Bajo el lema «mujer, vida, libertad», las manifestaciones populares en Irán siguen creciendo y complicando la vida al régimen islámico de Teherán. La muerte la semana pasada de la joven Mahsa Amini, bajo custodia policial tras ser detenida por no llevar correctamente el velo, ha incendiado a los sectores aperturistas del país y llenado las calles de protestas y enfrentamientos entre los manifestantes y la policía, además de algunos radicales.

En las últimas horas, manifestantes han llegado a quemar grandes imágenes del líder supremo Alí Jamenei, cuya élite política se afana en desviar la atención y culpar a sus enemigos internos y externos de los disturbios de los últimos días.

Cada jornada arranca con marchas en las universidades, que durante el día se trasladan al resto de la ciudad y suelen acabar con disturbios frente a la Policía. Las imágenes se están repitiendo por todo el país, y algunos reportes apuntan a que Internet está siendo boicoteado para evitar la difusión de estas imágenes que ya se están haciendo virales.

Las protestas no conciernen sólo a los más jóvenes. También aquellas generaciones que vivieron el Irán libre y sin velos antes de la revolución de los ayatolas se están sumando en ocasiones a esas marchas. Otro vídeo viralizado muestra a una anciana en la ciudad de Rasht, al norte del país y a orillas del mar Caspio, sacudiendo su hijab al aire mientras grita «muerte a Jamenei».

Las imágenes de mujeres iraníes quitándose el velo e incluso quemándolo han sido una constante desde la muerte de Masha Amini, que ha dado la vuelta al mundo. Aunque las protestas de mujeres llevan años realizándose, siempre bajo la represión de la «policía de la moral» y del régimen de Teherán.