Barcelona fue la segunda ciudad europea con más fallecimientos atribuibles al calor provocado por el cambio climático durante el verano de 2026. La capital catalana contabilizó 1.587 muertes relacionadas con el calentamiento global entre junio y agosto según un estudio publicado en la revista Nature Health.

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La investigación, elaborada por científicos del Imperial College de Londres y de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, sitúa a Barcelona únicamente por detrás de Milán, con 1.627 fallecimientos atribuibles al calentamiento global.

Tarragona, Lleida y Girona también registraron muertes por el calor

El estudio también examina la mortalidad asociada al calor en otras localidades catalanas. Tarragona contabilizó 47 fallecimientos relacionados con las altas temperaturas, de los que 34 serían atribuibles al cambio climático, lo que representa el 73% del total.

En Lleida, los investigadores estiman que 35 de las 52 muertes relacionadas con el calor estuvieron vinculadas al calentamiento global, un 68%. En Girona, por su parte, se atribuyen al cambio climático 26 de los 36 fallecimientos registrados, aproximadamente el 73%.

En las 854 ciudades de 30 países europeos analizadas en el estudio, cerca de 50.000 muertes estuvieron relacionadas con las altas temperaturas durante el verano de 2026. Según la investigación, este periodo estival registró la mayor mortalidad por calor desde el año 2000, superando las cifras de los veranos de 2022 y 2023.

El cambio climático estuvo detrás del 65% de las muertes por calor en Europa

Según informa EFE, sin el calentamiento provocado por la actividad humana, se habrían evitado aproximadamente 32.600 fallecimientos en las ciudades europeas analizadas durante el último verano. Esta cifra supone alrededor del 65% de las muertes relacionadas con las altas temperaturas, mientras que en España la proporción atribuible al cambio climático alcanza el 77%.

Los investigadores advierten de la necesidad de reforzar las medidas para proteger a las personas más vulnerables frente a los episodios de calor extremo y reducir las emisiones contaminantes. "Se trata de un recordatorio más, tanto de la necesidad imperiosa de poner en marcha intervenciones específicas para proteger a quienes son más vulnerables a este calor cada vez más extremo, como de la creciente necesidad de abandonar rápidamente los combustibles fósiles para frenar el ritmo del cambio y limitar el calentamiento futuro», señala Clair Barnes, investigadora del Imperial College de Londres, según recoge EFE.

Los datos reflejan el impacto de las temperaturas extremas en Barcelona y la contribución del calentamiento global a la mortalidad durante los meses de verano.