Las labores de retirada de ramas secas y árboles tronchados sigue sucediendo a día de hoy. Numerosos parques y espacios verdes de ciudades dan muestra de uno de los efectos más visibles del Filomena tras su paso por la Península Ibérica. Asimismo, más allá del entorno urbano, en bosques y otro tipo de parajes hay que actuar con urgencia y de forma preventiva ante posibles incendios de cara a los meses de verano ya que habría un total de 100.000 hectáreas afectadas.

Miguel Cabrera, vocal del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, detalla a El Independiente las ramas o árboles secos que haya actúan como un combustible aumentando el riesgo estructural de un incendio según su volumen y «las condiciones topográficas del suelo». «Si hay mucha carga puede venir un incendio en el que la acumulación lo agrave», explica. Además, en caso de que sea provocado esto sería un «combustible muy pesado» ante una eventual catástrofe.

Si hay mucha carga en el terreno de ramas o troncos venir un incendio en el que la acumulación de estos restos lo agraven»

Miguel Cabrera, vocal del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes

Asimismo, subraya que cualquier fuego nace con ramas finas o hierba seca, no con «troncos tan gruesos». A esto se le añade el problema de las plagas de escarabajos escolítidos o barrenillos, que proliferan de forma endémica en la madera muerta y la resecan aún más aumentando su peligrosidad al arder. «Esto tiene más riesgos que beneficios. Los técnicos que están trabajando en ello de las diferentes administraciones son muy conscientes de toda la problemática que esto acarrea», indica Miguel Cabrera. «Se han destinado partidas extraordinarias por la excepcionalidad de la tormenta de Filomena».

Una función esencial

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Además, la presencia de escolítidos va en detrimento de las múltiples funciones que cumplen los árboles en el entorno. Miguel Cabrera, portavoz del COIM lo ejemplifica con la sequía que asoló la Región de Murcia en los años 2014, 2015 y 2016. A esto se le sumó una posterior plaga de escarabajos que arruinó y mató «grandes extensiones de pinares carrascos en la zona». Este tipo de vegetación protege el suelo y filtra el agua a acuíferos o escorrentías. Con la presencia de este parásito en los árboles secos se acidificó más el terreno y no se pudo canalizar el agua de las últimas gotas frías.

Labores preventivas y «excepcionales»

Ya se está actuando sobre terreno, lo estamos haciendo como en todos los año pero se le suman los daños de Filomena

Nicolás López, director técnico del Centro Regional de Incendios de Castilla-La Mancha

En esta línea, las labores de limpiezas y el correcto acondicionamiento de los montes son fundamentales. El experto del COIM lo ejemplifica con las labores del ayuntamiento de Madrid en la zona de Casa de Campo subyacente a la vieja carretera de Castilla donde «se puede ver la madera apilada». Nicolás López, director técnico del Centro Regional de Incendios de Castilla-La Mancha, detalla a este periódico las labores que se están realizando en esta comunidad autónoma de manera preventiva «durante todo el año» a pesar de la «excepcionalidad del momento».

La autonomía cuenta con una superficie de 3’5 millones de hectáreas de masa forestal. El dispositivo de Prevención y Extinción de Incendios de Castilla-La Mancha (INFOCAM) realiza sus labores —como quemas prescritas o limpiezas del entorno— en unas 800 hectáreas de forma planificada a través de la coordinación de planes comarcales y regionales. «Ya se está actuando sobre terreno. Lo estamos haciendo como en todos los años, a este se le suman los daños de Filomena, sobre todo en las provincias de Cuenca o Toledo», indica Nicolás López.

«De los 40 millones de euros con los que contamos de forma anual para estas tareas este año contamos con dos más, únicamente para tratamientos preventivos», asegura. En esta sentido, se disminuyen los daños, se limita la propagación y se dota de seguridad ante posibles riesgos a diversas infraestructuras de cara a una operación de extinción. «Con ello se determinan una red de áreas de defensa, conseguimos que el incendio no multiplique su potencial», espeta López.

Una función en la biodiversidad

Theo Oberhuber, responsable de proyectos de Ecologistas en Acción, informa a El Independiente que el manejo de la masa forestal en esta situación «ha de ser cuidadoso». «Estas ramas o árboles a los bosques les viene bien, hay que huir del alarmismo y dar una respuesta equilibrada según la situación de cada zona», sostiene. Estos restos cumplen una función «muy importante» en el fomento de la biodiversidad del monte ya que sirve como «alimento y superficie de reproducción de muchas especies».

Hay que huir del alarmismo y dar una respuesta equilibrada según la situación de cada zona»

Theo Oberhuber, responsable de proyectos de Ecologistas en Acción

Asimismo, subraya que «sí que es cierto el riesgo que suponen para los incendios forestales o en las plagas». «El incendio no se va a producir porque haya más o menos madera en el suelo, esto incrementa la combustibilidad. Por ejemplo, no hay que entrar con maquinaria pesada ni realizar quemas controladas», detalla Theo Oberhuber. «Hay que buscar una alternativa después de estudiar la zona. Analizar el terreno y ver dónde hay que retirar, no actuar de forma genérica en toda la superficie».

En último lugar, la plataforma medioambiental alerta de los «intereses económicos» de la industria energética de la biomasa detrás de la limpieza de los montes. Por su parte, Miguel Cabrera, vocal del COIM, apuesta por una fórmula mixta entre la conservación medioambiental del terreno y las correctas tareas de limpieza y acondicionamiento del monte. «Abogar porque muchas ramas o arboles partidos por una nevada se mantengan en el territorio tiene mas riesgo que beneficio. Mucha cantidad va a permanecer ahí ya que no se puede llegar a todo el territorio», asegura.