La polémica de los Bafta no se ha diluido con el paso de los días. John Davidson, el activista escocés con síndrome de Tourette que ha inspirado la película Incontrolable (I Swear)– ha ofrecido su primera explicación pública en una entrevista exclusiva por correo electrónico con Variety, en la que ha detallado qué ocurrió aquella noche y cómo lo ha vivido desde entonces. En la gala, celebrada en el Royal Festival Hall de Londres, sus tics vocales irrumpieron en los primeros minutos: “¡Aburrido!”, “¡Mierda!”, “¡Callaos de una puta vez!”. Más tarde, mientras Michael B. Jordan y Delroy Lindo presentaban un premio, pronunció también un insulto racial. La organización pidió disculpas “si alguien se ha sentido ofendido”.

En su testimonio, Davidson ha explicado que padece coprolalia –la emisión involuntaria de lenguaje obsceno u ofensivo–, un síntoma que, según precisa, afecta “al 10% al 30%” de las personas con Tourette y que “no es un criterio diagnóstico”. “Mis tics no tienen absolutamente nada que ver con lo que pienso, siento o creo. Son un fallo neurológico involuntario”, ha aclarado. “Lo que están oyendo es un síntoma, no mi carácter, no mi pensamiento, no mi creencia”.

Davidson ha descrito con detalle el momento en que comprendió que la sala podía oírle con claridad. “Como siempre, sentí una oleada de vergüenza y humillación”, ha confesado. “Quieres que el suelo te trague. Quería desaparecer”. Según relata, intentó calmarse, pero decidió abandonar el auditorio para “no causar más malestar”. BAFTA le facilitó una sala privada desde la que siguió el resto de la ceremonia. La película inspirada en su historia se alzó con dos premios, ambos para el actor Robert Aramayo, como Mejor actor y Estrella revelación.

La palabra con N, una palabra más

Sobre la palabra pronunciada durante la intervención de Jordan y Lindo, Davidson ha pedido que no se reduzca la noche a ese único episodio. “Pronuncié quizá diez palabras ofensivas distintas durante la gala. La palabra con N fue una de ellas”, ha señalado, subrayando que comprende “su significado en la historia y en el mundo actual”, pero que muchas informaciones han dado la impresión de que gritó un único insulto aislado.

También ha cuestionado la gestión técnica del evento. Ha recordado que, antes de asistir, BAFTA les informó de que cualquier blasfemia sería eliminada en la retransmisión. Tras cuatro documentales previos con la BBC, esperaba mayor previsión. “Tengo que cuestionar si fue prudente”, ha escrito en referencia al micrófono situado frente a su asiento, “sabiendo que iba a tener tics”. Desde su ubicación –unas cuarenta filas atrás– asumió que no estaba siendo oído en el escenario hasta que percibió la reacción de los presentadores.

Incomprensión y tristeza

En el plano personal, ha explicado que se sometió a una operación cardíaca cinco semanas antes de la gala y que concentró “cada gramo de energía y concentración” para poder asistir a una ceremonia en la que la película sobre su vida optaba a seis premios. Se ha mostrado especialmente afectado por los comentarios posteriores en redes sociales. Frases como “no diría esas cosas si no las pensara” o “soy racista en el fondo” le han resultado “profundamente dolorosas”, porque evidencian, a su juicio, que el síndrome sigue siendo una condición “increíblemente compleja” y mal comprendida.

Davidson ha revelado además que su equipo ha contactado con el estudio responsable de Sinners para disculparse directamente con Michael B. Jordan, Delroy Lindo y la diseñadora de producción Hannah Beachler. Y ha pedido precisión terminológica: “Es importante no usar la palabra ‘discapacidad’. En la comunidad Tourette se considera una ‘condición’. Preferiría que se dijera: ‘He vivido con la condición…’”.