La Operación Campamento es, desde los 90, el gran test de capacidad de Madrid para transformar suelo militar en ciudad. El ámbito, de unos 2,1 millones de metros cuadrados en Latina, nació como Área de Planeamiento Remitido en el PGOU de 1997 y vio aprobada su ordenación definitiva en 2009, pero acumuló desencuentros entre administraciones, cambios de planeamiento y el parón de la crisis inmobiliaria. Durante años, el proyecto fue citado como promesa y, a la vez, como ejemplo de inacción. Se hablaba de miles de viviendas, pero no se urbanizaba.
No es casualidad que Campamento se haya convertido en un lugar común del debate sobre vivienda en la capital. En una ciudad con precios al alza y presión social creciente, cada anuncio sobre "la mayor bolsa de suelo residencial" se mide con lupa. La promesa de 10.700 nuevas casas, con una mayoría protegidas, choca con la realidad de los plazos. Urbanizar, soterrar vías, compensar propietarios y licitar obras requiere años, y cualquier cambio político o judicial puede alargar la cuenta atrás.
Qué pasa con la Operación Campamento
A día de hoy, el plan ya no está "atascado" en el sentido de 2010–2024. Hay luz verde administrativa y obras en marcha, aunque con ritmos escalonados y un freno pendiente. En enero de 2026 arrancaron las demoliciones de los primeros edificios del antiguo acuartelamiento y se activó la urbanización promovida por Casa 47, la entidad estatal de vivienda titular del 98% del suelo. En junio, el Ayuntamiento aprobó definitivamente el proyecto de urbanización (inversión superior a 383 millones). Después, en septiembre, constituyó la Junta de Compensación, el órgano que permite ejecutar la compensación de costes y beneficios entre propietarios.
El programa mantiene la cifra de 10.700 viviendas, con un 65% protegido (7.000 unidades): 3.800 VPPL, 2.100 VPPB y 1.100 de alquiler, según el modelo de protección pública que maneja el consistorio. La ejecución se ha dividido en tres fases funcionalmente independientes para no condicionar todo al mismo calendario. La tercera fase, que conecta la zona norte y une ambos lados del barrio a través de la A-5, queda supeditada al soterramiento de la autovía. Esta obra aún sin calendario cerrado, actúa como principal cuello de botella del proyecto completo.
En la práctica, esto significa que sí hay avance tangible (demoliciones, urbanización inicial, gobernanza con la junta), pero el "barrio completo" depende de resolver la integración de la A-5. Las previsiones más optimistas sitúan el inicio de la edificación de viviendas entre 2026 y 2027. Aquí la duración aproximada es de tres años para los primeros bloques, aunque los plazos pueden variar según la licitación y la ejecución del soterramiento. Mientras, el debate político sigue vivo. El Ayuntamiento apremia al Ministerio de Vivienda a "ponerse las pilas" en la urbanización. Por su parte, la presión social por vivienda asequible mantiene el foco en Campamento como la mayor bolsa de suelo residencial de la capital.
Por qué llevó 30 años atascado y qué lo desbloqueó
El bloqueo histórico no tuvo una sola causa, sino un cóctel de factores. Entre ellos, desacuerdos entre Ayuntamiento, Comunidad y Estado; litigios que afectaron al PGOU; revisiones parciales del planeamiento en 2013; y la paralización de la promoción privada tras el pinchazo inmobiliario. El desbloqueo reciente llega por la convergencia de dos palancas; la reactivación de la promoción pública a través de Casa 47 (con financiación de cientos de millones) y la aprobación de trámites clave (proyecto de urbanización y junta de compensación) que permiten empezar a urbanizar vivienda por fases sin esperar a resolver todo el ámbito.
Este cambio de estrategia es crucial. Al fragmentar la ejecución en fases, se evita que una sola pieza (como el soterramiento de la A-5) paralice todo el proyecto. Además, la constitución de la Junta de Compensación en septiembre de 2026 da seguridad jurídica a los propietarios. Además, permite repartir cargas y beneficios, un paso que durante años fue objeto de disputa. En paralelo, la implicación de una entidad pública como Casa 47 reduce la dependencia de la iniciativa privada, que en otros momentos había mostrado reticencias por la complejidad y los costes.
Qué falta para que Campamento sea un barrio de verdad
Aunque las primeras viviendas podrían empezar a levantarse entre 2026 y 2027, el barrio no estará "terminado" hasta que se resuelva la conexión norte-sur. El soterramiento de la A-5 no es solo una obra de ingeniería. De hecho, es la pieza que permitirá coser el tejido urbano, evitar barreras físicas y dar continuidad a calles y zonas verdes. Sin ese paso, Campamento corre el riesgo de crecer a dos velocidades, con una zona más consolidada y otra pendiente de integración.
Además, el modelo de protección pública exige definir bien los mecanismos de acceso, quién puede optar a las 7.000 viviendas protegidas, bajo qué requisitos de renta y cómo se gestionará el alquiler social. La presión social y política es alta, y cualquier retraso o cambio de criterio puede generar nuevas controversias.
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