Poco más de 24 horas después del hallazgo del cadáver, el caso de Matilde Muñoz, la española que desapareció hace dos meses en Lombok, tiene muchas preguntas sin resolver a pesar de que la Policía indonesia acusa por el momento a dos hombres de asesinato premeditado. Un terremoto que ha roto la calma en una isla tranquila que trata de competir como destino turístico con la vecina Bali.

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En el Café Alberto, a unos metros del lugar de la playa de Senggigi (Lombok Occidental) donde la Policía de Lombok dijo ayer haber encontrado el cadáver de Muñoz, avezada viajera que cumplía en septiembre 73 años, recogen las mesas al acabar la jornada con aparente normalidad, a pocas horas de abrir de nuevo para la tanda de desayunos.

Pero la recepcionista del agradable y moderno café a la orilla del mar admite que la noticia del hallazgo de Muñoz, que vio "en las redes sociales", le ha dejado "preocupada". "Vuelvo a casa sola por las noches", dice a EFE, aunque confía en que su seguridad no se vea comprometida.

El caso de Muñoz sobrevuela en el ambiente de Senggigi, zona de résorts, masajes y yoga al oeste de Lombok, cuya popularidad ha aumentado a lo largo de los años como alternativa a la vecina Bali, gracias a una belleza natural similar a la de la masificada isla.

A Lombok llegó Muñoz en junio, como había hecho en repetidas ocasiones, y se alojó en el hotel Bumi Aditya de Senggigi, situado a apenas un kilómetro de distancia de donde fue hallado su cuerpo, según un comunicado de la comisaría de policía de Lombok Occidental publicado la víspera.

En él acusaba a dos hombres de la zona de "homicidio premeditado y robo con violencia". El texto añadía que los sospechosos detenidos, de 34 y 30 años, habrían asfixiado a la mujer con intención de robar sus pertenencias.

Más implicados

A la espera de que una autopsia revele el lunes las causas de la muerte de Muñoz, según fuentes cercanas a la investigación dijeron a EFE, el caso continúa sin responder a muchos interrogantes del círculo íntimo de la mujer, afincada en Mallorca y ávida viajera desde hacía muchos años.

"No solo son ellos dos, hay más gente implicada, así lo creemos absolutamente", dice a EFE por mensaje el sobrino de Muñoz, Ignacio Vilariño.

Las sospechas del entorno de Muñoz se han dirigido desde el comienzo hacia el hotel en el que se alojaba la septuagenaria desde hacía años, establecimiento al que en principio estaban vinculados los ya detenidos, matando a la mujer tras entrar en su habitación por una ventana, según la versión policial.

En particular, el círculo de la mujer, nacida en Ferrol (La Coruña), destaca varias preguntas sin respuesta:

¿Por qué el personal del hotel enseñó a la Policía la habitación equivocada durante la investigación (la 110 en lugar de la 107, donde se alojaba)?, ¿por qué dijeron que había pagado en efectivo en vez de mediante transferencia? o ¿por qué mintieron sobre la motocicleta de alquiler, subrayan en un mensaje.

Y otra de las preguntas clave, ¿por qué dijeron que Muñoz les había mandado un mensaje desde Laos el 6 de julio?, cuando su entorno no recibía noticias de ella desde hacía días y a pesar de que las autoridades de Inmigración de Indonesia han afirmado que nunca salió del país.

En toda la investigación, la geolocalización del teléfono móvil de Muñoz, desaparecido en un principio, parece haber sido clave, afirman fuentes cercanas al caso, y se espera que pueda seguir arrojando luz a las pesquisas.

"Es un caso muy extraño", dice a EFE un reportero de Lombok que suele cubrir los crímenes en esta zona de la isla. "Esto no había pasado antes en Senggigi", afirma, en referencia a la muerte violenta de un turista extranjero.

En la comisaría de Lombok Occidental, desde donde se divulgó el comunicado sobre las detenciones, la investigación parecía haberse tomado un receso la noche del domingo.

Con agentes saliendo de un edificio ya a oscuras, situado a unos veinte kilómetros del lugar donde la Policía dijo haber encontrado el cadáver de Muñoz, los vigilantes de la garita de entrada eludían referirse al caso de la española, por no estar presentes los encargados, y comentaban por encima su percepción de "una mayor criminalidad en la isla".

"Últimamente, ha habido varios casos. Un policía asesinado, una mujer desaparecida, otra persona asesinada... Es una situación preocupante", decía esta semana en una entrevista a un medio local Muzihir, un diputado de West Nusa Tenggara, provincia a la que pertenece Lombok.

"¿Cómo puede así progresar el turismo? ¿Por qué vendría la gente de visita si noticias así siguen surgiendo?", se cuestionaba.

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