Algo tendrá Spider-Man, el personaje creado en 1962 por Stan Lee y Steve Ditko, para haber sido el titular de 11 películas en 24 años. Nueve en acción real y dos animadas. Hoy por hoy, Spider-Man: Brand New Day, cuarta entrega de la saga protagonizada por Tom Holland, figura como el filme más taquillero de 2026 a nivel mundial. Incluso por delante de La Odisea, Toy Story 5 y Michael.
Spider-Man Brand New Day escaló rápidamente a primera posición tras el tropiezo en taquilla de Supergirl, bajo el sello DC y supervisión de James Gunn. En España, durante sus primeros cinco días, la última cinta de Marvel vendió más de 1,8 millones de entradas. No es casualidad que el primer fin de semana de agosto fuera, en nuestro país, el de mayor afluencia a salas de cine este 2026: más de un millón y medio de espectadores. Hasta el pasado domingo 9 de agosto, Spider-Man Brand New Day había congregado en España a 3.351.055 espectadores (he aquí los datos oficiales).
El poder (de convocatoria) de Spider-Man
Cabe preguntarse por el poder de convocatoria de Spider-Man. O, al menos, de este Spider-Man que Sony, dueña y señora del personaje desde 1999, cedió a Marvel (y Disney) en 2015 para su presentación en sociedad en 2016. Tras hacer acto de presencia en Capitán América: Civil War, como aliado de Iron Man; Tom Holland protagonizó Spider-Man: Homecoming en 2017. A diferencia del Peter Parker de Tobey Maguire (2002-2007) y de Andrew Garfield (2012-2014), a este ya le había picado la araña tiempo atrás.
Así que los guionistas se ahorraron reproducir el origen de un superhéroe tan icónico –la picadura– como la muerte de su tío Ben. O la frase "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad". De hecho, el Spider-Man de Tom Holland la escucha en boca de su tía May (Marisa Tomei) antes de morir por culpa del Duende Verde (Willem Dafoe) en Spider-Man: No Way Home (2021). O sea, en la tercera entrega de una saga que empezó la casa por el tejado.
Quizás ahí radique la fortaleza de un personaje, paradójicamente, con los pies en la tierra y con una escala de valores –un código de honor– que le impide matar a su peor enemigo. Digamos que, salvando las distancias, Spiderman es a Marvel lo que Superman es a DC. En toda reencarnación del hombre araña; este, tarde o temprano, sufre la pérdida de un ser querido. Puede ser el tío Ben, la tía May... o su novia, Gwen Stacy, a la que interpretó Emma Stone en la infravalorada bilogía The Amazing Spider-Man.
El mejor Spider-Man (actor) y la mejor Spider-Man (película)
Llegados a este punto, cabe preguntarse –preguntarles– cuál es la mejor película y la mejor saga cinematográfica del hombre araña. Ya saben: sobre gustos no hay nada escrito. Habrá que esperar al estreno en 2027 de Spider-Man: Beyond the Spider-Verse, cierre a la trilogía animada protagonizada por Miles Morales. La primera y la segunda entrega están, para una parte de la crítica y el público, en lo más alto de la clasificación. Aquí, el interés amoroso es la Gwen Stacy de otra Tierra, que resulta ser Spider-Woman. El multiverso haciendo de las suyas.
Si la trilogía original de Spider-Man, a cargo del director de Posesión infernal Sam Raimi, funcionó a pesar de Tobey Maguire; la actual funciona gracias a Tom Holland. A las tres primeras películas hay que reconocerles el coqueteo con el terror (he ahí la escena del Doctor Octopus en quirófano). Y también el viaje del héroe, aparente y milimétricamente planificado, en fascículos. Aquí, no hay prisas para ir añadiendo capas al affaire 'Peter Parker-Spiderman-Harry Osborn-Duende Verde'.
Sin embargo, para servidor, el mejor Peter Parker, al menos de carne y hueso, es el de Andrew Garfield, cuyo periplo se quedó sin conclusión. Ni es tan socialmente inadaptado como el de Tobey Maguire, ni tampoco tan encantadoramente gracioso como el de Tom Holland. De hecho, su emparejamiento con Emma Stone como Gwen Stacy es el mejor escrito e interpretado hasta la fecha. ¡Saltaban chispas entre ellos!
De Mary Jane a Michelle pasando por Gwen Stacey
Al fin y al cabo, la Mary Jane Watson de Kirsten Dunst –icónica, por otra parte– sufrió los vaivenes del guion: ignora a su vecino Peter Parker durante casi toda la primera parte, se ennovia fugazmente con Harry Osborn, está a punto de casarse con el hijo del director del periódico donde trabaja Peter... Es la damisela en apuros. En cambio, la Gwen Stacy de Emma Stone pone rápidamente sus ojos en su compañero de clase. Incluso acaba siendo, por sus conocimientos, la compañera ideal de Spider-Man.
¿Dónde encaja Zendaya como Michelle Jones-Watson? Tanto la intérprete –en 2017 era prácticamente una desconocida– como el personaje van cogiendo forma con cada película. No ayuda que el acercamiento entre el Peter de Tom Holland y la MJ de Zendaya se produzca fuera de cámara, entre la primera y la segunda parte. Así y todo, tras lo sucedido al final de la tercera, esta cuarta es la más interesante también a nivel romántico (¿hay superhéroe más enamoradizo que este?) y amistoso; he ahí Ned, al que interpreta Jacob Batalon.
Porque Spiderman: Brand New Day es la mejor entrega de la tetralogía (2017-2026). Quizás porque no está tan atada al Universo Cinematográfico de Marvel (sigue estándolo, ojo, con 'cameos' de todo color). Quizás porque es la más 'callejera' de las cuatro (grabaron en Londres; no en Nueva York). O quizás porque va –un poco– más allá de lo que el género de superhéroes ha reproducido últimamente: caos y destrucción.
"¿Quién soy yo?"
Hay quienes conectan Spiderman: Brand New Day con Thunderbolts* (Los nuevos vengadores) por abordar, a su manera, la salud mental. ¿Está Peter Parker deprimido? Pero la culpa, la identidad doble y el deber moral son una constante en las películas sobre el hombre araña. Los guionistas de The Amazing Spider-Man colocaron el quid de la cuestión en la penúltima escena de la película: "Tuve una vez un profesor que le gustaba decir a los alumnos que sólo hay diez argumentos en toda la ficción. Bueno, estoy aquí para contradecirle. Hay sólo uno: ¿Quién soy yo?".
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