Es una carrera contra el reloj, contra el avance del cambio climático, y por ahora, España va muy rezagada. La ruta la marcó en 2023 y fijaba la primera meta de objetivos en 2030, dentro de cuatro años. El resultado no podía ser peor: nuestro país suspende en siete de los nueve objetivos marcados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). Este plan establece la senda para modificar el modelo energético del país para hacerlo más eficiente y sostenible y menos contaminante.

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La lista de objetivos no alcanzados es larga: ni en la reducción de emisiones contaminantes, ni en la reducción del consumo de energía, ni en la presencia de energías renovables, ni en la electrificación del transporte, ni en la capacidad de almacenamiento de energía... Los objetivos de reducción fijados en el PNIEC y que se debían haber alcanzado a finales de 2025 siguen lejos de lograrse. Mucho más lejos parecen los establecidos para 2030. La Fundación Naturgy y EY han elaborado un análisis sobre el grado de cumplimiento y las perspectivas de cumplimiento de este plan. La conclusión es que el ritmo en el que avanzamos "es insuficiente" para alcanzar las metas que se marcaron "para el final de la década".

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El director general de Redes de Naturgy, Pedro Larrea, considera que "en casi ninguno de los componentes estamos en una senda que permita prever que se cumplirán las previsiones". Larrea considera que fijar unos objetivos contribuye a avanzar, pero se pregunta si "los objetivos imposibles pueden generar frustración y desprestigiar el propio plan". Por ello, apuesta por "replantearse" los objetivos: "Hay que avanzar con mayor realismo y tener en cuenta, junto a la descarbonización, la competitividad y la garantía de suministro".

Reducción insuficiente en emisiones y baja eficiencia energética

El informe concluye que los pasos dados por nuestro país están alineados con los objetivos de descarbonización y transición energética europeos, pero lo hacen a un ritmo demasiado lento. Urgen a acelerar los procesos en la segunda mitad de esta década. Una de las carencias más acuciantes es la emisión de gases de efecto invernadero, "especialmente en sectores como el transporte, la edificación, la agricultura y la gestión de residuos".

La 'hoja de ruta', que se actualizó en 2024, fijaba el año 1990 como referente respecto al cual habría que reducir las emisiones de gases nocivos. El año pasado la reducción fue de menos de la mitad de lo previsto: un 6,9% inferior que en 1990, lejos del 15,7% de reducción que se debía aber alcanzado. Lograr el objetivo final para dentro de cuatro años se antoja muy difícil: reducir un 32% las emisiones. El estudio de la Fundación Naturgy estima que para entonces sólo se alcanzará un recorte de las emisiones del 19%.

Tampoco estamos siendo lo suficientemente eficientes en la disminución del consumo de energía. En los últimos años el consumo de derivados del petróleo incluso está aumentando. La realidad es que en comparación con los niveles de 2007, -según establece el PNIEC- consumismo un 32% menos de energía, frente al 38% que debíamos haber alcanzado. El reto final es aún más ambicioso: incrementar esa caída del consumo energético al 43% respecto a la de hace 19 años.

Mucha renovable, poca demanda

En materia de energías renovables el ritmo también es mucho más lento del esperado. La previsión que se marcó fue que en 2025 en España el 31,8% de la energía consumida fuera renovable. La realidad es que aún estamos lejos: el 25,8% a finales del año pasado. Parece imposible que para 2030 podamos lograr el objetivo ambicioso que se marcó del 48%. Requeriría un crecimiento anual medio del 13%, casi el triple de lo que se ha incrementado en los últimos años.

Tampoco en la generación de energía, pese a registrar porcentajes cada vez más elevados, se han alcanzado los objetivos del PNIEC. Actualmente las energías renovables empleadas para generar electricidad en nuestro país representan el 56% del total. Cuando el Gobierno elaboró el PNIEC fijó un objetivo del 67% de renovables para 2025 y un 81% en 2030. Los autores del informe de la Fundación Naturgy estiman que, de seguir el ritmo actual, dentro de cuatro años España, en el mejor de los casos, podría producir su energía con un porcentaje de renovables del 73% aproximadamente.

El problema en este caso no radica en la capacidad, sino en las infraestructuras eléctricas. Situaciones como el modo 'reforzado' con el que se opera la red eléctrica tras el apagón de abril del año pasado son las que han llevado a relegar el peso de las renovables en el 'mix' energético. El gas ha recuperado peso.

Mucha energía fotovoltaica, menos eólica

La instalación de plantas de energía renovable ha llevado a altas cuotas de potencia instalada, fundamentalmente en lo relativo a la energía solar fotovoltaica y, en menor medida, a la eólica. En lo relativo a la potencia solar, España sí ha alcanzado el objetivo que se marcó e incluso lo ha superado: 49,8 GW frente a los 46,5 GW propuestos para finales del año pasado. El reto pasa ahora por alcanzar los 76,3 GW fijados para 2030. En lo relativo a la potencia eólica instalada, la situación es algo menos optimista: 33,2 GW instalados frente a los 36,1 GW previstos, con el reto de alcanzar los 62 GW en 2030.

En esta lucha contra el cambio climático, la reducción en el consumo de combustibles fósiles contaminantes es la prioridad. La sustitución por energías renovables y por un proceso de electrificación cada vez más amplio y acelerado es el gran objetivo. Esa demanda de electricidad es aún inferior a la prevista, un 8% menos: para 2025 España debía demandar ya 250.892 GWh y solo requiere 230.318 GWh.

Poca movilidad eléctrica en la red viaria

Sin duda, el transporte -uno de los pilares de la actividad económica que mayor contaminación e impacto en el cambio climático produce- juega un papel determinante. El objetivo que el PNIEC plantea es que en 2030 circulen por nuestras carreteras 5,5 millones de vehículos eléctricos. Actualmente en el parque móvil apenas suman 850.000.

De igual manera, la oferta de puntos de recarga para vehículos eléctricos está lejos de alcanzar los objetivos previstos. Para 2025 el PNIEC estimaba en 100.000 los puntos que deberían estar operativos. Una cantidad que actualente no se cubre ni en un 50%. Para 2030 el objetivo fijado es de 300.000 puntos de recarga.

El informe ofrece una valoración más favorable en lo referente al desarrollo del biometano. Pese a que la producción actual continúa siendo limitada, la cartera de proyectos previstos permitiría acercarse a los objetivos fijados para el final de la década.