El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que el planeta se encamina a superar los 1,5 °C de calentamiento respecto de los niveles preindustriales, mientras la adaptación al cambio climático avanza con demasiada lentitud. El nuevo Informe sobre la Brecha de Adaptación 2026, titulado ¿Listos? No, concluye que los impactos climáticos se aceleran, pero la acción de adaptación no mantiene el mismo ritmo.

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El PNUMA destaca, un año más, que una adaptación amplia, eficaz y bien financiada resulta crucial para reducir riesgos, reforzar la resiliencia y sostener un desarrollo más inclusivo.

“El mundo no está preparado para adaptarse a las condiciones climáticas actuales, mucho menos a lo que traerá el sobrepaso de 1,5 °C”, afirma Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA. La organización pidió a los países que, de cara a la COP31, aceleren el cumplimiento de la meta de triplicar el financiamiento de adaptación y vayan más allá para proteger vidas, economías y comunidades vulnerables.

Las pérdidas y los daños relacionados con el clima continuaron acumulándose, especialmente en los países más vulnerables. Entre 2020 y 2025, los países de renta baja y media concentraron el 99% de los 765 millones de personas registradas como afectadas por inundaciones y deslizamientos de tierra.

En este sentido los países ricos deberían financiar la adaptación de los más vulnerables, entre otros motivos por asumir que los daños del cambio climático nacen de su desarrollo industrial. Según esta agencia de la ONU los flujos internacionales de financiación pública para la adaptación desde los países desarrollados hacia los países en desarrollo alcanzaron entre 28.200 y 31.700 millones de dólares en 2024. La cifra supuso un aumento de solo 1.000 millones de dólares respecto de 2023, un crecimiento insuficiente frente al ritmo necesario.

El informe estima que los países en desarrollo necesitarán alrededor de 305.000 millones de dólares anuales para adaptarse hasta 2035. Esa cifra excluye en gran medida las necesidades del sector privado, que podrían casi duplicar el total.