Como en el cuento de Augusto Monterroso, cuando despertaron el dinosaurio estaba allí. El dinosaurio para los europeos en estos primeros días de 2026 es Donald Trump. El Consejo Europeo extraordinario se convocó cuando Trump parecía decidido a tomar Groenlandia, por las buenas o por las malas. En Davos, Trump primero bajó el tono y luego se mostró satisfecho con un principio de acuerdo sobre el que habló con Mark Rutte, secretario general de la OTAN. Pero los líderes europeos saben que no pueden confiarse. El Consejo Europeo extraordinario se convocó en plena escalada, el pasado fin de semana, pero se ha celebrado en un momento de cierto alivio. Momentáneo.

A su llegada al encuentro, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha reconocido que había que mantenerse alerta: "Me alegro de que hayamos comenzado la semana con una escalada, con amenazas de invasión y amenazas arancelarias, y ahora hayamos vuelto a una situación que me parece mucho más aceptable. Aun así, seguimos estando alerta".

Liderazgo sí, subordinación no

Las relaciones transatlánticas "han sufrido un duro golpe durante la última semana", ha dicho la Alta Representante para la Política Exterior y la Seguridad, Kaja Kallas. Ha sido muy clara al describir el estado de ánimo de los líderes europeos. "Un día, una cosa; al día siguiente, otra vez, todo puede cambiar". Las relaciones entre Europa y Estados Unidos "han sufrido un duro golpe durante la última semana", pero los europeos "no están dispuestos a tirar por la borda 80 años de buenas relaciones". Pero la nueva normalidad es otra. El aliado del otro lado del Atlántico es poco de fiar.

El canciller alemán, Friedrich Merz, ha destacado la importancia de preservar la OTAN. "La Alianza Atlántica no puede ser abandonada. La hemos construido durante más de 75 años". El daño que ha causado Trump a la relación transatlántica ha quedado retratada cuando le han preguntado a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, si confiaba todavía en EEUU. Duda un buen rato y se sale por la tangente.

Como ha dicho el primer ministro polaco, Donald Tusk, entre aliados puede haber liderazgos pero no subordinación. Para ello, los líderes europeos han de abandonar el apaciguamiento y actuar como una potencia geopolítica. En el caso de Groenlandia han comprobado que si muestran unidad y firmeza los resultados son mejores. De momento sobre la solución que tanto agrada a Trump se desconocen los detalles. Este viernes se ven la primera ministra danesa y el secretario general de la OTAN, que está al tanto.

El paso de Trump por Davos

Donald Trump expuso en Davos las razones por las que ve imprescindible que Groenlandia sea territorio de Estados Unidos. "Solo EEUU puede defender Groenlandia. De ello depende la seguridad de EEUU. Y también la seguridad global", señaló. Pero dijo que descartaba el uso de la fuerza. Aludió a represalias.

Horas después, Trump escribió en Truth Social que había acordado con el secretario general "un nuevo marco" para un futuro acuerdo sobre Groenlandia, y el Ártico. "Si se consuma la solución, será algo grande para EEUU y toda las naciones de la OTAN", escribió Trump. Suspendió la aplicación de las sanciones que anunció el fin de semana. En Dinamarca y Groenlandia aún no terminan de fiarse. Insisten en que la soberanía de la isla es una línea roja.

El cambio de tono de Trump en Davos, aunque siguió con sus ataques a Europa, responde a que varios líderes europeos pidieron que se aplicaran medidas como la bazuca comercial o mecanismo anticoerción. Dinamarca anunció que va a vender sus bonos en EEUU. En general, Trump se suele echar atrás cuando se encuentra con una respuesta firme. Lo vimos con China que plantó cara a su amenaza de aranceles.

"Algunos europeos se sentirán tranquilos con esto y reducirán la (cautelosa) firmeza de los últimos días. Pero esto demuestra que las muestras de determinación europea influyen en Trump de una manera que la adulación equivocada de los últimos 12 meses nunca logró. Es una razón para seguir adelante, no para retroceder", apunta en X Jeremy Cliffe, director editorial en el European Council on Foreign Relations (ECFR).

En este sentido, ha sorprendido en Davos el discurso de Volodimir Zelenski. El presidente de Ucrania ha arremetido contra Europa por no ejercer su fuerza con Ucrania, y ha aludido a los activos congelados rusos o la flota fantasma, o con Irán. De alguna forma, Zelenski ha venido a decir a los europeos que ha llegado a la hora de que pasen a la acción. Igual que Putin ha contribuido a forjar la identidad ucraniana quizá en el futuro haya que agradecer al errático Trump que haya forzado la máquina de la UE y así haya despertado definitivamente.