Decía Jean-Paul Sartre que «en el fútbol todo se complica por la presencia del otro equipo». Para la diplomacia española la fase de clasificación del Mundial de 2022, que se celebrará en Qatar, plantea un desafío en el campo de fútbol. ¿Dónde se jugará el partido España-Kosovo? Kosovo quiere que sea en Pristina, su capital. España es reacia, como trata de evitar cualquier gesto que implique el reconocimiento de Kosovo, que el gobierno español liga a la evolución de las negociaciones entre serbios y kosovares.

España coincide en el mismo grupo que Kosovo, que cuenta con una selección propia aunque más de 90 países de la ONU no lo reconocen como Estado independiente. Entre ellos, Grecia y Georgia, en este grupo B, además de Suecia, que sí lo hace.

Kosovo acabó en el grupo B porque no podía estar en el A, donde habría coincidido con Serbia, con quien aún están abiertas las cicatrices de la guerra que libraron en 1999 y acabó con los bombardeos aliados sobre Serbia. En 2008 Kosovo declaró su independencia de forma unilateral. Junto a España y Grecia tampoco reconocen a Kosovo Chipre, Eslovaquia y Rumanía.

En junio de 2018 se enfrentaron Serbia y Suiza, selección en la que jugaban kosovares como el delantero Xherdan Shaqiri. En mayo ya había calentado el encuentro al colgar en su perfil en Instagram una foto en la que mostraba en sus botas la bandera suiza y la kosovar.

A muchos serbios les pareció una provocación. Shaquiri y Xhaka, hijo de albanokosovares, marcaron dos goles que permitieron la remontada a Suiza frente a Serbia. Lo celebraron haciendo con sus manos la forma de las alas de un águila, símbolo de Kosovo. Los serbios se sintieron humillados, aunque les reprocharon no jugar con la selección de la nación de la que presumían tanto. Aún parece prudente que no se crucen en un grupo clasificatorio del Mundial.

La FIFA y el derecho internacional

Kosovo es miembro de la FIFA desde mayo de 2016. Con apenas dos millones de habitantes, ha demostrado una gran pasión por el fútbol. Se estrenó con un encuentro oficial en la fase de clasificación para Rusia 2018 con un empate con Finlandia. Quedó tercera en su grupo para la Eurocopa 2020, superada por Inglaterra y República Checa.

Entre 2018 y 2019 Kosovo encadenó 15 victorias seguidas. Tiene fama de ser un equipo duro de batir, especialmente cuando juega en su terreno. Su triunfo frente a la República Checa en septiembre de 2019 les llevó a acariciar la clasificación para la Eurocopa. Luego cayeron con Inglaterra por 5-3. Muriqi, jugador kosovar: «Mis compañeros y yo estamos listos para morir en el campo. Tratamos de dar el mil por cien por esta camiseta y por este país».

«Las reglas de la FIFA sobre los equipos que pueden participar en las competiciones que organiza son ‘sus’ reglas, distintas por completo de las que rigen en derecho internacional en materia de reconocimiento de estados independientes», señalan fuentes del Ministerio de Asuntos exteriores. Y recuerdan cómo las «Islas Feroe, Gales, Escocia, Inglaterra e Irlanda del Norte tienen selecciones propias pero no por ello son Estados independientes».

La Federación Española no había pedido a la FIFA evitar a Kosovo, mientras sí que solicitó no cruzarse con Gibraltar. Los partidos de este grupo tienen lugar entre marzo y noviembre de 2021. España recibe a Grecia en su debut el 25 de marzo de 2021. El 31 de marzo recibirá a Kosovo.

En los partidos de vuelta, según informa Mundo Deportivo, Kosovo sería anfitriona de Grecia el 5 de septiembre y a España, el 8 de septiembre. Este orden favorece a España, desde el punto de vista diplomático porque Grecia, que tampoco reconoce a Kosovo como país independiente, habrá de decidir dónde enfrentarse con esta selección antes que España, o los dos países se coordinen a la hora de afrontar esta cuestión.

España no reconoce a Kosovo como Estado independiente y esa posición no cambia por que la selección española juegue un torneo internacional contra el equipo kosovar»

MINISTERIO ASUNTOS EXTERIORES

La posición del gobierno español está clara. «España no reconoce a Kosovo como Estado independiente y esa posición no cambia por que la selección española de fútbol juegue en un torneo internacional contra el equipo kosovar. Si nuestra posición cambia en algún momento, será por razones mucho más sustantivas», afirman en Exteriores.

«Sin perjuicio de que la posición de España sobre ese territorio permanezca inalterada, se estudiarán fórmulas, compatibles con la normativa FIFA, para que, desde el estricto no reconocimiento de Kosovo, se puedan disputar los partidos de clasificación», añaden.

A juicio de Miguel Roán, consultor especializado en los Balcanes y autor de Balcanismos (Baltica Editorial), «a España le favorece no ser el único país del grupo que no reconoce a Kosovo y también le beneficia que el primer partido de ese grupo sea con Grecia». No cree que se recurra a jugar en un país neutral. «Es bueno que España y Kosovo jueguen para que las sociedades se vayan acercando», añade.

El conflicto es entre Serbia y Kosovo

El Alto Representante para Política Exterior y Seguridad, Josep Borrell, sorprendió cuando asumió su puesto como jefe de la diplomacia europea al anunciar que viajaría a Kosovo y que su objetivo era solucionar esta cicatriz abierta aún en Europa.

«Borrell ha dejado claro que una de sus apuestas de su mandato es buscar una solución entre Serbia y Kosovo. Hay una posición constructiva. No creo que haya un conflicto diplomático entre España y Kosovo. Existe entre Serbia y Kosovo. España no reconoce a Kosovo como Estado, pero eso no impide que quiera una solución en la región. Tendría un efecto positivo en la región», señala Miguel Roán.

España defiende que el reconocimiento internacional de un Estado se base en el consenso, no en declaraciones unilaterales»

Miguel roán

Destaca Roán cómo España no reconoce a Kosovo porque defiende que una declaración unilateral de independencia es un movimiento muy peligroso. «Suele hablarse de la cuestión catalana, pero se olvida de la coherencia de la estrategia política internacional. España defiende que el reconocimiento internacional de un Estado se base en el consenso, no en declaraciones unilaterales. Es una posición de defensa del multilateralismo. La consistencia en política internacional es importante. Y tengamos en cuenta que más de 90 países no reconocen a Kosovo; España no es un caso aislado». 

Kosovo no es Cataluña

A juicio de Roán, «históricamente los nacionalismos periféricos han tratado de instrumentalizar la independencia de Kosovo para su propio proyecto de Estado. España tiene cuidado para que no afecte a su integridad territorial».

«Kosovo surge de la fragmentación de Yugoslavia. Hay una cuádruple transición: desaparece el Estado (Yugoslavia); cambia el modelo de socialismo autogestionario a un modelo democrático y liberal; hay un cambio identitario en un nuevo Estado; y además hubo un conflicto armado», señala el investigador. Además, Kosovo era la zona más deprimida de la antigua Yugoslavia.

«España es un país de la Unión Europea con estándares democráticos. No son casos comparables», concluye Roán.

España no es Serbia, no está gobernada por Milosevic, y Cataluña tampoco es Kosovo»

hashim thaci

Incluso líderes albanokosovares como Hashim Thaci decía en el 20 aniversario del fin de la guerra de Kosovo en una entrevista a la agencia Efe: «Invito a España que nos reconozca, ya que sería la decisión correcta. El caso de Kosovo es especial. En Kosovo ha ocurrido limpieza étnica y genocidio por parte del Estado de Slobodan Milosevic. Hemos librado una batalla por existencia. La intervención de la OTAN ha sido una intervención humanitaria para proteger a la población civil. España no es Serbia, no está gobernada por un Slobodan Milosevic, y tampoco Cataluña es Kosovo».

Efecto pandemia

Curiosamente, la pandemia ha favorecido que por primera vez los jefes de gobierno de España y Kosovo coincidan en una cumbre por teleconferencia, en mayo de este año. Fue una cumbre sobre UE y Balcanes, celebrada bajo presidencia croata.

España puso sus condiciones: sin banderas ni símbolos, ni tampoco mención a los cargos de los participantes. Pocos meses antes, en septiembre de 2019, cuando Josep Borrell era todavía ministro de Exteriores del gobierno de Sánchez salió de la sala donde se reunían los jefes de la diplomacia de los Veintisiete al entrar en la sala el representante de Kosovo.

El gobierno español defiende que el contencioso es entre Kosovo y Serbia, y cuando lleguen a un acuerdo, España lo suscribirá. A España le interesa mucho una solución porque la cuestión de Kosovo limita su acción en los Balcanes.

Coordinación de EEUU y UE

La evolución lógica de los acontecimientos en los Balcanes sería que haya un acuerdo entre Serbia y Kosovo, amparado por la Unión Europea. La llegada a la Casa Blanca de Joe Biden, con amplia experiencia en política exterior, puede favorecer la búsqueda de ese acuerdo con una sintonía entre la UE y EEUU.

«Estados Unidos y la Unión Europea, en una acción coordinada, podrían convencer a China y a Rusia en el marco del Consejo de Seguridad de Naciones para buscar una solución», comenta Miguel Roán, director de www.balkania.es.

Una mayor implicación de la Unión Europea en la región incide en una mayor vigilancia de los estándares democráticas y de respeto al estado de Derecho. Cuando la UE se distancia, por otras prioridades, las tendencias autoritarias o extremistas ganan espacio. Y eso no es bueno ni para los Balcanes ni para la Unión Europea.