El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha encargado a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional que averigüe quién es el autor de la marca que llevan grabada las joyas de más valor incautadas al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Así lo acuerda en una providencia, a la que ha tenido acceso El Independiente, tras el informe pericial que le remitió la Joyería Yanes, y en la que autoriza a los agentes a pedir la colaboración de Interpol y Europol si lo consideran necesario.

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Esa pequeña marca que se graba en el metal de una joya es conocida como punzón y suele identificar a quien la fabricó, ya sea un taller, un joyero o una casa concreta. El juez quiere saber de quién es ese punzón que aparece en las joyas de más valor y que el propio informe pericial de la joyería subraya en sus conclusiones. Para ello, deja a criterio de los agentes recurrir, "entre otros", a la cooperación policial internacional.

Marca grabada en las joyas de Zapatero señalada por la joyería Yanes en su tasación. | EL INDEPENDIENTE

Calama busca con ello un dato objetivo sobre las piezas halladas por la Policía en el registro del despacho del expresidente. Por su parte, Zapatero argumenta que se tratan de un obsequio "estrictamente personal" del rey de Arabia Saudí en 2007, por lo que propuso al magistrado que cursase una comisión rogatoria a la Corte Real saudí para que corroborasen su versión. Un extremo que el juez ha rechazado.

Sin embargo, el informe de Yanes —al que ha accedido este periódico— no consigue determinar la procedencia de las piezas. Los expertos advirtieron de que la identidad y el origen de las joyas de los lotes 1, 2 y 3 son "poco trazables" debido a la escasa información que ofrecen sus marcas o contrastes. Aunque todas presentan el mismo punzón, este no aporta datos suficientes para establecer dónde fueron fabricadas.

En concreto, los peritos describían una marca rectangular en la que aparece una T mayúscula en el centro, acompañada por un número 18 a la izquierda y una letra K a la derecha. El punzón. A partir de esos elementos, consideraban que la inicial podría corresponder al fabricante y que la referencia 18K haría alusión a la ley del metal. Es decir, a su pureza.

La joyería señalaba que la normativa de la Comunidad Económica Europea obliga a identificar las piezas con tres marcas: un contraste que indique la ley del metal, un punzón y la marca del fabricante. A partir de esa exigencia, los expertos consideraban que podría descartarse que las joyas tengan una identidad europea. También apuntaron a que sus características no encajan con los sistemas de identificación habituales en Estados Unidos y los países árabes.

Por el contrario, el informe señala que existen otros territorios donde los requisitos sobre el marcaje de las piezas de alta joyería son más permisivos. Entre ellos cita Tailandia, India, China, países de Asia central y Turquía. No obstante, los peritos no atribuyen las joyas a ninguno de estos países ni pueden concretar su lugar de fabricación.