La Agencia Espacial Europea (ESA) ha confirmado que el módulo Schiaparelli, destinado a posarse suavemente en Marte a unos 7km/h, se estrelló a 300km/h.

En un comunidado, ha informado que Schiaparelli entró en la atmósfera marciana a las 16.42 (hora de Madrid) del miércoles. Inició un descenso de seis munutos hacia la superficie del planeta, pero la conexión se perdió apenas un minuto antes del aterrizaje previsto.

Zona donde se estrelló Schiaparelli

Zona donde se estrelló Schiaparelli. El punto blanco es el paracaídas, el negro, el posible cráter del impacto.  MRO / NASA

Los datos del fatal desenlace del módulo han sido recogidos por el orbitador TGO, la otra mitad de la misión que sí ha sido un éxito. La ESA consiguió el miércoles colocar esta nave en la órbita marciana con el fin de analizar los gases del planeta rojo, entre otras funciones.

Parece claro que el paracaídas sí se desplegó; los técnicos interpretan que uno de los puntos brillantes que se observan dentro del rectángulo negro es este dispositivo que debía frenar el módulo en una primera fase. En la segunda fase del frenado debían haber saltado los propulsores que contrarrestan la gravedad. Éstos podrían haberse apagado prematuramente.

El director general de la agencia Jan Woerner ha señalado en su blog que el módulo ha aportado el 80% de la información que se esperaba durante su anticipado descenso, “lo que es un éxito, al margen de lo que ocurriese en sus últimos segundos”.

El jueves, la ESA ya avanzó que “algó falló con el paracaídas o los propulsores”, en la última fase antes de tocar Marte, haciendo que los milimetrados tiempos que se manejan en estas operaciones no se cumplieran.

El jefe de operaciones de la agencia Andrea Accomazzo dijo que “los primeros signos de anomalías durante el descenso llegaron en la secuencia del paracaídas; el altímetro se activó y funcionó durante el descenso y los propulsores se encendieron al menos tres o cuatro segundos antes de que la señal se cayese”.

El módulo esperaba ser una especie de avanzadilla de la segunda fase de la misión ExoMars. En 2020 está previsto el envío de un vehículo no tripulado al planeta rojo, el primero liderado por la ESA al estilo de los populares ‘rover’ de la NASA.

Todo se parece demasiado a 2003. La ESA ya cosechó un rotundo fracaso con su misión Beagle 2, tras conseguir llevar el módulo al planeta rojo, éste no consiguió contactar con la Tierra.

La idea de la misión es obtener nuevos datos sobre el terreno a partir de dos descubrimientos del planeta rojo: parece que hay agua líquida y una misteriosa presencia de metano. Las dos cosas están asociadas a la vida. Estas son las claves la misión:

  1. Vida en Marte: Sin duda es una de las grandes motivaciones para viajar a nuestro vecino planetario. Hay indicios orgánicos, no sabemos si del pasado o del presente. Tampoco si son propiamente marcianos o llegaron de otro sitio a lomos de un meteorito. Pero la misión tratará, entre otras cosas, de avanzar algo en ese terreno.
  2. Proeza técnica de bajo coste: Se suele decir que una de las razones por las que fracasó la Beagle 2 fue su escaso presupuesto. En sucesivas misiones, la NASA demostró que es posible ir a Marte con un presupuesto ‘discreto’. El módulo de aterrizaje, de 577kg,  es todo un alarde técnico. Está por ver qué ha fallado en este caso y si tiene que ver con el diseño.
  3. Una entrada complicada: El módulo Schiaparelli entró en la atmósfera marciana a las 16.43 (hora de Madrid) a una velocidad de 21.000 km/h. Tuvo que soportar temperaturas de más de 1.500ºC. Reducir su velocidad progresivamente con un paracaídas y unos propulsores. Debería haber tocado suelo marciano a unos 3m/s, amortiguando su caída con unas estructuras hexagonales de aluminio-kevlar. Para colmo, pudo encontrarse una tormenta de arena. Y todo ello, en apenas seis minutos.
  4. Tiempo récord: Las baterías no le hubieran durado más de ocho días marcianos. Siendo realistas, tres. Así que todo lo que iba a hacer tendría que ser rápido y eficaz.
  5. Tecnología española: Schiaparelli cuenta con una estación meteorológica (DREAMS) con la participación del Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial. Además, empresas como Elecnor Deimos, GMV, Sener, Airbus Defence and Space, Rymsa, Thales Alenia Space España y Crisa han contribuido desde España en la misión, y algunas de ellas también participan en la misión de 2020, en la que se llevará un rover a la superficie marciana. Es decir, España participa en el 6,7%, que tiene un presupuesto de 1.500 millones de euros.

ExoMars tiene dos etapas: la primera consiste en un satélite para el estudio de gases traza (el TGO) y el módulo demostrador de entrada, descenso y aterrizaje (Schiaparelli). La segunda cuenta con enviar un vehículo de exploración en el año 2020-

La primera parte de esta misión fue lanzada el 14 de marzo de este año y TGO y Schiaparelli han estado viajando juntos hacia Marte durante siete meses, pero hoy se separarán, cuando se encuentren a una distancia de 900.000 kilómetros del planeta, según la ESA.