Las protestas en Irán escalan cuando entran este miércoles en su undécimo día consecutivo, con concentraciones que se prolongaron hasta la medianoche del martes en decenas de ciudades, incluida Teherán, pese a la dura represión desplegada por las fuerzas de seguridad. El balance provisional asciende ya a al menos 36 muertos y más de 2.000 personas detenidas, según cifras recopiladas por agencias internacionales y organizaciones de derechos humanos.

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Las manifestaciones se registraron en ciudades como Mashhad, Qazvín, Abdanán, Shiraz, Zanyán e Ilam, de acuerdo con imágenes difundidas por activistas en redes sociales y verificadas por medios internacionales.

Los medios oficiales iraníes, entre ellos la agencia Tasnim, informaron de “disturbios” —el término utilizado por las autoridades para referirse a las protestas— en varias localidades. En Abdanán, vídeos muestran a una multitud marchando por las calles y coreando consignas contra la República Islámica. Tasnim aseguró que un grupo de “agitadores” irrumpió en un supermercado y rompió sacos de arroz, hechos que también aparecen en grabaciones difundidas en plataformas sociales.

Teherán y el Gran Bazar, focos clave

La capital volvió a ser uno de los principales epicentros del malestar. En Gran Bazar de Teherán y otros mercados de la ciudad se produjeron concentraciones desde el mediodía hasta la noche, mientras numerosos comercios permanecieron total o parcialmente cerrados en señal de protesta.

En el conjunto del país, al menos 92 ciudades de 27 de las 31 provincias han sido escenario de movilizaciones desde que estallaron las protestas el 28 de diciembre, inicialmente impulsadas por comerciantes y sectores económicos golpeados por el deterioro de la situación financiera.

Crisis económica de fondo

Irán atraviesa una profunda crisis económica, marcada por el desplome del rial y una inflación desbocada. La inflación anual supera el 42 %, mientras que la inflación interanual de diciembre rebasó el 52 % respecto al mismo mes del año anterior. La situación se ha visto agravada por las sanciones impuestas por Estados Unidos y la ONU en relación con el programa nuclear iraní.

Aunque las protestas comenzaron con demandas económicas, en los últimos días han incorporado consignas abiertamente políticas, reflejando un descontento más amplio con la gestión del país y el sistema de poder. Las autoridades, por su parte, mantienen un discurso de firmeza, atribuyendo parte de la agitación a “injerencias externas” y prometiendo restablecer el orden.

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