El Ejército ucraniano se mantiene en vilo ante la posibilidad de recuperar Jersón en los próximos días. La capital de una de las cuatro regiones ucranianas anexionadas por Moscú es vista como un símbolo de la invasión: cayó del lado ruso en las primeras semanas del conflicto y su recuperación supondría un vuelco al desarrollo de la contienda y de las contraofensivas de Kiev en el sur y en el este del país. Pero en Kiev son muy cautos.

Los rumores de una retirada rusa se han expandido desde la madrugada, apoyados en varios hechos: la bandera rusa ha desaparecido del principal edificio administrativo de la ciudad, y varios ciudadanos han compartido vídeos atravesando checkpoints habitualmente ocupados por soldados rusos, pero hoy vacíos. ¿Qué está pasando en Jersón?

Corresponsales cercanos al Kremlin como el popular Alexander Kots han confirmado la desaparición de la bandera en ese edificio en concreto, aunque han matizado que sigue ondeando en otros edificios.

La explicación oficial es que parte del gobierno regional se ha trasladado en los últimos días a Genichesk, una ciudad a casi 200 kilómetros de Jersón y en la orilla del mar de Azov. Lo cierto es que, pese a que Ucrania lleva ya varias semanas sin ganar terreno en la zona, sigue teniendo a tiro de sus sistemas HIMARS tanto a Jersón como a Nueva Kajovka, donde se ubica el puente clave para toda la logística de la región.

Las explosiones en Jersón han sido reportadas habitualmente en las últimas 72 horas, aunque no se han especificado daños. Y las autoridades prorrusas han insistido en pedir a la gente que abandone la ciudad hacia el este, una directriz que muchos no han seguido al entender que se trata en realidad de una deportación encubierta.

Posible retirada de tropas

Este jueves, el administrado colocado por el Kremlin en la región, Kirill Stremousov, ha insistido en urgir a toda la población a cruzar el río Dnieper y trasladarse a la otra margen, hacia Crimea o directamente hacia Rusia. Y ha lanzado en directo, en televisión, el mensaje clave: las propias tropas rusas «muy probablemente irán a la orilla izquierda». Eso implicaría el abandono total de Jersón, en una maniobra de difícil explicación para los mandos militares en Moscú.

Canales de Telegram cercanos a las milicias rusas de Wagner reconocieron estar «alarmadas» por las noticias de la desaparición de la bandera rusa, «en el mismo momento exacto en el que se producían las declaraciones del administrador Stremousov sobre la retirada de las tropas a la margen oriental del Dnieper».

«El enemigo, no obstante, cree que nuestro comportamiento en el abandono de Jersón es tan sorprendente que se resiste a creer que vayamos a hacerlo así de fácil», añadían.

Ucrania cree que la retirada de Jersón es una trampa

Y en efecto, Ucrania no se cree la maniobra rusa en Jersón y sigue pensando que la batalla por la ciudad será larga. Oficiales en Kiev ya habían pronosticado que Jersón no se rodearía hasta finales de noviembre, y la fecha de Navidad para el combate en la ciudad se había deslizado antes desde Moscú.

«Puede ser una provocación para crear la impresión de que los asentamientos han sido abandonados y que es seguro ingresar a ellos», ha dicho este jueves Natalia Humeniuk, portavoz de la Comandancia Sur del ejército ucraniano. «Una guerra híbrida involucra este tipo de filtraciones de información», ha añadido.

La portavoz militar ucraniana afirma que Rusia «está tratando de convencernos de que están abandonando las áreas pobladas, pero nosotros monitoreamos y nos damos cuenta de que pueden ser trampas y maniobras militares». También asegura que muchos de los ciudadanos que abandonan Jersón son militares vestidos de civiles y que las tropas de refuerzo procedentes de la movilización se están instalando en casas vacías de familias que sí han sido evacuadas.