La industria del cine se alza contra el boicot hacia el cineasta israelí Nadav Lapid en una carta publicada en el periódico francés Le Monde. En el escrito figuran nombres destacados como Natalie Portman, Justine Triet y Jacques Audiard, entre las más de 350 personalidades del mundo cinematográfico que la firman en apoyo a Lapid. La controversia surge como respuesta a la retirada de Lapid como jurado del Festival de Cine de Marsella, después de que una decena de directores que iban a proyectar sus películas en el certamen las retiraran como parte de un boicot cultural hacia Israel por su presencia.

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Los firmantes califican el veto como un "fracaso intelectual" y un hecho "absurdo". En el texto recuerdan que Lapid es uno de los críticos más firmes y constantes del gobierno de Benjamín Netanyahu y que vive en un exilio autoimpuesto en Francia desde 2021. "Los cineastas rusos, israelíes e iraníes no deberían ser amenazados con ser censurados como forma de expiación por crímenes cometidos por gobiernos de los que a menudo son los críticos más fervientes", señala el escrito. Ponen como ejemplo al director ruso Andrei Zvyagintsev, quien el mes pasado aprovecho la recogida de su palmarés en Cannes por Minotauro para exigir a Vladimir Putin que terminara ya con la guerra en Ucrania.

La 'autoexpulsión' de Lapid del Festival de Marsella

Los promotores del boicot a Lapid en Marsella señalaron que su último largometraje, (2025), una sátira de la clase dirigente israelí ambientada después de los atentados del 7 de octubre, recibió financiación parcial del Fondo de Cine de Israel, al que consideran una "extensión del Estado". Sin embargo, sus defensores recuerdan que dicho fondo opera de forma independiente y cuenta con una "larga trayectoria de apoyo a voces liberales y críticas".

La directora del festival, Tsveta Dobreva, afirmó que la presencia de Lapid en el evento era únicamente "una muestra de respeto a su cine". No obstante, pronto empezó a recibir llamadas exigiendo que se cancelara su participación, por lo que el la organización del festival se vio obligado a emitir un comunicado en el que lamentan la campaña y defiende que las voces disidentes que reflexionan sobre la violencia del Estado sean "bienvenidas y escuchadas". Mientras, los directores que promovieron el boicot, entre ellos la cineasta franco-argelina Narimane Mari, han defendido su postura alegando que su objetivo es "rechazar un modelo cultural y político que sigue vigente y no condenar a un ser humano individual".

Ante las presiones incesantes, la dirección del festival propuso una solución sencilla: el cineasta israelí presentaría su obra maestra de 2011, Policía en Israel, en una proyección pública y una sesión de firmas. Pese a todo, la retirada masiva de películas obligó a Lapid a apartarse por completo de la edición.

"No sé qué quieren"

El diario francés Le Monde ha publicado un segundo artículo, titulado 'El cine no es una embajada', firmado por figuras como Alice Diop y Arthur Harari, donde denuncian una "campaña de intimidación" y rechazan la idea de "equiparar a un artista disidente con un gobierno por el simple hecho de su nacionalidad".

El pasado 6 de junio, el propio Lapid —ganador del Oso de Oro en Berlín por Sinónimos y del Premio del Jurado en Cannes por La rodilla de Ahed— expresó al mismo periódico francés su frustración ante las críticas por su presencia: "No sé que quieren, que deje de hacer películas o que me vaya de Francia". También advirtió sobre los peligros del "efecto disuasorio" que esta situación genera en los eventos culturales, los cuales empiezan a evitar ciertos nombres por "temor a la polémica" provocando un silencio alrededor del conflicto en Palestina.

Pese a ello, el director afirma que se niega a considerar enemigos a los cineastas que lo han boicoteado, atribuyendo sus actos a "la impotencia y la ira por la inacción política en torno a Gaza", a la vez que reiteraba su apoyo a las sanciones políticas genuinas contra el Estado israelí.