridad Social entre 2011 y 2018. Trasladamos nuestro más sentido pésame a su familia y seres queridos. Descanse en paz".
Feijóo ha apelado a la asunción de responsabilidades políticas, pero no ha empleado el verbo 'dimitir'
Feijóo apeló en Urda –en respuesta a preguntas de los periodistas sobre si Puente debía dimitir o ser cesado– a la necesidad de asumir responsabilidades políticas sin esperar al final de las investigaciones técnicas y judiciales. El primer partido de la oposición también ha pedido la comparecencia urgente de Sánchez ante la Diputación Permanente del Congreso, a fin de cuentas, la persona que nombró y mantiene al ministro, pero nada por el momento que haya permitido a Moncloa desviar el foco de esta enésima crisis acusando al PP de usar a las víctimas con fines electorales.
Desde Génova replican que ellos no son "este PSOE. No somos el PSOE de otras épocas. Tampoco en precampaña". Además, las instrucciones trasladadas por Miguel Tellado al conjunto de las organizaciones territoriales del partido para evitar declaraciones que vayan "más allá del acompañamiento en su dolor a las familias de las víctimas y de solidaridad ante lo sucedido", se están cumpliendo, al menos hasta el momento, al pie de la letra.
Este lunes se reúne el comité ejecutivo popular con intervención en abierto de Feijóo
Feijóo mantuvo la misma línea de contención el pasado viernes tras reunirse con expertos en infraestructuras, en su caso, para explicar cuáles serán sus primeros pasos en materia de seguridad ferroviaria si llega al Gobierno. Crespón y corbatas negros, las palabras "gestión", "rigor" y "experiencia" de fondo y una cuidadda escenografía. Y este lunes, a pesar de ser día festivo en media España, ha convocado a su comité ejecutivo con una intervención en abierto a los medios de comunicación. La estrategia pasa por echarse a las espaldas todo el peso del partido. Desde el accidente no se ha escuchado apenas otra voz que no haya sido la suya salvo algunas entrevistas muy puntuales de sus dos coportavoces, esto es, Ester Muñoz y Borja Sémper.
La vía de la institucionalidad ante un hecho que cambia el guion de las elecciones del 29 de noviembre y un Gobierno en estado de shock que debe repensar toda su campaña pueden ser el impulso final para las aspiraciones del líder del PP.
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