Como si fueran adictos, los pájaros recolectando colillas del suelo con sus picos son perturbadores. Desmenuzan la chusta y la reparten por el interior del nido. Los científicos han averiguado que es un comportamiento mucho más habitual de lo creído y que tiene una función: espantar parásitos.

    «Se ven claramente colillas de cigarro; aparecen desmembradas, sin la cubierta de papel típicamente amarilla que las envuelve», describe a El Independiente el ecólogo Constantino Macías Garcia, de la Universidad Nacional Autónoma de México.

    La nicotina tiene propiedades antiparasitarias y algunos pájaros lo han descubierto. “Lo registramos en gorrión europeo, y ahora sabemos que varias especies más, como el camachuelo mexicano o el pinzón, están también llevando colillas desmenuzadas a sus nidos”, explica.

    Detectó esta excéntrica conducta “en 2010 durante unas prácticas escolares de los alumnos de Comportamiento Animal, en la Licenciatura de la Facultad de Ciencias de nuestra universidad”, comenta.

    Para ver si este comportamiento era intencionado o pura casualidad Macías y su equipo hicieron un experimento con 32 camachuelos mexicanos en la Ciudad de México. Publica el estudio la revista Journal of Avian Biology.

    Camachuelo mexicano macho

    Camachuelo mexicano macho John Benson

    Un día después de que los huevos eclosionaran quitaron el forro natural acolchado que los padres habían fabricado en el interior de los nidos y lo sustituyeron por uno artificial. La intención era eliminar cualquier parásito que se hubiera instalado allí mientras empollaban los huevos.

    Formaron tres grupos. En uno los científicos introdujeron nuevos parásitos, en concreto garrapatas vivas, y muertas en el segundo. En el tercer grupo no pusieron parásitos.
    Los camachuelos colocaron colillas en los nidos que tenían garrapatas. Un 40% más de colillas si los arácnidos estaban vivos.

    Los especialistas en comportamiento animal concluyen así que los pájaros utilizan las colillas para protegerse de los parásitos. “Su conducta se adapta a los materiales que encuentran en nuestras ciudades. Esto nos da una pista sobre qué atributos son útiles para colonizar las ciudades, lo que será crucial para toda la fauna conforme avance el área que ocupan las urbes”, reflexiona el científico.

    A pesar de esta sorprendente utilidad de las colillas en la naturaleza, no es oro todo lo que reluce. Un estudio previo de este mismo equipo constató que los polluelos criados en nidos con colillas tienen más alteraciones genéticas.