El Gobierno de Cataluña ha intensificado su crítica contra Renfe y Adif, a las que ha exigido que asuman responsabilidades “de forma inmediata” por la grave acumulación de incidencias que afectan de manera reiterada a la red ferroviaria catalana. Tras un fin de semana en el que se suspendió el servicio de Rodalies y se produjeron numerosas cancelaciones y retrasos, el caos se ha prolongado este lunes, con una circulación irregular y muchos viajeros afectados.

La Generalitat denuncia que los fallos se concentran en el centro de control centralizado de la red, que gestiona el tráfico de Rodalies y Media Distancia desde Barcelona, y que varios incidentes técnicos han obligado a detener trenes y a suspender líneas por motivos de seguridad. Aunque se ha ido restableciendo el servicio de forma parcial, con algunos tramos funcionando y otros cubiertos por autobuses, la situación sigue siendo inestable y genera un alto nivel de incertidumbre entre los usuarios.

El endurecimiento del tono del Govern responde a la sensación de que la repetición de problemas evidencia una mala gestión por parte de Renfe como operador y de Adif como gestora de infraestructuras, pese a que ambas entidades dependen del Gobierno de España.

La presión que el Govern traslada a las empresas se deriva de la que el Gobierno catalán recibe de los líderes de la oposición, como Junqueras y Puigdemont que además de criticar la gestión de las empresas apuntan directamente al ministro de Transportes, Óscar Puente.