Un equipo de astrónomos japoneses ha encontrado indicios claros de una delgada atmósfera alrededor del objeto transneptuniano 2002 XV93, un cuerpo tan pequeño y frío que, según las teorías actuales, no podría retener gases durante mucho tiempo. El hallazgo, publicado en la revista Nature Astronomy, abre interrogantes sobre el origen reciente de esa envoltura gaseosa y los procesos que podrían estar “reactivando” mundos helados en los confines del Sistema Solar.

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Los investigadores aprovecharon una ocultación estelar: el 10 de enero de 2024, visto desde Japón, 2002 XV93 pasó justo por delante de una estrella lejana, bloqueando su luz durante unos segundos. En estos eventos, si el objeto carece de atmósfera, la estrella desaparece de forma brusca; si la tiene, el brillo se atenúa de manera gradual al atravesar los gases.

Hasta ahora, solo Plutón contaba con una atmósfera bien caracterizada entre los objetos transneptunianos, y las búsquedas en otros cuerpos habían resultado infructuosas. El descubrimiento en 2002 XV93 sugiere que las atmósferas temporales podrían ser más comunes de lo que se pensaba, pero tan breves que son difíciles de capturar. 

El equipo, liderado por Ko Arimatsu desde el Observatorio Astronómico de Ishigakijima (NAOJ), siguió la ocultación desde varios puntos de Japón y registró precisamente ese patrón de desvanecimiento progresivo compatible con la presencia de una atmósfera. 2002 XV93, un plutino en resonancia 2:3 con Neptuno, es mucho más pequeño que Plutón (2.377 kilómetros de diámetro), lo que hace aún más sorprendente la detección.

Los cálculos del equipo apuntan a que la atmósfera que rodea a 2002 XV93 solo podría sobrevivir menos de 1.000 años antes de escaparse al espacio si no se repone de forma continua. Eso implica que se trata de un fenómeno reciente, que obliga a revisar cómo interactúan el interior y la superficie de estos cuerpos helados lejanos.

Las observaciones del telescopio espacial James Webb no muestran depósitos significativos de gases helados en la superficie del objeto que pudieran sublimarse lentamente y alimentar la atmósfera, como ocurre en Plutón. Esta ausencia de “reservas” superficiales refuerza la idea de que el gas procede de un episodio puntual y energético.

Los astrónomos barajan dos escenarios principales para explicar el origen de la atmósfera. Uno es que algún proceso interno -como criovulcanismo o la liberación súbita de volátiles atrapados en el subsuelo- haya llevado gases congelados o líquidos desde el interior hasta la superficie, donde se evaporarían.

La otra posibilidad es que un cometa colisionara recientemente con 2002 XV93, liberando de golpe grandes cantidades de gas que habrían formado una atmósfera pasajera. Nuevas observaciones serán necesarias para distinguir cuál de estos mecanismos es el responsable y si episodios similares pueden estar ocurriendo en otros objetos transneptunianos.