Este domingo se cumplen 277 días de una guerra de agresión que la Federación Rusa, liderada por Vladimir Putin, cuyo final sigue siendo incierto. Ucrania lleva la iniciativa en el campo de batalla, para sorpresa del Kremlin, pero ahora está sufriendo oleadas continuas de bombardeos a sus infraestructuras energéticas, con el fin de provocar una oleada de refugiados. Los ucranianos siguen dispuestos a resistir hasta el punto de que aseguran que solo se quedará con el país si acaba con sus ciudadanos. Durante estos nueve meses de guerra, hemos visto una Ucrania determinada a la victoria. Ha contado con la ayuda occidental como no lo hizo en 2014 cuando Rusia se anexionó Crimea y ocupó parte del Donbás. Hay una serie de armas y recursos clave que están ayudando a que tenga opciones de ganar a Rusia: son los llamados game changers.

Hay que partir del hecho de que no hay Wunderwaffen, armas maravillosas que conducen a la victoria. Los escenarios de una guerra híbrida como la que se libra en Ucrania son más complejos. De hecho, el primer ataque, como señala Brad Smith, presidente de Microsoft en su informe de Inteligencia, Defender a Ucrania: primeras lecciones de una guerra cibernética, tuvo lugar el 23 de febrero, un día antes de la llamada «operación militar especial». Era un arma cibernética llamada Foxblade que se lanzó contra los ordenadores en Ucrania y desde Washington estaban al tanto. De este modo, señala Brad Smith cómo «las lecciones desde Ucrania exigen una estrategia coordinada e integral para fortalecer las defensas contra toda la gama de operaciones de ciberdestrucción, espionaje e influencia».

Desde antes de la invasión Estados Unidos estaba compartiendo información de Inteligencia con Ucrania. Washington puso fecha a la entrada de las tropas rusas y por más que lo negaron desde el Kremlin finalmente se confirmó su previsión. «Los más importantes game changers en esta guerra tienen que ver con la capacidad de obtener inteligencia en el campo real de batalla, lo que permite iniciar un ciclo de targeting: adquirir objetivos, batirlos y comprobar el resultado de la acción. Esa capacidad para observar con satélites y drones de observación (ISR, Intelligence Surveillance and Reconnaissance) permite que la información llegue a los centros que producen los fuegos terrestres y así se han batido objetivos rusos con oportunidad y eficacia», explica el teniente general retirado Francisco Gan Pampols.

En las primeras 72 horas de la guerra estos sistemas de vigilancia y reconocimiento permitieron que los ucranianos supieran que los rusos tenían como objetivo el aeropuerto de Hostomel, cerca de Kiev, y pudieron recuperarlo tras unas horas bajo control ruso. En el día a día permiten que haya una red de mando y control, con tablets y programas en los que comparten información. Según indica el analista de Inteligencia, Jesús Manuel Pérez Triana, «no es algo que les guste mostrar a los ucranianos pero sabemos de su importancia por las quejas de los rusos sobre la agilidad de la artillería enemiga».

El experto Juan Luis Chulilla, creador de www.portierramaryaire.com, en el podcast Global Strategy, «no se ha dado valor a la Inteligencia ucraniana y ha sido muy importante en esta guerra». Así se han empleado drones comerciales, modificados para hacer reconocimiento y también con fines letales. Cuenta Chulilla como Ucrania empezó a autoorganizarse en la guerra del Donbás, cuando su ejército había quedado en el esqueleto. Se crearon grupos de voluntarios que igual llevaban alimentos al frente que empiezan a probar el uso de drones en la guerra. Así surge ArmySOS, que ha impulsado los drones Valkyrie, y promueve una campaña de crowfunding llamada «Adopta un dron». Un caso de éxito ha sido el R18 de Aerorozvidka.

«En el caso del R18 buscaban un aparato resistente, con un máximo de vida útil, y asequible. Lo crean con tubo de fibra de carbono, ocho motores. Puede llevar tres limonkas, granadas anticarro. Poco a poco han mejorado las capacidades del R18. Junto a las fuerzas de operaciones especiales rusas fue fundamental para detener la columna de Kiev en el primer mes de la guerra. Se quedó parada porque unos droneros, como los que formaban la llamada Mosquito Fleet, dan información sobre las tropas rusas usando Telegram. Se hizo conocido un chico de 15 años que estuvo días ayudando de esta manera al ejército ucraniano», relata Chulilla, uno de los mayores expertos en drones en España. Ucrania cuenta con la ventaja de tener a gente muy preparada en IT (Tecnología Informática), pero a veces como ese joven no son ingenieros sino civiles con ciertos conocimientos.

Después del 24 de febrero nacen las series Banderik de Drone Labs. «Son droneros que saben montar y evolucionar drones. Apoyaron la defensa del aeropuerto de Hostomel. En menos de un mes partieron de un modelo comercial de siete pulgadas sin capacidad letal directa. Parten de componentes comerciales y añaden una cámara termal con cierta capacidad y meten una tapa de potencia a las antenas emisoras. Ellos mismos dicen que tienen un microondas volador. Son drones pensados para depender lo menos posible del GPS. Pueden emitir video aunque les traten de inhibir»., señala Juan Luis Chulilla en Global Strategy.

Mención aparte merecen el avión no tripulado Bayraktar TB-2, que en el primer mes de la guerra parecía que iba a ser fundamental para Ucrania, pero luego quedó neutralizado. Y apuntan hacia el futuro los drones navales que se usaron en un reciente ataque en Sebastopol.

El fuego terrestre

La artillería sigue siendo clave en las guerras del presente. Y es la principal fuente de bajas, en una proporción de un 75%, según Pérez Triana. «Hay un punto de inflexión para los ucranianos, que sufrieron cientos de víctimas diarias en la ofensiva rusa en el Donbás, cuando llegaron las piezas de artillería occidentales», recuerda el experto, que duda que a estas alturas pueda hablarse de cuáles han sido los game changers, ya que aún la guerra está en curso. Subraya que hemos de tener cuidado porque si nos dejamos llevar por las imágenes que nos llegan podríamos pensar que ese trata de una guerra de drones y de infantería ligera, pero no contamos con imágenes de todo lo que está pasando.

«De todas formas, desde la primavera ha sido definitiva la entrada en juego de la artillería de 155 milímetros estándar OTAN y los lanzamisiles M142 HIMARS (sistema de cohetes de artillería de alta movilidad), y sobre todo los proyectiles guiados de largo alcance, GMLRS (sistema de lanzamiento múltiple guiado)», indica Pérez Triana.

El alcance de los HIMARS, fabricado por Lockheed Martin, varía según la munición utilizada y aún los occidentales no han donado las de mayor alcance. Sería de unos 80 kilómetros. Aún así es mayor y más preciso que las del sistema Smerch, que usan los rusos. Los proyectiles guiados han permitido a los ucranianos golpear en Jersón los dos puntos por los que recibían suministros y forzar su retirada a la orilla izquierda del Dniéper.

El teniente general Gan Pampos subraya también como «en armamento lo más disruptivo ha sido el nivel de la calidad de fuego terrestre: tanto el nivel cohete como los HIMARS y los obuses M777 de EEUU, el obús autopropulsado Caesar francés o el Panzer 2000 alemán. Son armas de movilidad elevada, gran precisión y alcance extendido. Pueden batirles a gran distancia y no pueden ser alcanzados. Los proyectiles (base bleed) tienen mayor alcance, 60 km, y una espoleta que permite un guiado con láser», señala.

En octubre el Pentágono anunció el envío de armamento militar por valor de 625 millones de dólares. En esa partida se incluían cuatro nuevos HIMARS y 500 Excalibur, proyectiles guiados. Están fabricados por la estadounidense Raytheon y por BAE Sytems Bofor. Estados Unidos es el país que más asistencia militar, humanitaria y financiera ha dado a Ucrania. Supera en total los 65.000 millones de dólares, seguida por Polonia.

En lo que se refiere a armamento más ligero, Gan Pampols destaca el papel que están jugando los Javelin, misiles contracarro portátiles. «Baten el carro verticalmente, donde tienen menos blindaje, en la torre y el compartimento motor. A su vez hay que considerar los Stinger, que se emplean en defensa aérea a baja y muy baja cota. A pesar de ser de guía infrarroja, son muy efectivos en las distancias cortas», apunta el teniente general.

Los Javelin (Jabalina, en español), fabricados en Estados Unidos, han sido una de las armas icónicas de esta guerra. Es de reducido tamaño de modo que incluso lo puede llevar un solo soldado. Pesa unos 20 kilogramos. Las tropas ucranianas suelen utilizarlos para repeler a los vehículos pesados. Santa Jabalina, la imagen de María Magdalena con un misil, es muy compartida entre los partidarios de Ucrania.

Un soldado ucraniano porta un Javelin. / Ministerio ucraniano de Defensa / Wikimedia

Ahora lo que demandan los ucranianos especialmente son sistemas de defensa antiaérea para hacer frente a la oleada de ataques con misiles a sus infraestructuras críticas. Unos 15 millones del total de 40 de la población ha llegado a estar sin luz, agua o calefacción. Reparan a gran velocidad y buscan soluciones como instalaciones donde puede acudir la población a abastecerse de forma gratuita pero va a ser un invierno muy duro si no logran interceptar más misiles rusos.

«Ucrania necesitaría un sistema de defensa aérea integrado en el que sobre too el espacio aéreo existiera un sistema de radares y baterías de misiles y sistemas de armas C-RAM contra cohetes, proyectiles de artillería y de mortero. Es algo muy evolucionado con lo que cuentan solo dos países, Israel con su cúpula de hierro, y Estados Unidos», afirma Gan Pampols.

La ventaja de la doctrina OTAN

Los expertos consultados destacan la doctrina OTAN como un game changer que marca la diferencia entre el ejército ruso y el ucraniano. «Han adoptado la llamada mission command, el mando orientado a la misión, y lo han hecho muy bien. El jefe informa al subordinado sobre el objetivo y es él quien decide cómo llevarlo a cabo sobre el terreno», señala Pérez Triana.

«Han mejorado el concepto de liderazgo. Emplean este sistema de mando orientado a la misión que permite actuar todo el tiempo, y eso marca una gran diferencia con el ejército ruso, tan jerarquizado. Esta doctrina les permite ser más flexibles y aprovechar cualquier oportunidad en cuanto aparece», dice Gan Pampols.

A su vez, los ucranianos están llevando a cabo «magistralmente la comunicación estratégica», en palabras del teniente general. Están organizados para lanzar un mensaje firme a Rusia y a la comunidad internacional: estamos unidos, vamos a resistir y estamos convencidos de la victoria. Es otro de los game changers que sorprendió a Putin. Los ucranianos no están dispuestos a someterse al yugo ruso y están dispuestos a perder la vida para lograrlo.

Soldados ucranianos usan un Caesar

Soldados ucranianos con un Caesar. / Ministerio ucraniano de Defensa

La carta a los Reyes occidentales de Ucrania

Para obtener una ventaja estratégica en el campo de batalla y evitar que la guerra entre en una «fase prolongada», las Fuerzas Armadas de Ucrania necesitarían urgentemente, en el plazo de unas semanas, las armas que se enumeran a continuación. El suministro oportuno de estas armas a las Fuerzas Armadas de Ucrania cambiaría el curso de la guerra, según fuentes ucranianas.

Sistemas de cohetes de lanzamiento múltiple y proyectiles GMLRS.

Sistemas de artillería como:
Obuses remolcados, como el potente obús de 155 mm y el ligero de 105 mm altamente móvil para el contrafuego.
Obuses autopropulsados para realizar las mismas funciones y lograr la alta movilidad necesaria para la supervivencia de las tripulaciones y la acción contraofensiva.
Proyectiles de 155 mm:
M982 Excalibur
M1156 Precision Guidance Kit: sistema de guiado de precisión para convertir proyectiles estándar en armas inteligentes como alternativa más barata y masiva a Excalibur.
Proyectil asistido por cohetes (RAP)
Portadores de mortero para proporcionar apoyo de fuego indirecto cercano y una rápida reacción a la situación táctica con capacidad para evitar el fuego de contrabatería.

Vehículos blindados de combate (APC e IFV). Dotados de sistemas de comunicación a bordo.

Sistemas aéreos no tripulados para la inteligencia, la vigilancia y el reconocimiento en la línea del frente, que proporcionen un conocimiento de la situación en tiempo real, así como UAV de ataque y drones kamikaze para proporcionar ataques aéreos de alta precisión contra objetivos de pequeño tamaño.

Radares de contrabatería para identificar las posiciones de la artillería enemiga con fines de fuego de contrabatería, y proporcionar misiones de contra-drones.

Radares de vigilancia aérea que proporcionan una alerta temprana precisa y rápida a los sistemas de defensa aérea.

Sistemas de defensa aérea terrestre como:

Sistemas autopropulsados de defensa aérea de corto alcance

Sistema Contra-Cohete, Artillería y Mortero (C-RAM), para la protección puntual más cercana de los edificios gubernamentales más importantes, centrales eléctricas, centros de mando principales y otros objetos civiles y militares.

Sistemas de Defensa Aérea Terrestre. Los últimos informes sobre víctimas civiles subrayan la urgencia de esta necesidad.

Sistemas costeros de misiles antibuque.

Guerra electrónica:
C-UAS: sistemas aéreos no tripulados estacionarios, móviles y portátiles para contrarrestar los vehículos aéreos no tripulados rusos.
Equipos Cyber y otros para proporcionar a los combatientes de la guerra en múltiples niveles un conocimiento crítico de la situación del enemigo.
Inhibidores de comunicaciones para suprimir las comunicaciones de radio del enemigo en el campo de batalla.
Inhibidores de radar