Mientras Donald Trump anunciaba aranceles para los países europeos con tropas en Groenlandia, los países de Mercosur y la Unión Europea firmaban este sábado en Asunción, Paraguay, tras 26 años de negociaciones, un acuerdo de libre comercio que crea una de las mayores zonas integradas del mundo, con 720 millones de personas y un peso económico superior a los 23 billones de euros. La firma, celebrada en la sede del Banco Central de Paraguay, culmina un proceso iniciado en el año 2000 y relanzado en los últimos años en un contexto internacional marcado por el auge del proteccionismo y las tensiones comerciales, y pese a las protestas de los agricultores europeos.
El acuerdo, que ha sido rubricado por el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, y por los ministros de Exteriores del Mercosur, ante la presencia de los principales líderes políticos de ambos bloques, reduce o elimina de forma progresiva los aranceles sobre alrededor del 90% de los intercambios comerciales y abre mercados clave para la industria europea y el sector agroexportador suramericano, con cláusulas de salvaguardia bilaterales para responder a posibles desequilibrios.
Un acuerdo bueno para todos
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha subrayado el alcance político y económico del tratado, al señalar que la firma refleja “una elección clara y deliberada: elegimos el comercio justo frente a los aranceles; elegimos una asociación de largo plazo frente al aislamiento”. Von der Leyen ha defendido que el acuerdo eliminará barreras comerciales, abrirá la contratación pública y ofrecerá un marco estable y basado en normas para fomentar la inversión, al tiempo que incorpora un capítulo específico sobre comercio y desarrollo sostenible.
En ese sentido, ha insistido en que el pacto incluye compromisos ambientales y climáticos y en que la UE y el Mercosur se apoyarán mutuamente en la transición hacia la neutralidad climática, con un mejor acceso europeo a materias primas críticas y un aumento de la inversión comunitaria en Suramérica. En plena contestación de parte del sector agrario europeo, la presidenta de la Comisión ha asegurado que Bruselas ha tenido “muy presentes los intereses de las futuras generaciones” y ha destacado el valor geopolítico del acuerdo en un momento de guerra arancelaria y creciente fragmentación del comercio global.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha enmarcado la firma como una apuesta explícita por la apertura y el multilateralismo. “Este acuerdo es una apuesta decidida por la cooperación frente al aislamiento y el uso del comercio como arma geopolítica”, ha afirmado, antes de destacar que el objetivo no es “generar dependencias”, sino “crear redes” de confianza y de intercambio basadas en reglas. Costa ha calificado el tratado como un “auténtico hito” que permitirá a ambos bloques navegar un entorno internacional cada vez más inestable sin renunciar a sus valores.
Milei celebra "el mayor logro de Mercosur"
Desde el lado suramericano, el presidente de Argentina, Javier Milei, ha definido el acuerdo como “quizás el mayor logro obtenido por el Mercosur desde su creación”. En su intervención, Milei ha defendido que el pacto constituye una alternativa al proteccionismo global y el resultado de una asociación estratégica impulsada durante décadas. Ha advertido, además, de que los parlamentos nacionales deberán preservar el espíritu de lo negociado para evitar la imposición de condiciones distintas a las acordadas tras más de un cuarto de siglo de conversaciones.
El anfitrión del acto, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, ha afirmado que la firma demuestra que “el camino del diálogo, la cooperación y la fraternidad es el único camino”, y que ambos bloques han logrado superar “enormes dificultades” mediante el pragmatismo y la flexibilidad. En la misma línea, el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, ha señalado que el acuerdo supone “apostar por las reglas en tiempos de volatilidad” y asumir una “responsabilidad histórica” en favor de la previsibilidad y la cooperación internacional.
Pendiente de ratificación
A la ceremonia han asistido como testigos de honor los presidentes de Argentina, Paraguay y Uruguay, mientras que la única ausencia relevante ha sido la del mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los principales impulsores del acuerdo, que no ha acudido por cambios de protocolo de última hora, aunque recibió el viernes a Von der Leyen en Rio de Janeiro. También han participado los presidentes de Panamá y Bolivia, países vinculados al Mercosur como Estado asociado y futuro miembro pleno, respectivamente.
Pese a la firma, la entrada en vigor del acuerdo no será inmediata. El texto deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo y por los legislativos de los países del Mercosur. No obstante, varios Gobiernos confían en iniciar su aplicación a partir del segundo semestre, en un escenario internacional que ha empujado a ambas partes a cerrar un pacto largamente aplazado y llamado a redefinir las relaciones económicas entre Europa y Suramérica.
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