El próximo jueves 27 de octubre se entregan en Madrid los premios a los mejores innovadores españoles menores de 35 años. Este prestigioso reconocimiento lo entrega la revista MIT Technology Review, la publicación del Instituto Tecnológico de Masachussets (MIT por sus siglas en inglés) en castellano. Será la sexta generación de jóvenes innovadores que reciba el galardón de una de las mejores universidades del mundo.

La decena de premiados de este año desarrollan su actividad en los sectores de la ciencia, la innovación y la tecnología, y han logrado avances destacados en campos tan importantes como la biomedicina o las telecomunicaciones. El objetivo de la revista es premiar el avance en nuevos proyectos que resuelvan los retos y problemas que afectan a la sociedad actual.

Entre los galardonados de este año está Carlos Sánchez, un joven investigador que ha tenido que reconvertirse en emprendedor. Y, de momento, no le va nada mal. Con un equipo de trabajo puramente español, con licenciados en universidades de Sevilla o Madrid, ha logrado desarrollar un dispositivo wearable que ayuda a prevenir y corregir los problemas de escoliosis sobre todo en adolescentes, pues es el momento en el que puede empeorar esta dolencia.

Para comercializar el producto, Carlos ha fundado la start up Asana Weartech. Según él mismo cuenta, Asana es una palabra sánscrita que significa, literalmente, «buena postura que produce bienestar en el alma». El proyecto, que comenzó en el año 2015, ha avanzado a pasos agigantados en los últimos meses y ya tiene listo el primer prototipo del dispositivo.

Inteligencia artificial

Para ayudar a mejorar la postura de la espalda, este investigador ha desarrollado una prenda en la que ha colocado una serie de sensores que captan la postura de la persona que viste la prenda. «La idea es que el producto se comercialice integrado en una prenda de licra que se pueda vestir debajo de la ropa normal de cualquier usuario», explica Sánchez. «Es cómodo, indoloro y totalmente inapreciable porque una vez que la persona que lo lleva, está vestida», alega.

El dispositivo va conectado a un software informático, que es el que registra la actividad de la persona que lo viste. Con una batería que puede durar hasta 16 horas, lo normal es que lleguen datos de todos los movimientos diarios del usuario y queden almacenados en el programa. De ahí se extraen los datos para que luego sea el fisioterapeuta o el médico el que los interprete.

«Este producto no está pensado para sustituir ni a los médicos ni a los especialistas, sino para complementar su tarea y ayudarles a interpretar mejor las dolencias del paciente», dice Carlos Sánchez. La intención es que el especialista sanitario tenga la interfaz del programa en su ordenador para que los datos queden almacenados.

Carlos es doctor en procesamiento de imágenes médicas, y una de sus mayores motivaciones es «hacer de las terapias posturales medicina basada en la evidencia». De momento, lo que sí es totalmente palpable es que la solución es mucho menos invasiva y molesta que los corsés que se suelen utilizar para corregir las dolencias de la columna vertebral.

Con el dispositivo de Asana Weartech se puede hacer vida normal e incluso controlar, en vivo y en todo momento, la evolución de la postura de la espalda a través de cualquier smartphone o tableta con el que esté vinculado el software. La aplicación podrá, además, avisar al usuario cuando adopte una postura deficiente.

Emprendedores con capacidad para innovar. El MIT, una de las universidades punteras en el mundo, ha sabido reconocer el talento de 10 de ellos, que presentarán sus proyectos y pelearán por ser reconocidos como uno de los tres mejores innovadores jóvenes a nivel europeo.