La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha previsto que el río mantenga caudales elevados –en el entorno de los 1.500 y 1.600 metros cúbicos por segundo– durante al menos tres días en su tramo medio, especialmente a su paso por Zaragoza. La jefa del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH), Esther Ruiz, ha señalado que no se espera una bajada significativa entre las dos avenidas registradas esta semana y que la situación comenzará a normalizarse a partir del viernes.
Ruiz ha explicado que se han producido “avenidas en plural”. La primera se generó durante el fin de semana, marcada por las aportaciones de los ríos navarros –del Ega al Aragón– y por la cabecera del Ebro. Las lluvias del lunes por la tarde han provocado un repunte que ha dado lugar a una segunda punta.
En Tudela y Castejón se registró el lunes la primera crecida y se espera la segunda entre el miércoles y el jueves. A medida que ambas avanzan por el eje del Ebro, los caudales tienden a solaparse. En Zaragoza, los efectos de la primera punta se han reflejado este martes por la tarde y se mantendrán elevados durante varios días. La segunda alcanzará a la primera en el entorno de la capital aragonesa, especialmente en la zona de Gelsa, y continuará aguas abajo por la Ribera Baja entre este martes y el miércoles.
Entre el nivel amarillo y el naranja en la capital
La CHE mantiene su previsión de niveles de entre 4,20 y 4,50 metros en Zaragoza, donde los cuatro metros activan el nivel amarillo y los 4,50 el naranja. La estación de la capital permanece en amarillo, al igual que la de Pradilla, y ninguna de las estaciones de la cuenca registra nivel rojo. En comparación, el caudal habitual del Ebro fue de unos 200 m³/s en enero y de 400 m³/s en febrero.
Según Ruiz, a partir del viernes comenzará el descenso progresivo de los caudales y durante el fin de semana podrían recuperarse valores previos a este episodio.
La Confederación ha centrado sus trabajos en la revisión de las motas de defensa. “Ahora mismo se encuentran todas reforzadas y en buen estado”, ha asegurado la responsable del SAIH. Ha precisado que se trata de una avenida ordinaria, aunque próxima a lo extraordinario, y que en principio no deberían producirse desbordamientos puntuales.
No obstante, ha advertido de que la persistencia de caudales altos durante varios días puede afectar a las defensas fluviales. El comportamiento del terreno tras los procesos de humectación y deshumectación consecutivos será determinante una vez desciendan los niveles. Entre los riesgos contemplados figuran posibles afecciones por infiltración en zonas como Quinto o Pina de Ebro, pese a que las motas han sido reforzadas. El SAIH realiza un seguimiento continuo de los niveles para comunicar a Protección Civil la superación de los distintos umbrales de alerta.
El papel clave de los embalses
Ruiz ha destacado el papel de los embalses de Itoiz y Yesa en la gestión de la crecida. Según una simulación realizada por la CHE, si no se hubiera laminado el caudal en estos pantanos, en Castejón se habrían registrado unos 500 m³/s adicionales, lo que habría convertido la avenida en extraordinaria.
Además de Itoiz y Yesa, están participando en la regulación del caudal los embalses del Ebro, Mansilla, Urrúnaga, Ullívarri, Eugui, Alloz y el sistema Mequinenza-Ribarroja-Flix. En la desembocadura, el caudal regulado se sitúa en torno a los 1.500 m³/s.
De cara a las próximas horas, la Confederación centra su atención en el encadenamiento de avenidas más que en las precipitaciones previstas, que no se consideran relevantes y que podrían producirse en forma de nieve.
En cuanto a la posibilidad de una nueva crecida en primavera por el deshielo, Ruiz ha indicado que la nieve acumulada actualmente se encuentra en cotas altas y responde a un patrón normal. Solo una acumulación muy importante de nieve en mayo o junio, combinada con un ascenso brusco de temperaturas, podría provocar una fusión rápida con efectos significativos en la cuenca.
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