Más pronto que tarde el hombre podrá volver a pisar la Luna y según algunas apuestas, esto se producirá "esta década". Así de esperanzado se muestra Jesús Ortiz, responsable de las Unidades de Control Térmico (TCU) de la nave Orion de Airbus Crisa en una conversación con El Independiente. Además, desde el centro de Airbus Crisa en Tres Cantos, Madrid, el responsable de una de las unidades críticas que permitirán llevar a los astronautas de Artemis II al lugar más lejano jamás visitado tampoco cierra la puerta a que esto se produzca antes de que Trump abandone La Casa Blanca, pues "según los planes de la NASA ese es el objetivo".
Pero, antes de que llegue el momento en el que la planta de un humano pise la superficie de la Luna, se tendrá que ejecutar la misión Artemis II que está prevista para ejecutarse este 2 de abril con el despegue desde la estación espacial de la NASA de Cabo Cañaveral, en Florida, Estados Unidos. El objetivo de la misión es llevar por primera vez en la nave Orión cuatro astronautas a las cercanías de de la Luna. Son Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen.
"No es una misión en la que el ser humano vaya a aterrizar. Va a dar una vuelta alrededor en forma de ocho", explica Ortiz. Además, esta misión que va a durar 10 días, va a ser la vez en la que "un ser humano se aleje más de de su hogar, a unos 7.000 kilómetros de distancia de la Luna, y a más de 400.000 kilómetros de la Tierra". El trayecto 'dirección la Luna' durará cuatro días. Luego, los astronautas continuarán con la misión entre 1 y 2 días alrededor del satélite terrestre. Según añade Ortiz, "este tipo de órbita es raro que se vuelva a repetir". Para el regreso a la Tierra, los astronautas necesitarán otros cuatro días contando con las gravedad lunar, que "les ayudará a volver a casa".

Para conseguir su objetivo, valor añadido, la NASA ha confiado por primera vez en una empresa no estadounidense el Módulo de Servicio Europeo (ESM), "un sistema crítico para una misión tripulada". Este sistema que desarrolla Airbus bajo contrato de la Agencia Espacial Europea (ESA) propulsa y maniobra la nave, proporciona agua y oxígeno a la tripulación y se ocupa del control térmico. Esta última, marca España, desarrollada por Airbus Crisa en su planta de Tres Cantos, Madrid. Con un peso de apenas 11 kilogramos, estás unidades compactas son capaces de suministrar una potencia de 1,4 kW, equivalente a lo necesario para calentar una estancia doméstica.
Por tanto, el objetivo de Artemis II es "probar todos los sistemas de de la nave Orión, que ya se probaron en la misión Artemis I, pero esta vez con astronautas" por lo que "vamos a comprobar que los astronautas vuelven sanos y salvos". La participación de España en la misión marcará un antes y un después ya que "el verdadero cerebro detrás de la supervivencia de los astronautas en el Módulo tiene ADN español". Se trata de las TCU que son diseñadas y fabricadas en en la capital y que mantienen la temperatura interior del módulo frente a los -270º C del espacio profundo.
Este es un ordenador que se encarga de regular la temperatura de la nave, "de forma que los astronautas como los distintos sistemas puedan estar en un rango de temperaturas aceptables, además de que garantice el suministro de agua y aire a los astronautas". Particularmente, destaca Ortiz, "el control térmico es importante porque en el espacio profundo, en las zonas que no están iluminadas por el Sol, se puede estar a temperaturas inferiores a -200º C". En cambio, en las zonas iluminadas por el Sol, "se puede llegar a 100º C. En ese entorno, sin hacer nada, los sistemas mueren y los astronautas también".

Es ahí donde entra el papel de España mediante Airbus Crisa: "Nuestra Unidad de Control Térmico regula la temperatura, calentando aquellos puntos que está fríos y refrigerando aquellos que están calientes". De este modo, la pieza desarrollada por Airbus Crisa en la que están involucrados hasta 30 ingenieros españoles se vuelve clave en la misión Artemis II que llevará al ser humano a la órbita de la Luna. Mientras tanto, desde la compañía europea afirman que el feedback de Estados Unidos respecto a esta pieza "es muy positivo".
Los fogones del cerebro de la nave Orión para Artemis II
La nave industrial de Airbus Crisa se encuentra a las afueras de la capital de España, en el municipio de Tres Cantos. Para entrar a las instalaciones se requiere del permiso de seguridad, como en cualquier compañía. Sin embargo, para acceder a las plantas de fabricación y pruebas de la Unidad de Control Térmico se necesita algo más que el beneplácito de seguridad, pues no todos los empleados de Airbus Crisa tienen permiso para adentrarse en estas salas iluminadas, conocida como la 'sala blanca'.
Con ello, El Independiente se cuela junto a otros compañeros periodistas en el centro de experimentación de la pieza que permitirá llevar al hombre a la órbita de la Luna. No antes sin pasar por el rígido protocolo de protección de vestimenta. En la pre-sala de la planta de producción, los ingenieros y demás trabajadores se ponen un EPI (Equipo de Protección Individual) que incluye bata, gorro y cubre zapatos. Incluso, para los trabajadores con barba, el gorro tendrá que usarse también para tapar la mandíbula. El estricto protocolo persigue la máxima protección de los componentes de la misión, evitando así las contaminaciones exteriores como puede ocurrir con motas de volvo o pelos.

En el Crisa Test Center de Airbus de unos mil metros cuadrados se prueban los componentes y se realiza la calificación del modelo de la TCU. Aquí se les hacen pruebas de temperatura y presión, simulando las condiciones que se encontrarán los astronautas durante la misión y también aquellas a las que estará expuesta la TCU en momentos críticos como el lanzamiento.
Desde esta sala 'blanca', el responsable de operaciones de test de Airbus Crisa, Jorge Peña, explica que las cámaras térmicas simulan el "alto vacío" o "espacio profundo" mientras otras simulan las condiciones en presión ambiente. Todo un trabajo de ingeniería muy preciso y especializado y que, según señalan a El Independiente, con el tiempo se está convirtiendo en una complicada misión encontrar talento joven que desarrolle esta tecnología marca España que permitirá al humano volver a la Luna. Pero, por el momento, este objetivo tendrá que esperar un poco más, aunque algunas apuestas ya sostienen que la humanidad pisará superficie lunar antes del fin de esta década.
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