Silverio Nieto es uno de los personajes más atípicos dentro de la trama de Operación Kitchen, la presunta operación de espionaje ilegal que se habría montado desde la cúpula del Ministerio del Interior para vigilar y, en algunos casos, atacar a Luis Bárcenas, el extesorero del Partido Popular.

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En calidad de sacerdote, pero también como antiguo policía, juez y figura de confianza tanto dentro de la Iglesia como en algunos círculos políticos, Nieto aparece en el caso como un "hilo conductor" entre varios imputados claves. Entre ellos, especialmente el ex ministro del Interior Jorge Fernández Díaz y su ex secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez. Hoy, en un nuevo tramo del juicio de la Operación Kitchen, Nieto declara nuevamente como testigo.

Quién es Silverio Nieto

Silverio Nieto Núñez nació en 1947 en Almendralejo, Badajoz, y a lo largo de décadas ha acumulado una biografía poco común. En ella, mezcla instituciones civil, eclesiástica y de seguridad del Estado. Antes de la ordenación sacerdotal, Nieto transitó por el mundo de la policía y la justicia. Fue marino, policía, agente de la Interpol, juez de primera instancia y, finalmente, magistrado. Esto le permitió moverse en círculos de poder y mantener una gran red de contactos vinculados al Estado y a la Iglesia. Esta trayectoria le valió, entre otros apelativos, el de "cura con placa y pistola".

En la esfera eclesial, Nieto se ordenó sacerdote de forma tardía, a los 51 años. Durante años, ocupó el cargo de director del Servicio Jurídico Civil de la Conferencia Episcopal Española, un puesto de gran peso. Desde ahí asesoró a las diócesis en litigios complejos, incluidos los escándalos de pederastia, las inmatriculaciones de bienes a nombre de la Iglesia y diferentes casos financieros (como el de Gescartera o Cajasur). Ese rol le convirtió en una especie de "árbitro interno" de la Iglesia para temas legales, algo que contribuyó a su fama de experto discreto. Aun así, fue cercano a la polémica, especialmente en los procesos de abuso y de gestión de la credibilidad institucional.

Relaciones con el poder político y la Policía

Más allá de su perfil religioso, Nieto ha sido conocido por cultivar una estrecha relación con figuras del Partido Popular. Entre ellos, especialmente con el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, a quien se le ha descrito como un "confesor" o asesor de confianza, en el sentido más amplio del término. Esta cercanía se ha interpretado como un puente entre el entorno político, la propia Iglesia y la cúpula policial.

Esa proximidad con el poder se ha reforzado con su relación con el excomisario Enrique García Castaño, también implicado en la Operación Kitchen. Con él mantenía una relación de confianza que incluía, incluso, su presencia en el domicilio de García Castaño en el momento de su detención en 2018. A partir de ahí, Nieto pasa de ser una figura de trasfondo eclesiástico a aparecer de forma directa en la documentación de la causa, en forma de mensajes y conversaciones que implican a Fernández Díaz, Martínez y otros altos mandos de la Policía, lo que convierte a este "cura de poder" en un testigo insoslayable del entramado.

Su papel en el caso Kitchen

La importancia de Silverio Nieto en la Operación Kitchen se centra en su papel de intermediario. En 2020, la Fiscalía Anticorrupción detalló que Nieto reenvió a García Castaño mensajes enviados por Francisco Martínez. En ellos, este último aludía a la entrega al juzgado de unos SMS que podían incriminar a Fernández Díaz y a otros cargos del PP. Esto fue interpretado como un intento de gestionar el impacto de la filtración. El propio sacerdote ha reconocido haber reenviado ese mensaje, aunque ha tratado de circunscribir su intervención a un mero trámite de comunicación, negando cualquier influencia o participación directa en la trama de espionaje.

En sede judicial, el fiscal de la causa ha cuestionado esa versión, argumentando que el papel de Nieto es más relevante de lo que él admite, porque conecta a varias piezas clave del caso y actúa como enlace entre Fernández Díaz y Martínez en momentos cruciales. La credibilidad de su testimonio es, por tanto, esencial para verificar si el exministro del Interior tuvo un conocimiento real de la operación, o si, por el contrario, se encontraba al margen de la misma, tal y como ha sostenido en su propio interrogatorio.