Ciencia y Tecnología

Hallan los restos de un leopardo de 24.000 años en una cueva de Tarragona

@iphes

Una campaña de excavaciones en la cueva del Cudós (Mont-ral,Tarragona) ha sacado a la luz restos de un leopardo (Panthera pardus) de unos 24.000 años, informa el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (Iphes).

Se trata de uno de los últimos ejemplares de estos animales que habitaron la cordillera tarraconense de las Muntanyes de Prades.

Sobre esas fechas, se extinguió el oso de las cavernas y la mayoría de los grandes carnívoros, como leones y hienas, que habían poblado la Península Ibérica durante el pleistoceno.

Los arqueólogos han hallado un húmero y un radio del mismo leopardo, en perfecto estado de conservación y casi en conexión anatómica, lo que hace pensar que en futuras campañas aparecerán más restos que permitirán ir completando el esqueleto.

El director de la excavación, Josep Maria Vergés, señala que se desconoce si los «humanos tuvieron algo que ver en la extinción de estos carnívoros».

De hecho, los restos hallados «no muestran ninguna evidencia de muerte violenta, ni de haber sido descuartizado o consumido por los humanos, lo que hace pensar en una muerte natural».

Cueva del Cudó

La cueva del Cudó conserva los restos más antiguos de Cataluña de las ocupaciones de humanos anatómicamente modernos (Homo sapiens).

Se sabe que, entre 31.000 y 10.000 años atrás, la usaban puntualmente grupos de cazadores recolectores como refugio, pero que nunca fue un asentamiento estable.

Vergés explica que, probablemente, la usaban para descansar y reparar sus herramientas en partidas de caza, procedentes de las llanuras y cuando se adentraban en las montañas en busca de presas.

«Los ornamentos personales recuperados, todos ellos fabricados con conchas y caracoles marinos, indican una fuerte vinculación de estos grupos con la zona costera», comenta el arqueólogo.

Los leopardos también utilizaron la cueva como refugio, como lo demuestra la presencia de restos de herbívoros con evidencias de haber sido consumidos por un predador.

El Iphes excava desde el 2016 en esta gruta, que se enmarca en el proyecto de investigación «Evolución paleoambiental y poblamiento prehistórico en las cuencas de los ríos Francolí, Gaià, Siurana y rieras del Camp de Tarragona».

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