Los reyes han sido recibidos este viernes por el papa León XIV en el Vaticano en una audiencia de cincuenta minutos que ha servido para anticipar el próximo viaje del pontífice a España y subrayar, según ambas partes, “la importancia de un compromiso constante en favor de la paz”. Felipe VI y la reina Letizia han llegado a las 10:15 al Patio de San Dámaso, acompañados por el ministro Félix Bolaños y la embajadora Isabel Celaá. Tras el recorrido protocolario hasta la biblioteca privada, el encuentro se ha desarrollado en un clima descrito como cordial, con referencias explícitas a las relaciones bilaterales y al viaje apostólico previsto del 6 al 12 de junio.
Según fuentes cercanas al encuentro, León XIV ha señalado que prepara la visita “con mucho interés e ilusión”. El itinerario incluirá Madrid, Barcelona y Canarias, a falta de agenda oficial cerrada. Durante la conversación, los reyes han trasladado al pontífice que han seguido “con mucho interés” su primer año de pontificado. En paralelo, en la reunión mantenida con el secretario de Estado, Pietro Parolin, se han abordado también cuestiones internacionales, con una coincidencia expresada en torno a la necesidad de reforzar “los principios y valores que constituyen la base de la convivencia internacional”.
El intercambio de regalos ha mantenido la pauta habitual: los reyes han entregado un facsímil del libro de horas de Felipe II, del siglo XVI, y una manta de lana merina y seda natural elaborada artesanalmente. El papa ha correspondido con un libro sobre el Palacio Apostólico, un relieve en bronce de la Virgen con el Niño y el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz.
La reina Letizia ha asistido vestida de blanco, en aplicación del privilegio reservado a las reinas de países católicos.
Felipe, protocanónigo de Santa María la Mayor
Tras la audiencia, los reyes se han trasladado a la basílica de Santa María la Mayor, donde Felipe VI ha tomado posesión como protocanónigo, un título vinculado a la monarquía española desde hace siglos. En su intervención, el rey ha apelado a la responsabilidad individual frente al clima contemporáneo: “Mantengamos la esperanza de que todos, cada uno en nuestras respectivas circunstancias y responsabilidades, sepamos ser, para los demás, un pequeño faro de concordia, generosidad y entrega a la causa del bien común”. Y ha añadido: “Entre todos, contra el egoísmo y la indiferencia, tratemos de llevar al mundo la misma claridad que hoy [...] ilumina la basílica de Santa María la Mayor”.
El monarca ha situado esas palabras en continuidad con la conversación mantenida con el papa: “Hemos hablado del tiempo que nos toca vivir; de estos días en los que tanta claridad necesitamos; claridad de obra y de palabra; claridad de corazón y de conciencia”. Durante la ceremonia se ha leído un extracto de la bula Hispaniarum Fidelitas, que consolida ese vínculo histórico entre la Corona española y la basílica. La relación se remonta a tiempos de Carlos I y se formalizó en el siglo XVII con la institución de la Obra Pía de Santa María la Mayor.
El recorrido ha concluido con la visita a la tumba del papa Francisco, fallecido en abril del año pasado, y a la imagen de la Virgen de la Salud, patrona de Roma, a la que el pontífice solía acudir antes y después de sus viajes. A la salida, entre saludos y algunos vítores, los reyes se han detenido brevemente con el público congregado en el exterior de la basílica, en su mayoría españoles.
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