Durante unos días, las calles de El Álamo se sumergen en otra época. Coincidiendo con el puente de mayo, este municipio del suroeste de la Comunidad de Madrid se convierte en una villa medieval en la que conviven artesanos, caballeros, músicos y criaturas fantásticas.

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El motivo es la Gran Feria Medieval de El Álamo, que en su XXIX edición vuelve a desplegar una de las mayores recreaciones históricas de Europa. Del 30 de abril al 3 de mayo, el evento reúne cientos de actividades en una edición que busca superar el récord de 350.000 visitantes del año pasado, llegados no solo de España, sino también de países como Francia, Italia o Portugal.

La programación se desarrolla de forma continua desde las horas centrales de la mañana hasta la medianoche, con actividades que se extienden por todo el municipio durante prácticamente toda la jornada.

De una iniciativa local a un evento de referencia

La historia de esta feria arranca en 1996, cuando un pequeño grupo de artesanos impulsó un mercado medieval que apenas ocupaba la Plaza de la Constitución. A pesar de su tamaño, la respuesta del público fue inmediata, con miles de visitantes desde sus primeras ediciones. A partir de ahí, el crecimiento fue constante.

La feria fue ampliando su duración, su número de participantes y su extensión por el municipio, hasta convertirse en la principal cita cultural de la localidad. En 2016 recibió el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Regional, lo que consolidó su posición dentro del calendario festivo madrileño. Hoy, casi tres décadas después, el evento ha superado con creces su formato original y se ha transformado en un gran escaparate cultural y turístico.

Un mercado medieval de gran formato

El eje central de la feria es su mercado, considerado uno de los más extensos de su tipo. En esta edición, el recinto ocupa cerca de dos kilómetros de calles y reúne más de 400 puestos. La oferta es amplia y variada. Presenta desde objetos de inspiración medieval como armaduras, espadas o piezas de cuero, hasta productos artesanales como cerámica, joyería o cosmética natural. A esto se suman alimentos tradicionales -embutidos, quesos, dulces o miel- que convierten el recorrido en una experiencia también gastronómica.

Además de las clásicas tabernas medievales con asados a la vista, el zoco árabe (ubicado en la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad) ofrecerá degustaciones de tés y dulces. Este punto se completa con un área dedicada a las culturas del mundo, donde se podrán degustar platos típicos de Colombia, Venezuela, Ecuador, Turquía y Arabia.

Uno de los aspectos más valorados es la presencia de artesanos trabajando en directo. Oficios como la forja, la alfarería o el tallado en madera se muestran al público, aportando un componente divulgativo a la experiencia.

Espectáculos y el Gran Torneo de Justas

Más allá del mercado, la feria medieval funciona como un gran escenario abierto. Las calles se llenan de pasacalles, teatro itinerante, circo y música en vivo, mientras personajes como bufones, juglares o criaturas fantásticas interactúan con los visitantes. La ambientación es uno de los elementos clave del evento, con una decoración cuidada y la implicación de vecinos y comerciantes. El viernes 1 de mayo a las 12:30 tendrá lugar el gran pasacalles inaugural desde la Plaza de la Constitución.

Más de 300 artistas y 30 compañías de teatro, circo y música aseguran un centenar de actuaciones diarias. Entre los momentos más llamativos destacan los espectáculos nocturnos, con fuego, efectos visuales y escenas teatrales que refuerzan el carácter inmersivo del evento.

Uno de los principales focos de atención es el Gran Torneo de Justas de la Villa, que tiene lugar en la Plaza de Toros La Chacona. Este espectáculo recrea competiciones medievales con caballos y especialistas, incorporando pruebas de habilidad y combates inspirados en la tradición histórica.

Las exhibiciones de esta feria medieval incluyen desde ejercicios de precisión hasta enfrentamientos cuerpo a cuerpo con armas de época. Se trata de uno de los eventos más esperados por el público y uno de los que mejor representa el espíritu de la feria. El espectáculo, producido por Hípica Celta, cuenta con tres pases diarios (13:30, 18:00 y 21:00), con variaciones el jueves y domingo (el domingo los pases son a las 13:00 y 17:00). Las entradas tienen un precio de 6€ para adultos y 4€ para niños, y se pueden adquirir en plataformas como Entradium o Eventbrite.

The Celtival Music: conciertos durante todo el fin de semana

La música también ocupa un lugar destacado en la programación. El festival The Celtival Music, integrado dentro de la feria, ofrece 17 conciertos gratuitos de folk celta durante todo el fin de semana.

Esta propuesta musical reúne a 14 bandas nacionales -tanto algunas locales como otras que vienen desde Aragón, Galicia, León, Sevilla o Toledo- e internacionales -como el grupo marroquí Al Folk- y aporta una atmósfera característica que complementa el resto de actividades.

Un plan gratuito y accesible

Uno de los factores que explican el éxito del evento es su accesibilidad. El acceso a la feria es gratuito, lo que permite recorrer el mercado y disfrutar de buena parte de la programación sin coste. Algunos espectáculos concretos, como el torneo de justas, pueden requerir entrada, pero la mayor parte de las actividades están abiertas al público general.

Además, la variedad de propuestas -talleres, animación, espectáculos y gastronomía- la convierte en una opción atractiva tanto para familias como para grupos de amigos o visitantes interesados en el turismo cultural. Los más pequeños, por su parte, cuentan con el Rincón Infantil en la Plaza de la Ermita, que incluye la Haima del Despertar, títeres, tiro con arco y atracciones como el laberinto celta o las sillas voladoras.

Cómo llegar y recomendaciones

El Álamo se encuentra a unos 40 kilómetros de Madrid, lo que facilita su acceso con diferentes opciones.

  • En coche: Acceso por la A-5 hasta la salida de Navalcarnero, conectando con la M-404, o mediante la autopista de peaje R-5. Otra opción es por la A-42 (Autovía de Toledo).
  • En transporte público: Para quienes viajen desde el centro de Madrid, la línea de autobús 539 sale directamente del Intercambiador de Príncipe Pío. También es posible llegar en Metro (Línea 12) o Cercanías (C-5) hasta Móstoles Central y allí coger el autobús 529.

Dado que se esperan miles de asistentes durante los cuatro días, se recomienda acudir con antelación y, en la medida de lo posible, optar por transporte público para evitar problemas de aparcamiento. Conviene tener en cuenta además el horario. En general, el mercado y los espectáculos comienzan en torno a las 11:00 horas y se prolongan hasta la noche, con programación nocturna de fuego y teatro como cierre de jornada.

Casi treinta años después de su primera edición, la Gran Feria Medieval de El Álamo se ha consolidado como uno de los grandes eventos del calendario primaveral. La feria no solo destaca por sus dos kilómetros de recorrido -lo que la convierte en la más larga de Europa en su género- sino por su capacidad para involucrar a todo un pueblo. Durante cuatro días, el municipio madrileño se convierte en un espacio donde historia, ocio y espectáculo se combinan para ofrecer una experiencia diferente.